La Agenda Patriótica 2025, como perspectiva estratégica del proceso de cambios estructurales que se han ido desarrollando en Bolivia desde la guerra del gas de octubre de 2003, fue planteada por el presidente Evo Morales el año 2012 con los objetivos de conseguir la plena independencia económica, la soberanía política, la justicia social y la integración nacional, buscando eliminar la extrema pobreza y conseguir un acceso soberano al Océano Pacífico y, así, consolidar la presencia protagónica de Bolivia en el contexto regional e internacional.

La Agenda deberá ser implementada en estos próximos cuatro años para alcanzar los resultados que se esperan y proyectar la presidencia de Morales hasta el momento en que Bolivia cumpla el Bicentenario de su Independencia del imperio español, como demandan las organizaciones sociales afines al Movimiento Al Socialismo (MAS). Algunos puntos del programa han comenzado a realizarse, otros se han estancado o sufrido percances y, finalmente, otros aún no se han iniciado.

La nacionalización de los hidrocarburos y la recuperación de empresas privatizadas han permitido conseguir el fortalecimiento del Estado Nacional, retener los excedentes y redistribuir socialmente la riqueza; a partir de lo cual se avanzó en el proceso de industrialización del gas, de algunos minerales y de sectores agrícolas, se inició la industrialización del litio, se estancó la industrialización del hierro del Mutún y se mantiene una economía primario-exportadora.

Junto a las políticas de inclusión, la reducción de los niveles de pobreza y extrema pobreza ha sido muy importante, sin embargo los programas relacionados a la reforma de la salud y de la educación requieren acelerarse, de igual manera los temas de la justicia, de la seguridad y de la corrupción son asuntos que no han tenido hasta ahora un resultado satisfactorio y su crítica situación puede influir en la exacerbación de las demandas sociales y regionales.

Si bien el Banco Central ha recuperado el protagonismo perdido durante el proceso neoliberal, aún está presente el poder del sistema bancario y financiero privado que controla un sector estratégico de la economía boliviana, tomando en cuenta que en la Agenda Patriótica se plantea la soberanía financiera.

Se encuentra pendiente el tema fundamental de la soberanía alimentaria debido a la prioridad que se da a la agroindustria de exportación con concentración de tierras e intereses económicos y políticos en el oriente del país. La revolución agraria productiva, con un protagonismo de la economía campesina, pequeña y mediana, cooperativa y comunitaria, deberá ser central en este proceso que, junto a políticas proteccionistas, fomento crediticio, mercados seguros, riego e infraestructura, permitirá alcanzar la autosuficiencia en alimentos.

El mayor fortalecimiento del mercado interno con el desarrollo industrial y manufacturero endógeno deberá complementarse adecuadamente con los procesos de integración sudamericana y latinoamericana y caribeña, buscando desarrollar proyectos complementarios con los países de la región para aportar al proceso de la unidad de la Patria Grande, evitando la importación suntuaria y el consumismo ilimitado.

Finalmente, el objetivo de contar con una salida soberana al mar ha tenido importantes avances con la solidaridad internacional de gobiernos, organismos internacionales, organizaciones populares, instituciones universitarias y con la manifestación del Papa Francisco de plantear el diálogo como camino de solución a este conflicto internacional. Por otra parte, enfrentar adecuadamente los efectos de la crisis mundial del capitalismo es actualmente el desafío más importante que tiene nuestro país.

*Sociólogo boliviano y docente de la UMSA. Escribe en publicaciones de Bolivia y América Latina.