La Habana y Hanoi (PL).- Con unos a favor y otros en contra, despierta inquietudes el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés) firmado entre Estados Unidos, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Perú, Singapur y Vietnam.

Tras casi siete años de conversaciones, el TPP concentra a 12 economías con salida al océano Pacífico y es considerado una señal de la importancia de la región Asia-Pacífico, que cubre el 40 por ciento de la economía mundial. El nuevo bloque comercial abarca 800 millones de personas y sus impulsores estiman que el acuerdo puede aumentar la actividad económica mundial en 200 mil millones de dólares anuales.

Dicha alianza establece un área de comercio que reducirá las trabas en los flujos económicos al liberar más de 18 mil impuestos con los que diversos países gravan los productos estadounidenses y representa el mayor acuerdo comercial de la historia, cuya materialización podría remodelar las industrias e influir en el precio de los alimentos, según los especialistas.

Si bien ya es calificado como el mayor tratado comercial del mundo en los últimos 20 años, varios grupos se oponen al acuerdo, entre ellos los sindicatos de algunos países pactantes, asociaciones medioambientales y demócratas por el secretismo en que se concretaron algunos ángulos y la fragmentación de algunos aspectos y beneficios, como los referentes a los monopolios en la industria farmacéutica.

Sin embargo, durante las negociaciones los países firmantes trataron de eliminar las barreras al comercio, incluidas leyes que garantizan la seguridad alimentaria, la protección de la agricultura y la privacidad de la información de los ciudadanos.

Un documento revelado por WikiLeaks denuncia que el TPP favorece a las grandes transnacionales, al comercializar derechos como la salud, la educación o el medio ambiente, además de darles la potestad de demandar a los gobiernos millonarias indemnizaciones.

Asegura que esos consorcios obtendrían amplios poderes para desafiar las regulaciones, acciones y decisiones de los tribunales de gobiernos soberanos ante tribunales organizados bajo el Banco Mundial o las Naciones Unidas. Tal sistema es denominado por los expertos arbitraje de diferencias inversor-Estado, o sea, que las empresas de capital extranjero se sitúan al mismo nivel que los gobiernos soberanos.

El texto de WikiLeaks también advierte que ese convenio anula la soberanía nacional y las leyes locales, ya que Estados Unidos podrá controlar el 40 por ciento de la economía mundial y como declaró el propio presidente Barack Obama, se desestima el rol de China en el mercado global.

Sobre ese aspecto, sus detractores subrayan que el TPP servirá de contrapeso a los intereses comerciales y políticos chinos, por lo que el gigante asiático impulsa a su vez un tratado de la Zona de Libre Comercio de Asia-Pacífico. Por eso quienes se muestran contrarios al TPP alertan que implicará riesgos en relación a la manipulación de divisas, la protección del medioambiente y de la salud, la deslocalización de puestos de trabajo, la seguridad alimentaria, los monopolios farmacéuticos, la transparencia del Gobierno y otras cuestiones.

Además, algunos sugieren que el TPP no es un acuerdo sobre comercio, sino acerca de las maniobras geopolíticas y la dominación corporativa sobre los asuntos de las naciones participantes.

Con esas consideraciones, indican, podría representar una seria amenaza para las naciones soberanas, impidiéndoles desarrollar políticas y leyes que respondan a sus propias prioridades. Y mucho más cuando sus postulados incluyen no solo cuestiones comerciales, sino también aspectos como Internet, los derechos de autor y la protección de patentes.

Para el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, es un paso en la dirección equivocada porque profundizaría la desigualdad.

TEMORES ARGUMENTADOS

Uno de los mayores temores es el efecto sobre los medicamentos y el poder de las farmacéuticas estadounidenses, de ahí que sus detractores señalan que el TPP podría elevar los precios. Al respecto, Médicos Sin Fronteras denunció las implicaciones que supone el pacto para la salud al considerar que los grandes perdedores serán los pacientes y los proveedores de tratamiento en los países en desarrollo.

En opinión de esa organización, se trata del “peor acuerdo comercial para el acceso a los medicamentos en países en desarrollo, que serán obligados a cambiar sus leyes a fin de incorporar abusivas protecciones de propiedad intelectual para las empresas farmacéuticas”.

De ahí que el grupo sostiene que el acuerdo “elevará el precio de los medicamentos para millones de personas al extender innecesariamente monopolios y retrasar aún más la competencia de genéricos para bajar los precios”.

De acuerdo con Médicos Sin Fronteras según el texto del TPP, en el capítulo sobre propiedad intelectual los negociadores de Estados Unidos defienden a las grandes compañías farmacéuticas y exigen disposiciones de propiedad intelectual muy estrictas.

El director del Programa de Acceso Global a Medicamentos, Peter Maybarduk, señaló una vez terminadas las negociaciones que, de llegarse a ratificar el acuerdo, los nuevos derechos de monopolio para las grandes compañías farmacéuticas pueden poner en peligro el acceso a los medicamentos y podría costar vidas.

Vietnam y el TPP, no solo beneficios

Como en otros países, las reacciones en Vietnam a la reciente conclusión del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) pronostican beneficios, pero sin dejar de reconocer los retos que el pacto impone a su única economía de mercado socialista.

Las primeras declaraciones oficiales aquí sobre el cierre de las negociaciones para establecer esta asociación de 12 naciones correspondieron al vocero de la cancillería Le Hai Binh, quien señaló que el proyecto -pendiente de ratificación por cada parte- permitirá a Vietnam ampliar la cooperación y fortalecer sus relaciones con los socios de la región y de otras.

Al ampliar al respecto, dijo que en los preparativos para la firma y ratificación del TPP (Trans-Pacific Partnership), este país intensificará la divulgación de sus contenidos y aumentará las capacidades de las empresas y localidades para cumplir los compromisos y aprovechar sus beneficios.

Autoridades gubernamentales y ejecutivos empresariales reaccionaron también favorablemente a la noticia de la conclusión de un proceso que tiene entre sus metas la reducción de las barreras comerciales, sobre todo los aranceles, y en el que participan además Brunei, Chile, Nueva Zelanda, Singapur, Australia, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú y Estados Unidos, todos con costas en el océano Pacífico.

En el caso de la agricultura, el viceministro Ha Cong Tuan consideró que el pacto ayudará a la economía nacional a ampliar los mercados para sus productos y disminuir la dependencia de otros tradicionales, pero fluctuantes como el de China, principal socio comercial de Vietnam.

Agregó que con los incentivos fiscales previstos en el TPP, el agro vietnamita debe recibir un importante flujo de inversiones, lo que puede contribuir a acelerar su reestructuración.

Pero con ello llegarán también los retos. Uno de esos últimos tiene que ver con la realidad del sector, cuya actividad se basa principalmente en negocios de familias cuya tecnología es obsoleta y por ende muy poco o nada competitiva.

Aunque también habló de beneficios, incluida la actividad exportadora por los aranceles preferenciales, el vicepresidente de la Asociación de Acero de Vietnam Nguyen Van Sua alertó que las empresas de esa industria deben elaborar planes para elevar la competitividad y presencia de sus productos en el mercado internacional.

Sugirió además que deben invertir en el mejoramiento de la tecnología, en lugar de depender de políticas de apoyo, para incrementar la productividad, bajar los costos de producción y garantizar calidad.

En el caso de la reducción de los aranceles, también se recuerda que ello puede aumentar la entrada de productos importados desde otros mercados del TPP con precios más competitivos que presionarán por una mayor apertura del vietnamita.

De acuerdo con el ministro de Industria y Comercio, Vu Huy Hoang, el pacto contribuirá a incrementar el Producto Interno Bruto (PIB) de Vietnam en 23 mil 500 millones de dólares para 2020 y en 33 mil 500 cinco años después.

Exportaciones como ropas y textiles, calzado y productos pesqueros deben registrar grandes avances en estos mercados, según explicó el titular a medios de prensa locales. Cabe recordar que Estados Unidos aplica hoy un arancel del 17 por ciento a las importaciones de prendas de vestir.

Respecto a los desafíos, mencionó que la ganadería y otras actividades agrícolas enfrentarán las mayores dificultades por tener limitadas ventajas competitivas. Además, el acuerdo puede crear problemas para las empresas estatales subsidiadas o aquellas con tecnología obsoleta y hasta llevarlas a la quiebra, con un aumento del desempleo, entre otras consecuencias.

Dada esta realidad, el ministro Huy Hoang consideró que el país debe realizar los máximos esfuerzos para reformar el modelo de crecimiento y reestructurar la economía prestando especial atención a la agricultura, la reorganización de la producción y la aplicación de los avances científicos y tecnológicos.

Los retos pueden verse en otros aspectos de la economía vietnamita, en la cual el sector privado representa el 50 por ciento del PIB, pero cuya eficiencia no ha mejorado y el 70 por ciento de sus empresas acumulan pérdidas. Otros datos revelan más. De las cerca de 500 mil empresas privadas existentes, el dos por ciento son grandes, igual cantidad medianas y el 96 por ciento pequeñas.

En opinión del economista Bui Trinh, ante esa situación Vietnam necesita desarrollarlas para fortalecer la economía nacional. Según se informó, el Gobierno emitirá pronto una ley de apoyo a las medianas y pequeñas empresas para que resuelvan sus dificultades en cuanto a inversiones y actividad comercial, lo que debe apoyarlas en su desarrollo una vez que se lance el TPP, cuyas economías conformarán la mayor área de libre comercio del mundo, incluido el 40 por ciento del PIB global, a lo que se añade una población de 800 millones de habitantes.

Para este país, está por ver si los demás socios del pacto le brindan apoyo técnico a fin de que aplique los altos estándares estipulados en el acuerdo, en el que su presencia responde también a la estrategia de impulsar la integración en la economía global, objetivo materializado con tratados de libre comercio -firmados y por hacerlo- incluido uno con la Unión Europea.

Queda ahora a los protagonistas y defensores del TPP demostrar sus beneficios reales contra la pobreza y para la protección del medio ambiente y de los derechos de los trabajadores.

Solo así podrán acallar las críticas de quienes lo ven como nuevo instrumento de Estados Unidos para lograr una mayor influencia en Asia frente a China, entre otras consideraciones, y alejar los calificativos de polémico y secreto que ya le acompañan.

* Cira Rodríguez César es jefa de la Redacción de Economía de Prensa Latina y Luis Melián, corresponsal en Vietnam.