Soy biólogo, ecologista y vengo trabajando en el campo ambiental desde hace más de treinta años. Pero eso no es lo más relevante en mi vida, lo realmente importante es que soy padre de dos hijos hermosos y abuelo de una nieta y un nieto más hermosos aún.

Pienso en ellos trabajando y creciendo confiados, en un país que día a día se va tornando más triste y riesgoso en lo ambiental. Ya no son únicamente los desaciertos ambientales, como Cohana y el Lago menor convirtiéndose en una cloaca, o las ingentes cantidades de metales pesados en ríos del país, o miles de hectáreas arrasadas para sembrar soya transgénica, o explotaciones mineras y petroleras dentro de las áreas protegidas. No, ahora quieren jugar con el uranio y la energía nuclear en nuestro país (aunque lo viene anunciando desde el 2008). Para los espíritus tan superficiales y ávidos de desarrollismo que nos gobiernan, qué lejos está el recuerdo nefasto de Fukushima, evidentemente pretenden seguir ignorando lo ocurrido y lo que ocurre actualmente. Con que soltura y liviandad anuncian las futuras exploraciones y explotaciones de uranio y para colmo, con una soltura fenomenal, anuncian la instalación de plantas nucleares con la ayuda de sus “amigos” rusos.

A pesar de eso, sigo soñando en un país gobernado con cordura, con responsabilidad, sin temeridades amparadas en la ignorancia, la tozudes o la pendejada, donde mis hijos, mis nietos y sus hijos, vivan bien, vivan sanos, cobijados por una Madre Tierra no apaleada.

Por eso principalmente, voy a votar en nombre de mi nieta y mi nieto, y de sus hijos y nietos también, y voy a votar en especial, en contra de las ideas demenciales de introducir innecesariamente la energía nuclear en un país que rebosa de fuentes alternativas de energía limpia. Voy votar en contra de la más peligrosa contaminación sobre el planeta, la radiactiva, voy a votar en contra del riesgo de cáncer en los huesos o en la sangre de los bolivianos, en contra del padecimiento de niños con deformidades congénitas desde el vientre de sus madres. En contra del dolor y la impotencia de esas madres. Voy a votar en contra de Evo.

Ojo, también voy a votar en contra del silencio y pusilaminidad de las otras tienduchas políticas, porque no dijeron ni esta boca es mía ante las declaraciones atroces, por supuesto, están en la misma onda, lo ambiental, como a los que están de turno, les es un estorbo y con seguridad tienen las mismas o perores ideas.

Biólogo, ecologista y activista ambiental,pitanguss@hotmail.com