Cuando se existe

La señera manera posible de hacerlo

plenamente

Es entregando el cuerpo al instante

Dilatando su concavidad eternamente

Las calles cenicientas se colmaron

Con marejadas de movimientos

Somáticos, humanos, multitudes frenéticas

Dibujando itinerarios inquietos

Surcadores del espacio metropolitano

Desde la reciedumbre de la ciudad

Emergió la hermenéutica inmanente

Sedimentada en la geología

De su memoria

Desde las entrañas mismas del acaecimiento

Esta emanación se desplegó

Propagándose en el aura

Al aspirarla todo se transmutaba

Hasta los pigmentos mismos de las moradas,

De las edificaciones

Hasta el discernimiento mismo

De las entidades

Las miradas eran categóricas,

Fulminantes

Como si los ojos se encontraran

Con la colosal hendidura abierta

Forjada a bramidos de protesta

En la atmósfera enardecida

Descubriendo de pronto la insondable

Soledad secuestradora

De nuestras vulnerables certezas,

Población de ilusiones

Afincadas en la fugacidad del espacio-tiempo

Del universo cada vez más esparcido

Y alejado de sí mismo

De su propio preludio explosivo

Comprendiendo en la intuición

De la acción multitudinaria

Lo único tenido al alcance de la mano

Es este presente ocupado por las masas

Multitudes victoriosas

Ya en su forma de sublevarse

Como compactos efluvios

De fervores atesorados

Diluvio hídrico

Ahogando la metrópoli enmudecida

Petrificada ante el acometimiento impoluto

Plebeyo

Surgiendo de los bordes brumosos

También del mismo interior turbulento

Saliendo de todas partes simultáneamente,

Juntándose

Convirtiéndose

En una gigantesca serpiente alada

Ora sobrevolando la urbe de Chuqui-apu

Ora moviéndose

Por las calles adoquinadas reptando

Ora rugiendo como dragón enfurecido

Ora arrojando fuego

Flamas de canciones emotivas

Heridas inscritas en la carne

Las multitudes escriben

Sus pasos acompasados

Sus ropas multicolores, ropas raídas,

Arrugadas por días no planchadas

Ropas apegadas a los cuerpos

Absorbiendo el sudor intenso

De los ánimos

De los animus masculinos

Desprendiendo coraje

De las ánimas femeninas

Desprendiendo ensoñaciones

Ánimos inventores de horizontes ambulantes

Gramática de las multitudes,

Escritura del leguaje más antiguo

Idioma rítmico y gestual corporal

Enfrentaron con sus rostros al tiempo

Enfrentaron con sus pechos a la realidad

Enfrentaron con su sangre al poder

Enfrentaron con su presente intenso

Todo el pasado de oprobio

Enfrentaron con sus alegrías

Todas las tristezas guardadas

Enfrentaron la historia

Con sus manos rudas

Haciendo emerger lo imposible

De la matriz de los posibles

Creación heroica de los sublevados

De la tierra

Cuando esto pasa

Cuando los hombres y mujeres de la tierra

Se amotinan

Con las armas de sus órganos

Con la sangre circulante

Con el argumento inmenso

Esférico

De sus pasiones

Con el espesor carnal

De sus ideas

El éxodo del caosmosis se detiene

Vuelven las constelaciones

Sobre sus propios pasos

Desandando el laberinto

Las lejanías se contraen

Atraídas por esta incalculable gravedad

De las emociones

Es la herida abierta en la desolación viajera

Por donde brota la secreción oculta

Del vacío

Rociando su lluvia de lágrimas astrales

Sobre los cuerpos exaltados

De los y las combatientes

Estos cuerpos constituyentes se rebelaron

Contra las escrituras

Nada está transcrito

Todo se narra de nuevo

Extraños recorridos se tejen

Los hilos de hebra emotiva

Expelida de las movilizaciones

Los representantes

De la potencia social

Se congregaron en la ciudad

De los cuatro nombres

Ciudad blanca, de la Plata, Charcas, Sucre

Llevando el nombre del libertador

Encomendados por la consternación de los siglos

A redactar las tablas del nuevo Estado en transición

Descifrando las tramas compuestas

Por la subversión de la praxis

Fueron dieciséis meses largos,

Intensos en sus deslizamientos

En sus quebrantos dramáticos

Empujando a la agonía repentina

A una Asamblea Constituyente

Opuesta simétricamente

A la primera Asamblea inaugural

De la república perdida

Entre las montañas colosales

De la cordillera

En la meditación insomne del Altiplano

En la exuberante sensualidad de los trópicos

En los desparramados llanos interminables

Recorridos por acuáticos pensamientos

Brotando en las cumbres

Resbalando estrepitosamente

Por las quebradas laceradas

Descendiendo copioso

Hasta los valles fértiles

Internándose por la Amazonia boscosa,

Selvática

Para entregar sus relatos

Al océano de un azul cálido

Hombres y mujeres devenidos

De todos los cobijos

Investidos por sus historias locales,

Por sus memorias territoriales

Era como si fuese la primera vez

Visible de reconocimientos

Autoconciencias dramáticas

Verse en sus múltiples disonancias colectivas

Las lenguas del país se encararon

Confluyendo en sus exégesis

El país concurrió al encuentro

En su pluralidad diversa

Con sus contrastes heterogéneos, dicotómicos

Con sus saberes regionales,

Erudiciones urbanas y rurales

Estos hombres y mujeres

Pusieron en el escenario histórico

Todo el vigor de sus cuerpos

No tenían otra posesión

Para responder al desafío

Se amaron y se odiaron,

Se interpelaron, acusándose

Retomando la memoria oral

Transmitida por los padres y los abuelos

Peleando unos por retener la diseminación

Del cronograma

La muerte de los relojes

Peleando los más por enterrar al tiempo

Inventando en vez

Una sinfonía temeraria

Compuesta en un pentagrama

De varias capas

En Sucre quedó depositado

El ajayu de cada quien

La capital quedó marcada para siempre

Por la presencia tenaz

De estos delegados de los rincones

Y los territorios

Estos hombres y mujeres

Quedaron marcados para siempre

Esta experiencia constituyente

Cuántas veces chorrearon lágrimas

Incomprensibles

Cuántas veces estuvieron cerca

De golpearse

Cuántas veces terminaron abrazándose

Cuántas se vieron en las calles

De esa ciudad blanca

Ciudad albergue

De muchedumbres solitarias

Cuántas veces ya ahora

Se acuerdan de ese lapso crucial

En cualquier momento inesperado

De nostalgias

La mayoría hegemonizó la ocupación

Del espacio deliberativo

Impuso su presencia cobriza,

Sus leguajes plebeyos,

Sus modales rústicos,

Sus idiomas nativos

Las mujeres de trenzas largas

Como la memoria

Hablaron primero

Narrando medio siglo de colonialidad

Mujeres recias, apasionadas, guerreras

Hermosas como la noche refulgente

Robustas en el trabajo del campo,

En la pelea, en la palabra

Después hablaron los hombres

De sombrero anacrónico

De ala ancha,

Reteniendo en la perennidad la moda

De la década de los veinte

Hablaron asombrados de ser escuchados

Hablaron a punto del llanto,

apoyando la versión de las mama t’allas

Hablaron interminablemente

Convirtiendo a las palabras

En serpientes luminosas

Estos hombres y mujeres

Substrato emotivo

De la inscripción de las letras

En el texto inaugural

Del horizonte abierto

Han pasado años desde entonces

Su aliento quedó en Charcas

Removiendo la atmósfera

De los recuerdos

Su soplo ansioso

Quedará allí para siempre

Virtualidad de una memoria

Construida con el cincel escultor

De las pasiones

De las rocosas experiencias

Sin signos ni nombre

Parte de sus vidas fue derramada

En la escritura del texto partero

No se puede interpretar la Constitución

Sin descifrar estos alientos,

Hálitos emotivos,

Ajayus desprendidos

Sin interpretar

A partir de la vida derramada

Dramática construcción del pacto político

No se puede entender el texto inicial

Sin decodificar

Las eclosiones corporales,

Los desgarramientos sentidos

No es posible entender la gramática

Somática transferida

A las lechosas hojas

Donde quedó rasgada

La pronunciación normativa

Primordial, anterior a las leyes

Por eso es conveniente preguntarse

Antes de leer

No qué conceptos,

Sino qué pasiones

Plasmaron su huella

Si se hace posible construir la utopía

Bosquejada en la Constitución

Se lo hará sobre el substrato

De este espesor de pasiones y vidas

Congregadas para escribir

La narrativa de un nuevo comienzo