(ABI).- El presidente Evo Morales enfatizó el martes que en la reparación de una injusticia internacional, tal como el encierro geográfico de Bolivia a manos de Chile hace casi 140 años, cualquier gobierno o personalidad mundial podría interceder, en alusión a las afirmaciones del canciller chileno, Heraldo Muñoz, que desestimó, de plano y a priori, la eventual mediación de su santidad, el papa Francisco, casi 4 décadas después que Juan Pablo II intercediera en el conflicto del Beagle, que implicó a su país con Argentina.

“Si un pueblo es injusto con otro pueblo cualquier organización internacional, personalidad, institución mundial, o gobierno puede mediar por un derecho justo de otro pueblo”, dijo durante un discurso en la ciudad boliviana de Potosí, donde también invocó la acción de los partidos progresistas “anti imperialistas” “en tiempos de integración” regional.

“En estos tiempos somos pueblos de integración y no de invasiones. Los partidos progresistas, socialistas, anti imperialistas verdaderos deben ser integracionistas y no expansionistas. Se trata promover la integración para la liberación de nuestros pueblos”, afirmó un día después que el jefe de la diplomacia chilena cerrara, antes de propuesta y menos postulada, la mediación del Sumo Pontífice, el religioso argentino Jorge Bergoglio.

“No hay papel para el Santo Padre, ni para ningún mediador” en el diferendo marítimo boliviano chileno, dijo Muñoz después de conocer, de boca de Morales en declaraciones a la televisión de radio bolivianas, que Francisco se hubo interesado en la demanda de Bolivia a Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Bolivia demanda a Chile una salida soberana al mar Pacífico, por un tramo de los 400 km de litoral que resignó en 1879 tras la invasión militar a su entonces puerto de Antofagasta.

Las declaraciones de Morales y Muñoz a favor y contra una eventual mediación en el secular diferendo boliviano chileno se registran a 37 años de la intercesión del papa Juan Pablo II, el polaco Karol Wojtila, que medió en el conflicto chileno argentino por el Canal del Beagle y evitó una guerra entre ambas naciones trasandinas, después del laudo arbitral británico de 1977 rechazado de plano por la Casa Rosada.

Después que Morales dijera el domingo que Francisco, que viene de facilitar el históriuco restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, fracturadas en los años 60 del siglo XX, había pedido leer el Libro Azul de la demanda marítima de Bolivia en la CIJ, Muñoz rechazó cualquier tipo de mediación externa.

“No puede haber ningún tipo de mediación de ningún actor externo, porque además una mediación supone una controversia y acá no hay ninguna controversia. Acá lo que hay es una aspiración marítima boliviana que pretende presentarse como un derecho”, insistió el jefe de la diplomacia chilena.

Bolivia recurrió en 2013 a la CIJ para que Chile se siente a negociar de buena fe la cesión de una franja soberana sobre el Océano Pacífico, en arreglo con propuestas efectuadas por La Moneda entre 1950 y 1976, además de otras 7 oportunidades durante el siglo XX.

El domingo, Morales informó que el Pontífice pidió información sobre la demanda marítima y el Gobierno boliviano le remitió el Libro del Mar, que reúne los argumentos de la demanda y la historia de la invasión chilena al litoral boliviano.

El Presidente reflexionó que aquellos gobiernos de corte socialista y revolucionario “deben pensar más” en la integración de los pueblos que en la invasión, porque ese es un factor fundamental para la liberación de los pueblos.

“Es el deber de los seres humanos que piensen en la humanidad que piensen no solamente en los derechos humanos sino en los derechos colectivos”, dijo.

En ese marco, manifestó que pese a algunas diferencias que existen entre presidentes y autoridades de la región, se está gestando una integración de América Latina y El Caribe sin Estados Unidos, imperio que -dijo- intenta dominar pese a la actual crisis financiera que atraviesa el modelo capitalista.

El jefe de Estado boliviano abogó por una integración de América Latina sin la presencia de Estados Unidos, para lo que demandó unidad y organización.