(ABI).- El presidente de Bolivia, Evo Morales, se dijo el miércoles de acuerdo con restablecer la relación diplomática con Chile, cancelada hace casi 40 años y, junto a su colega chilena, Michelle Bachelet, sentar al papa Francisco, en una gestión conjunta en el Vaticano, como garante de un proceso que en un plazo perentorio corone con la restauración de la calidad marítima boliviana.

“De acuerdo con restablecer las relaciones diplomáticas (con Chile) para que en menos de 5 años se resuelva el tema del mar con soberanía para Bolivia y con garante el hermano papa Francisco. Estoy dispuesto a hacer gestiones ante el Vaticano para que sea garante. Invito a Chile a viajar allá y, en menos de 5 años, resolver el retorno al Océano Pacífico que tiene apoyo de todo el mundo y este restablecimiento (de las relaciones diplomáticas) será importe para esa gestión, para que vuelva al Pacífico con soberanía”, señaló Morales durante una emisión de prensa en el presidencial Palacio Quemado de La Paz.

Los dichos del mandatario boliviano se registraron 3 semanas después de que el Sumo Pontífice pidiera a ambos países dialogar, de manera franca y abierta, para enmendar el mayor escollo de la integración de Latinoamérica, el reclamo boliviano por una salida propia al mar Pacífico.

A menos de un semestre de que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya se pronuncie sobre su competencia observada por Chile al aceptar el juicio radicado por La Paz, para que La Moneda se avenga a dialogar de buena la fe la cesión de una salida marítima propia a Bolivia, Morales planteó a Chile señalar un plazo definitivo de solución al entuerto que mantiene de espaldas a ambos países desde 1879.

“Esperamos respuesta positiva, mirando y superando problemas de dos hermanos y juntos trabajar”, postuló el mandatario boliviano.

La propuesta de Morales, coincidente con el planteo del canciller chileno, Heraldo Muñoz, de contestación a la exhortación de Francisco, el 8 de julio pasado en La Paz, y hasta con el expresidente Ricardo Lagos (2002-2006), de reanudar el vínculo bilateral, minimizado desde 1976 a relaciones consulares, se escuchó un día después que Morales sumara a 3 expresidentes bolivianos al equipo que expone a la comunidad internacional las razones del juicio boliviano a Chile en la CIJ.

“Luego de la reunión de ayer con presidentes de gestiones pasadas, hubo una enorme coincidencia que después de la llegada del Papa y sus palabras importantes sobre el “diálogo franco y abierto” a los problemas que tenemos en la humanidad”, matizó el mandatario, el primero de los 65 que gobernaron Bolivia en obtener la unidad monolítica sobre el reclamo marítimo boliviano y en pergeñarlo como política de Estado.

El conservador Jorge Quiroga (2001-02), el socialdemócrata Jaime Paz Zamora (1989-93) y el general en retiro Guido Vildoso (1982), último eslabón de la dictadura boliviana que canalizó la restauración de la democracia en Bolivia se incorporaron el martes al equipo de la reivindicación marítima que galvanizan desde 2014 los exmandatarios Eduardo Rodríguez Veltzé (2005) y Carlos Mesa (2003-2005).

En línea con su decisión de restablecer las relaciones con Chile, escabrosas desde 1879, cuando el país trasandino invadió el entonces puerto boliviano de Antofagasta y adicionó a su soberanía 400 km de costa y 120.000 km2 de territorios que desembocan en el Pacífico, Morales historió que Bolivia y Chile reanudaron sus relaciones diplomáticas en 1975 –13 años después de suspenderlas a causa de la política de Santiago de desviar discrecional y unilateralmente el curso del binacional Río Lauca– “con el propósito de entablar un proceso de negociación serio y formal para que Bolivia retorne al Océano Pacífico con soberanía”.

En una alocución de poco más de 5 minutos, el jefe de Estado boliviano recordó que en 1975 los dictadores Hugo Banzer y Augusto Pinochet se avinieron a una negociación marítima que pasó a la historia como el Abrazo de Charaña.

“Chile acordó con Bolivia el restablecimiento de relaciones diplomáticas a nivel de embajadores con el fin de materializar el diálogo a diversos niveles para encontrar formas de solución a la situación de la mediterraneidad que afecta a Bolivia”, dijo al explicar que tras el fracaso de esa política sobrevino la obscuridad otra vez en el relacionamiento bilateral.

Desde 1978, Bolivia y Chile, que comparten una frontera de 980 km lineales, carecen de relaciones diplomáticas y son los únicos enemistados en América Latina.

“Después de años, en 1983, la OEA (Organización de Estados Americanos) aprueba resolución 686 mediante la que asamblea de la OEA exhortaba a ambos países a iniciar proceso de acercamiento para normalizar relaciones diplomáticas para hallar una fórmula que haga posible dar a Bolivia una salida soberana. Esa resolución fue aprobada con participación del Estado chileno”, repasó Morales.

El gobernante que logró sentar en abril último a Chile en el banquillo del acusado, en las preliminares del juicio radicado en La Haya, dijo que la exhortación papal sobre el diferendo boliviano chileno levantó una ola de solidaridad mundial.

“Las palabras de Papa han levantado buenos comentarios iniciativas y apoyo de carácter mundial en esta reivindicación de volver al mar con soberanía”, precisó al subrayar que la política de recuperación marítima de Bolivia es pacifista y filial de todas formas.

En su primera gira trinacional por Sudamérica, entre el 5 y 13 de julio por Ecuador, Bolivia y Paraguay, Francisco se refirió puntualmente al histórico desencuentro chileno boliviano.

“Hoy es indispensable y estoy pensando en el mar, construir puentes en vez de levantar muros”, afirmó el Santo Padre, que Bolivia propone como garante de un proceso de diálogo que ponga fin, en un lapso de 5 años, al entuerto de casi siglo y medio con Chile.

La Moneda tomó la palabra de Francisco y propuso el restablecimiento, puro y simple, de las relaciones diplomáticas en el acto.