Buenos Aires, Brasilia, La Habana (PL).- La XLVIII cumbre del Mercosur celebrada en Brasilia incorporó a Bolivia como miembro pleno de ese bloque suramericano y determinó examinar sus normas con miras a ampliar y diversificar el comercio interno y explorar otros mercados. Motivado por una nueva dinámica de ampliar sus horizontes, el Mercosur busca nuevos socios comerciales y de negocio dentro de su entorno natural y más allá de sus fronteras, en Europa y Euroasia.

El Mercosur avanzó en proyectos de establecer inéditos nexos comerciales y económicos con la Unión Aduanera Euroasiática (UAE), la Unión Europea (UE) y con la Alianza del Pacífico, que integran México, Colombia, Chile y Perú. Estos pasos indican que el bloque, que ha sido por años reticente a emprender acuerdos con otros mecanismos, comenzó a desprenderse de esos cánones restrictivos, por lo que algunos lo critican de proteccionista, y se abre a otros esquemas regionales de integración.

Con la UAE, que a partir de enero es la Unión Económica Euroasiática, compuesta por Rusia, Belarús y Kazajstán, firmó el pasado 25 de noviembre en Buenos Aires un Memorando de Entendimiento para establecer una activa cooperación sobre la base de la complementación comercial.

Para Carlos Bianco, secretario de Economía Internacional de Argentina, quien presidió el encuentro con los pares de la UEA, existe un gran potencial para desarrollar el intercambio económico y comercial sobre la base de la complementariedad. Será el paso previo a un acuerdo marco que profundizará y diversificará las relaciones económicas y el intercambio comercial sobre la base de la complementación, dijo Bianco.

Uno de los sectores que animará este intercambio será el alimentario pues ambos mecanismos se complementan muy bien en este campo. Empero, el proyecto se extiende también al área manufacturera y a campos de tecnología de punta como el satelital y el nuclear para uso pacífico.

“También vemos promisorias las relaciones en el sector energético, en particular en productos petroquímicos a partir del desarrollo que tienen los países de la UAE y el fomento que le estamos dando a esta industria en el Mercosur”, señaló Bianco.

La UAE es una unión política y económica, establecida en 2007, que conforma un mercado de alrededor de 170 millones de habitantes y un PIB combinado que asciende a dos billones 400 mil millones de dólares, lo que la convierte en un mercado sustancialmente atractivo, además de un vasto potencial en materia energética y minera.

Poco después, los representantes de Comercio de Mercosur sostuvieron una video-conferencia con los jefes negociadores de la Unión Europea a quienes presentaron una variada carpeta de ofertas para hacer negocios. En ese paso se les adelantaron a los europeos, ya que la UE se disculpó por no tener conformada sus ofertas para estructurar un acuerdo comercial. Hasta ahora los miembros de Mercosur, por disímiles razones e intereses veían con resquemor un pacto de este tipo con la Europa desarrollada. Sin embargo, esa preocupación quedó atrás por la mentalidad que comienza a prevalecer en el grupo latinoamericano de inyectar más dinamismo a sus vínculos con otros bloques.

Entre los rubros que el Mercosur le presentó a la UE figuran bienes, servicios, inversiones y compras gubernamentales ambiciosas y equilibradas, señaló un comunicado de la Cancillería argentina. Los representantes suramericanos también manifestaron su interés por conocer los avances de la UE en la consolidación de su propia oferta a fin de fijar una fecha para el intercambio de las mismas, pero han quedado a la espera de que los europeos se pongan de acuerdo.

A partir del llamado de la presidenta chilena, Michelle Bachelet, de “dejar de una vez por todas de lado el prejuicio de que hay dos bloques contrapuestos en Latinoamérica que no dialogan entre sí”, el Mercosur y la Alianza del Pacífico sostuvieron una primera reunión ministerial con la finalidad de evaluar posibilidades de poder concretar acuerdos.

El 1 de noviembre del año pasado, los cancilleres de los países del Mercosur, Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, efectuaron una inédita reunión en la ciudad colombiana de Cartagena con sus pares de la Alianza del Pacífico, integrada por Colombia, Chile, México y Perú. En ese primer encuentro el objetivo que perseguían fue conocer los mecanismos e instrumentos sobre los que ambas estructuras operan y discutir áreas potenciales de cooperación.

Acorde con declaraciones de sus protagonistas sirvió para limar diferencias en aras de dinamizar el intercambio dentro de Latinoamérica y fortalecer su presencia a nivel global. Todas las partes lo calificaron de positivo.

Con posterioridad, el lunes 24 de noviembre los cancilleres de estos dos bloques, animados por el primer encuentro, volvieron a verse las caras, pero esta vez en Santiago de Chile, que acogió además a líderes empresariales y sindicales latinoamericanos. Ya en Santiago hablaron de un potencial de integración, justo cuando el intercambio en la región suramericana afronta, a juicio de algunos economistas, un virtual estancamiento por tercer año consecutivo.

La presidenta Bachelet reconoció que “no es realista postular hoy una integración en materia arancelaria, pero sí podemos avanzar en otras áreas”, consideró. A su vez, el canciller chileno Heraldo Muñoz estimó que si bien “el Mercosur y la Alianza del Pacífico responden a modelos económicos y formas distintas de inserción en la economía, constituyen dos componentes esenciales, cuya convergencia gradual y pragmática otorgaría importantes beneficios a los países que los integran”. Y admitió que lograrlo “no será una tarea simple”.

Mercosur se dilata y busca nuevos desafíos

La XLVIII cumbre del Mercosur celebrada en Brasilia incorporó a Bolivia como miembro pleno de ese bloque suramericano y determinó examinar sus normas con miras a ampliar y diversificar el comercio interno y explorar otros mercados. Los mandatarios de las naciones integrantes del Mercado Común del Sur (Uruguay, Paraguay, Argentina, Venezuela y Brasil) saludaron el ingreso de Bolivia, un territorio con una extensión de un millón 98 mil 581 kilómetros cuadrados y 10 millones de habitantes.

Desde el punto de vista estratégico y geopolítico, para los socios de este bloque se abren las puertas a un mercado con una gran dimensión y una relevancia internacional insoslayable y en crecimiento.

El protocolo suscrito en julio pasado acentúa la importancia de esta adhesión para la consolidación del proceso de integración de América del Sur. A partir de este momento, el nuevo miembro pleno tendrá cuatro años para adecuarse a las normas del Mercosur, lo que implica usar la Tarifa Externa Común, la cual se emplea en las transacciones comerciales con terceros países.

Los miembros de esta asociación resaltaron los resultados económicos de esa nación y el crecimiento permanente que ha tenido, desde la implementación del Modelo Económico Social Comunitario Productivo en 2006, destacó el ministro Luis Arce.

Bolivia ha mostrado, una vez más, que es una economía que crece en medio de la crisis, en medio de la caída de precios y la incertidumbre a nivel mundial, lo cual es muy positivo para el bloque, aseveró.

Con el 70 por ciento de sus fronteras con los países miembros de esa asociación, tal ubicación le permitirá a dicha nación tener un comercio más fluido y ofrecer sus importantes recursos energéticos, así como exportar productos no tradicionales con potencialidades y posibilidades.

Su ingreso pleno posibilitará asimismo a La Paz acceder a recursos del Fondo de Convergencia Estructural (Focem) del Mercosur, mecanismo que financia obras en diversas áreas en los países miembros.

Este Fondo desempeñó desde sus inicios en 2005 un papel fundamental en la subvención de proyectos que ayudan a reducir las asimetrías económicas entre las naciones del grupo. Para Bolivia, el Focem le permitirá obtener fondos para obras de infraestructura y aportes valor agregados a sus producciones.

La cumbre de Brasilia definió asimismo otros objetivos: la necesidad de flexibilizar las normas y reglas de este grupo con miras a permitir a sus miembros contar con un espacio para adoptar medidas y acciones de acuerdo con las circunstancias.

En ese sentido, el presidente paraguayo, Horacio Cartes, quien asumió la jefatura pro tempore del Mercosur, se comprometió a trabajar en este semestre para eliminar las barreras arancelarias que frenan el comercio dentro del bloque. Vamos a realizar un estudio de todas las medidas arancelarias y no arancelarias, que de alguna manera obstaculizan el comercio interno, aseveró.

Según Cartes, una de las trabas al comercio son las licencias de exportación vigentes y “deseamos que sean superados, ya que no beneficia a nadie en particular, y todos tenemos que crecer juntos y prepararnos para el gran desafío de negociar acuerdos con la Unión Europea (UE) y con otros bloques”.

En este sentido, abogó por presentar a finales de este año una propuesta del grupo a la UE para avanzar hacia una discusión de un tratado de libre comercio. Esta iniciativa estuvo avalada por la necesidad de dar un impulso a las economías de esta zona, afectadas por una recesión económica internacional y la frágil recuperación en los mercados de las principales potencias del planeta.

Actualmente, los miembros del bloque suramericano y de la UE preparan una lista de productos que serían liberados de impuestos y se espera que la presentación de las ofertas ocurra en el último trimestre de 2015.

El Mercosur acordó en esta cita prolongar por otros 10 años el Focem, que financia obras en diversas áreas en los países miembros. Brasil constituye el mayor contribuyente de este fondo, pues aporta el 70 por ciento de los recursos, seguido de Argentina que asiste con el 27 por ciento, mientras Uruguay colabora con el dos por ciento y Paraguay con el uno por ciento.

La dignataria brasileña, Dilma Rousseff, anunció asimismo que se creará un registro de productores agrícolas de la zona, con el propósito de apoyar, ofrecer financiamientos, mejorar la técnica de los trabajadores de este sector y asegurar la producción de alimentos.

En el plano político, la cumbre dejo claro que no hay espacios para las acciones desestabilizadoras ni aventuras antidemocráticas en la región, y ratificó el compromiso democrático con la paz.

En la cumbre hubo consenso en torno a la propuesta de celebrar una reunión conjunta del Mercosur y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en este agosto en Asunción, para tratar el diferendo sobre el Esequibo entre Guyana y Venezuela.

Con 24 años de lucha por la integración, el comercio entre los miembros de este grupo se multiplicó 10 veces en los últimos 21 años y pasó de cinco mil 100 millones de dólares en 1991 para 58 mil 200 millones de dólares en 2012.

Creado en 1991 con la rúbrica del Tratado de Asunción entre Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, esta asociación creció con el ingreso de Venezuela en 2012 y ahora sumó un nuevo socio, Bolivia.

Mercosur-UE: nuevos bríos para afianzar su relación

La XLVIII cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur), efectuada en Brasilia, marcó el traspaso de la presidencia pro témpore del organismo de Brasil a Paraguay y sentó las bases para una futura expansión comercial. Entre sus principales resultados, además de la adhesión de Bolivia al bloque, se destacó la decisión de trabajar para aunar posiciones entre las naciones miembros con vistas a materializar un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (UE).

En ese sentido, el presidente de Paraguay, Horacio Cartes, afirmó en su discurso en el cónclave que durante el mandato de su país, la negociación de un acuerdo entre ambos grupos será una prioridad.

La posición marcada por Cartes no es nueva dentro del Mercosur ni exclusiva de Asunción, sino que también ha sido defendida por Uruguay y más recientemente Brasil. Responde a necesidades objetivas de expansión comercial del bloque integracionista, cuyos volúmenes de comercio entre sus países miembros, a pesar de haberse elevado de cinco mil 100 millones de dólares en 1991 a 58 mil 200 millones en 2012, se han visto estancados.

Las causas de ese estancamiento radican en los daños recibidos por las economías nacionales, producto de la recesión económica internacional, el lento ritmo de crecimiento de los principales mercados del orbe, y la consecuente disminución en las demandas de las exportaciones suramericanas. De ahí que para el Mercosur, la concreción de acuerdos encaminados a ampliar sus mercados constituya un mecanismo beneficioso, de impulso a sus economías.

Un ejemplo ilustrativo es el de Uruguay, considerado por analistas económicos como uno de los socios menores del bloque, junto a Paraguay. Las exportaciones de Montevideo a sus vecinos del Mercosur en 2000 ocupaban un 46 por ciento de su balanza comercial, mientras que actualmente se han reducido al 21 por ciento.

Esto ha llevado al país a instar al resto de miembros a eliminar trabas en el comercio entre ellos, como las barreras arancelarias, y a flexibilizar la aplicación de las normas internas de la agrupación, de forma tal que cada país pueda afrontar la crisis atendiendo a sus necesidades económicas y comerciales.

Dicha postura fue también compartida en la cumbre por Paraguay y Brasil. En su intervención, la presidenta Dilma Rousseff llamó a sus homólogos a trabajar de conjunto para consolidar la unión aduanera del bloque y captar nuevas ofertas de mercado como las que podría ofrecer la comunidad europea.

Sin embargo, a pesar de la voluntad política mayoritaria en el Mercosur, un tratado de libre comercio con la UE se muestra como un anhelo harto complejo, que ya va por más de tres lustros de existencia, opinan los especialistas.

Desde 1999, los dos grupos económicos manifestaron el interés mutuo por estrechar lazos comerciales, pero al día de hoy aún no se concreta una propuesta que instrumente los intereses de todas las partes involucradas.

Las negociaciones, interrumpidas en 2004 sin acuerdo alguno, no fueron retomadas hasta 2010. En ese año, las proyecciones económicas estimaban que el comercio exterior entre ambos grupos equivalía al comercio del bloque europeo con los restantes países latinoamericanos.

La UE está definida como el primer socio comercial histórico del Mercosur y su mayor inversionista. Al respecto, se estima que el comercio exterior actual de la agrupación suramericana con Europa asciende a 68 mil millones de dólares entre importaciones y exportaciones, por lo que según expertos la rúbrica del tratado constituiría una oportunidad conveniente para incrementar esos índices.

En días previos a la reunión de los mandatarios del Mercosur en Brasilia, el 17 de julio, el jefe de la delegación de la UE en Argentina, Alfonso Diez, aseveró que el acuerdo transcontinental sería el punto de partida para impulsar nuevas inversiones en los países del mercado común sudamericano.

No obstante, reconoció que su materialización es complicada, dado que las propuestas de ambas partes deben ser relevantes y satisfacer las demandas e intereses de cada una.

El director del organismo europeo para las Américas, Christian Leffler, había defendido con anterioridad la idea de alcanzar el convenio, argumentando su beneficio para las dos regiones.

De igual forma, Leffler reafirmó que la intención europea es avanzar con todos los países del Mercosur en conjunto, con lo cual desestimó las negociaciones bilaterales extra Mercosur que querían impulsar los países más ansiosos por el acuerdo, como Uruguay, Paraguay y Brasil.

Así, para la concreción del acuerdo, Argentina debe sumar sus criterios a la propuesta que el bloque hará a la UE. Buenos Aires se había mantenido como partidario de obrar más pausadamente. Su legítimo modelo de gestión económica, signado actualmente por una política de sustitución de importaciones, demandaba alcanzar el libre comercio y la liberalización de aranceles de forma escalonada.

Sin embargo, en la cumbre de Brasilia el gobierno de la presidenta Cristina Fernández expresó su voluntad de incorporarse al proceso. De esta manera, participará junto al resto de miembros fundadores en la reunión que el 14 y 15 de agosto se sostendrá en Asunción para iniciar la conformación de la propuesta que el bloque sudamericano extenderá a su homólogo europeo en el último trimestre del presente año.

Estos nuevos bríos, desprendidos de la reciente cumbre, indican que el Mercosur podría cerrar en el próximo bienio su mayor acuerdo comercial en sus 24 años de historia. No obstante, analistas económicos como el exsecretario de Industria argentino, Dante Sica, coinciden en afirmar que el libre comercio no es una panacea que relance las economías por sí solo.

En declaraciones a la prensa, Sica explicó que el libre comercio no garantiza que las economías nacionales reciban más inversiones o que el comercio explote. Es importante porque te hace un poco más competitivo, pero no asegura la mejora en el bienestar de la población, argumentó.

Hoy el Mercosur constituye la quinta economía del mundo y representa más del 70 por ciento de la población y del producto interno bruto (PIB) de América Latina. Desde su creación, sus políticas se distancian de las emprendidas por otras alianzas económicas de corte neoliberal al propiciar espacios comunes de generación de oportunidades comerciales y de inversiones, a través de la integración competitiva de sus miembros al mercado internacional.

El Mercosur por tanto deberá asumir el reto y los potenciales beneficios del libre comercio como respuesta a sus necesidades económicas, con la divisa de no violentar sus principios fundacionales y responder al bienestar social de los pueblos que lo integran.

* Hacthoun es corresponsal de Prensa Latina en Argentina, García Olivarez es corresponsal en Brasil y Martínez es periodista de la Redacción América del Sur de Prensa Latina.