Democracia significa en su etimología gobierno del pueblo y es presentado formalmente como el sistema de gobierno basado en las decisiones de la mayoría de la población. Ese invento ateniense es usado ahora por su gobierno para responder a la presión que el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE) ejercieron sobre el régimen encabezado por Alexis Tsipras para que acepten un paquete de reformas económicas a cambio de créditos, que casi en su totalidad, iban a ser utilizados para pagar viejas deudas griegas.

La crisis de la economía griega se mantiene sin solución desde el año 2009. El detonante fue la crisis subprime originada en Estados Unidos, pero las causas están en las mismas bases de la economía griega, además del juego de grandes intereses económicos.

Grecia ingresó a la zona Euro sin cumplir los requisitos de la zona monetaria. Su datos habían sido falseados con el asesoramiento de Goldman Sachs International, banco de inversión del cual uno de sus responsables en Europa era Mario Draghi, el actual presidente del BCE.

Desatada la crisis de las hipotecas en Estados Unidos los créditos necesarios para financiar la economía de Grecía se dispararon, obligando al gobierno de ese país a pedir un paquete de ayuda de emergencia al FMI, que a contrapartida exigió la aplicación de un programa de reformas con un muy elevado costo social.

Como la economía no mejoró, como se esperaba a medidados de 2011 Grecia pidió un segundo rescate y desde ese entonces se comenzó a hablar de la posiblidad de que Grecia declare una quiebra, lo que al mismo tiempo implicaría su salida de la zona Euro.

En 2014 declararon oficialmente el final de la crisis, cuando el 10 de abril de ese año el gobierno griego de Andonis Samaras colocó en los mercados financieros bonos por 3.000 millones de dólares.

Pero la debilidad política de Samaras, resultado del costo social de las reformas aplicadas, provocaron que en diciembre del año pasado convoque a elecciones, que fueron ganadas por Alexis Tsipras, un gobierno considerado de cnetro izquierda, que llegó al poder con la promesa de priorizar el bienestar de la población antes que las reformas impuestas por la troika.

Hasta entonces Grecia recibió más de 200 mil millones de Euros de los fondos de rescate. Sin embargo los críticos a esos rescates afirman que el dinero no fue a la economía griega sino a los bancos que prestaron dinero a la economía griega. La deuda externa de Grecia llega a 320 mil millones de Euros.

En general, la situación de Grecia se parece a la situación sufrida por algunos países latinoamericanos: Primero recibió dinero fácil, cuyas cantidaddes no tenían relación con el desempeño económico del país, después el país vive de créditos haciéndolo extremadamente vulnerable a los vaivenes de la economía mundial. En algún momento el país ya no puede obtener crédito barato y se genera una crisis económica. En la búsqueda de resolución de la crisis los organismos internacionales rescatan a la banca, pero obligan al país a aplicar un programa de ajustes que además de un elevado costo social, obliga al país a un plan de privatizaciones que obligan a vender las propiedades estatales a precios de gallina muerta.

Con la llegada de Tsipras al gobierno se tensionaron las relaciones entre la troika y el nuevo gobierno griego, esta vez ya no muy dispuesto a aceptar las reformas sugeridas. Para seguir prestando dinero a Grecia, la Comisión EUropea, el Banco Central Europeo y elk FMI exigen del país heleno una subida del IVA, una reforma de las pensiones para endurecer las prejubilaciones y la seguridad de que Atenas no revocará las reformas laborales aprobadas durante los últimos cinco años. En cambio Grecia pide la condonación de la deuda y no mas dinero.

“Si lo que quiere Europa es que se mantenga la sumisión, tomaremos la decisión de decir no y lucharemos por la dignidad de nuestro pueblo”, dijo Tsipras.

Incapaz de doblegar al gobierno griego, la llamada troika planteó un acuerdo más parecido a un lo tomas o lo dejas, una propuesta considerada por varios analistas como un intento de cargar sobre el gobierno griego la responsabilidad de un fracaso en las negociaciones con los acreedores y así facilitar su reemplazo.

“Esta oferta estaba y está destinada a ser rechazada por el primer ministro griego, Alexis Tsipras: no puede aceptarla porque supondría la destrucción de su razón política de ser. Por tanto, su objetivo debe ser llevarle a abandonar su cargo, algo que probablemente sucederá si los votantes griegos temen tanto la confrontación con la troika como para votar sí la semana que viene”, escribió el premio Nobel de Economía Paul Krugman en su columna de New York times.

La respuesta de Tsipras a la movida de la troika fue la convocatoria a un Referendum en el que la población decidirá si acepta las condiciones de los acreedores.

Desde los sectores de la opoisción, aquellos que gobernaron Grecia en los últimos años, iniciaron una campaña por el Si, argumentando que una eventual victoria del No implicaría la salida de Grecia de la zona Euro, un argumento repetido desde los funcionarios de la troika y también por casi la totalidad de los medios de comunicación.

“Un no en el referéndum, independientemente de la pregunta, significaría que Grecia dice no a Europa. Todo el mundo considerará que quiere decir que Grecia quiere alejarse del euro y de Europa”, dijo el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Pero el gobierno de Tsipras inició una campaña por el no, lo que le daría fuerza para las nuevas negociaciones. “El domingo no votaremos meramente sobre nuestra permanencia en Europa, sino sobre la pregunta de si permanecemos con dignidad”, dijo Tsipras ante una concentración de partidarios por el no.

El referendum se realizará en un ambiente enrarecido por el cierre de los bancos y las limitaciones a los retiros de depósitos impuesto para evitar nuevas corridas de dinero, aunque el gobierno dijo que sea cual sea el resultado, los bancos reabrirán su atención al público desde el martes.

“Sea cual sea el resultado del referéndum, el lunes habrá un acuerdo, estoy completa y absolutamente seguro. Europa necesita un acuerdo, Grecia necesita un acuerdo, así que llegaremos a un acuerdo. Lo que ocurre es que si gana el ‘sí‘ en el referéndum tendremos un acuerdo no ya malo, sino absolutamente nefasto”, dijo Yanis Varufakis, ministro de Economía griego.

“Si gana el ‘sí‘ en el referéndum tendremos un acuerdo no ya malo, sino absolutamente nefasto”, dijo Varufakis.

Las encuestas dicen que la intención de voto está empatada.