(ABI).- El ex candidato presidencial de Chile, Marco Enríquez Ominami, votado el personaje más prominente de su país en 2014, postuló volver a la fórmula planteada por el dictador Augusto Pinochet, para restaurar la calidad marítima de Bolivia, en una inédita “reunión de 3” países, inclusive Perú, luego de advertir el domingo que el Caribe ya votó contra la posición secular de La Moneda y que La Paz podría olvidarse de los puertos chilenos e invertir en el peruano de Ilo.

“Primero una reunión de 3 que no ha habido nunca. Nunca se han juntado, con lápiz y un papel, los 3. Será por algo. Yo propongo, lo voy a proponer (si diera la oportunidad), una reunión en Tacna, Charaña o en Arica”, bajo la fórmula de 1976 establecida por Pinochet, en el célebre ‘Abrazo de Charaña‘ con su par boliviano Hugo Banzer, que implicaba ‘canje territorial‘, planteo al que se opuso Perú.

Bolivia demanda a Chile una salida propia al Océano Pacífico.

“Charaña más Perú”, postuló Enríquez Ominami en el programa Estado Nacional que dominicalmente emite la televisión pública de Chile.

“El piso de Charaña, el piso de Augusto Pinochet por más dictador (que fuere), que me exilió, ese hombre que me exilió y nos castigó duramente”, dijo al subrayar una fórmula de arreglo a la mediterraneidad boliviana, tal vez vigente y que, necesariamente, por obra del perfeccionado en 1929 Tratado de Ancón, incorpora a Perú.

“Más Perú, ¿por qué? Por un conjunto de razones. Hay un tratado (de 1929) que dice que hasta Tal Tal (hasta 1879 territorio boliviano, donde varias veces los pobladores han izado la bandera boliviana en demanda de atención a las autoridades centrales en Santiago) nada puede hacer Chile sin la venia de Perú. Por tanto Charaña más Perú”, justificó.

El Tratado secreto de Ancón, rubricado en 1929 por Lima y Santiago -40 años después de la guerra que dejó enclaustrada a Bolivia y que implicó a los 3 países- prescribe que Chile no podrá ceder a una ‘tercera potencia‘ parte ni todo el territorio que antes de 1879 perteneciera a Perú.

Chile invadió militarmente Bolivia en febrero de 1879 y Perú se implicó en el conflicto por efecto de un tratado de defensa mutua suscripto anteriormente con La Paz.

La guerra con Perú duró hasta 1883 y con Bolivia hasta principios de 1880. Bolivia perdió 400 km lineales de litoral y 120.000 km2 de territorios en el Atacama. Perú en cambio resignó, a manos de la soberanía chilena, las regiones de Iquique, Arica y Tacna, aunque posteriormente recuperó, tras un referendo popular y una convención bilateral, este último departamento.

La solución a la centenaria mediterraneidad boliviana, dadas las pautas del Tratado de 1929, “es Perú; Chile puede tener la llave pero el candado lo tiene Perú”, remarcó Enríquez Ominami.

Al tiempo de instar a La Moneda a tomar la iniciativa, más aún después del recentísimo histórico acuerdo establecido por los presidentes de Cuba y Estados Unidos, Raúl Castro y Barack Obama, Enríquez Ominami hizo notar, a su interlocutor y conductor del programa, Juan José Lavín y a su contradictor, en determinados momentos de la entrevista, el historiador y político Francisco Vidal, que no debería pasarse por alto la reciente declaración en La Habana de la Alternativa Bolivariana para los Países de Nuestra América (ALBA) de apoyo a la reivindicación marítima de Bolivia.

“Cuando todo el Caribe vota contra Chile, el ALBA, el Caribe casi completo, a pesar de lo que hemos hecho en Haití, a pesar de lo que hemos hecho en Jamaica, hay que preguntarse: algo anda mal. Cuando Ecuador, primo hermano nuestro en términos diplomáticos, también dice esto…”, sostuvo.

“Si Obama y Raúl Castro hacen algo inédito, ¿por qué Chile se va a quedar atrás?”, aguijoneó.

El político chileno, líder del Partido Progresista de Chile, llamó también a tantear el futuro de la relación bilateral en los ámbitos en que se desenvuelve sin admitir cambios.

Si “las cosas siguen crispándose y el día de mañana Bolivia decide invertir en el puerto (peruano) de Ilo y dice ‘no ocupo más los puertos chilenos‘. Yo quiero saber qué hacemos con la ciudad de Arica (pues) el 80% de la actividad portuaria de Arica es boliviana”, advirtió.

Enríquez Ominami insistió en que, con un cambio de orientación de la inalterable política exterior de La Moneda desde principios del siglo XX, “Chile puede pasar a la ofensiva como lo hicieron (el ex presidente decimonónico Domingo) Santamaría (que en su Política Boliviana dijo tras la guerra que su país debería abrir una “puerta de paso” al mar a Bolivia) y el dictador (Pinochet, 1973-1990)”.

Enríquez Ominami, lo más probable el político chileno que más ha visitado el presidencial Palacio Quemado de Bolivia desde la ruptura bilateral de finales del siglo XIX, pidió ver el asunto desde el punto de vista de la energía y la economía en una marcrorregión en la frontera trinacional y no con la visión de principios del siglo XX.

“La relación con Bolivia es una tremenda oportunidad para Chile, para las pymes del norte, para el puerto de Arica (donde) tenemos una crisis portuaria”, mantuvo al tiempo de abocarse “completamente a favor de la creación de una macrorregión en lo que se llamó un enjambre del norte el gran sur peruano, el gran occidente boliviano y gran norte chileno”.

Luego que el mismo Vidal, profesor de historia y miembro del círculo palaciego de la presidente Michelle Bachelet en su primer mandato entre 2006 y 2010, postulara que Bolivia podría fluir al mar Pacífico por Arica, el dos veces candidato a la Presidencia de Chile planteó que la solución a la mediterraneidad de Bolivia “tiene que ver con nosotros, no con Bolivia, (es) una necesidad nuestra” e implica el problema energético chileno que tras la defección de la importación de gas argentino, a principios de los 2000, debió recurrir a la compra de gas de mercados asiáticos, vía tanqueras.

“Chile paga el millón de BTU (Unidad Térmica Británica) 10 dólares. Hemos tenido que construir (una planta de licuefacción en el) puerto en Quinteros. El gas viene de Indonesia. ¿Cuánto lo vende Bolivia a Argentina, Brasil o Perú: 4 dólares. O sea, Chile paga el doble por el gas (que consume). Lo trae de Indonesia y, aquí, al lado, hay parte de la solución” al problema que implica un cambio de matriz energética en el país trasandino, señaló.

No más lejos que una propuesta y en la vera ajena al gobierno de Bachelet, que enfrenta el juicio planteado por Bolivia en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, para que Chile se siente a negociar de buena fe una solución a la mediterraneidad boliviana, Enríquez Ominami dijo que previo o en paralelo a lo planteado su país debería vencer en la judicatura internacional.

“Para nosotros (el progresismo) la prioridad es que Chile derrote en La Haya la posición boliviana jurídica”, acotó.