Los agropecuarios ya gozan de diversos beneficios que reducen sus costos de producción, pero el régimen del presidente Evo Morales quiere transferirles más recursos estatales y consolidarles en su derecho propietario vía el saneamiento acelerado de las mejores tierras.

El análisis corresponde al Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), que cuestionó el uso de transgénicos y las metas de la Cumbre Agropecuaria inaugurada en Santa Cruz.

El objetivo real de gobierno y agroempresarios, en “alianza público-privada” al amparo de la Agenda Patriótica 2025, es lograr transferencias de recursos del Estado hacia el sector privado de la economía, afirmó este Centro de Estudios.

Otros propósitos de fondo son, según el CEDLA, son consolidar el derecho propietario de la mediana y gran propiedad agraria privada, nacional y extranjera, asentada predominantemente en el oriente del país, a través del acelerado saneamiento en las mejores tierras, y la disminución de costos de producción.

“Las demandas acordadas y comprometidas en realidad van en procura de este objetivo”, dijo el CEDLA, al alertar sobre un escenario –de crisis y cotizaciones agrícolas poco tendientes al alza– que no es propicio para el cumplimiento de las metas planteadas por el gobierno y los agroempresarios.

Al inaugurar el evento, el presidente Evo Morales dijo que “si es necesario, hay que cambiar leyes, modificar decretos…”, en su empeño por elevar de 3.000 a 10. 000 millones de dólares el producto interno bruto agropecuario hasta el 2025.

Durante la primera jornada del evento, de dos días, la Confederación de Campesinos ratificó su rechazo al posible uso de transgénicos, y aunque Morales se mostró abierto a un debate, dijo que sólo cerrará puertas a esta cuestionada biotecnología, si los productores garantizan productos orgánicos.

“Si queremos productos ecológicos… cuesta caro. Para mejorar la producción hace falta tecnología (…) hay que ver en qué productos podemos usar transgénico, donde limitarlo, pero que nos digan los pequeños productores si nos van a garantizar la alimentación con cero transgénicos para después no importar alimentos transgénicos”, aseveró.

El evento reunió en la capital cruceña a agroempresarios y sectores afines al régimen del mandatario y líder del gubernamental MAS, en medio de diferentes críticas a sus contenidos y participantes.

La gobernación de Santa Cruz denunció haber sido marginada de la “Cumbre”, mientras que el Colegio de Ingenieros Agrónomos cuestionó el grado de participación social y colegiada en la reunión.

MAS Y MAS BENEFICIOS

El CEDLA recordó que la tasa de interés para préstamos productivos ya fue disminuida a favor de la agroempresa, y que la ley del desmonte hasta el momento implica una reducción sustancial en los pagos por deforestación

También, que la inversión pública en carreteras e infraestructura productiva, la ampliación del uso de transgénicos y el diésel subvencionado se traducen, esencialmente, en disminución de costos.

Por ejemplo, aseguró que el uso de transgénicos, al permitir el control de la producción soyera con el uso de herbicidas ha significado una reducción del costo, de 75 a 45 dólares por hectárea”.

“En definitiva, a nombre de la soberanía alimentaria del país, se pretende favorecer la acumulación de capital de la burguesía agropecuaria y agroindustrial en un contexto de descenso en los precios de otros productos de exportación como los minerales y los hidrocarburos”.

“Estamos –previno el CEDLA– frente a un proyecto que busca la continuidad del modelo neoliberal de apoyo a la agroindustria en esta ‘nueva fase’ del ‘proceso de cambio’

ILUSIONES

En torno a incrementar la superficie cultivada de 3,6 a 13,6 millones de hectáreas entre 2015-2025, triplicando, según los empresarios, la producción de alimentos de 15 a 45 millones de toneladas métricas en el mismo lapso, el CEDLA recordó que en los últimos diez años (2003-2013) el país tuvo un incremento promedio anual de solamente 115 mil hectáreas y únicamente de 500 mil toneladas métricas de producción agrícola, cifras muy inferiores a las requeridas para cumplir con las metas que se proponen en gobierno y los agroindustriales.

La ampliación de la frontera agrícola es uno de los aspectos clave de la denominada Cumbre, junto con las demandas de seguridad jurídica sobre los predios, la liberación de exportaciones y el mayor uso de transgénicos.

Ante la baja de los ingresos por hidrocarburos y sus secuelas en la economía nacional el gobierno proyecta que la agropecuaria se convierta en otro sostén nacional después de los hidrocarburos, la minería y la energía exportable.