Esta es otra evidencia sobre la infamia liberal boliviana que insiste en despilfarrar y entregar los recursos naturales del país en favor de los intereses chilenos.

Con ella se sella y manifiesta la continuidad perversa y antinacional de la oligarquía en Bolivia.

A saber, a consecuencia del conocimiento de las riquezas múltiples del Salar de Uyuni, el 2 de julio de 1974, se declaran como reservas fiscales las provincias Nor y Sur Lipez de Potosí, incluyendo el Salar.

Pero de manera decidida y en pos del aprovechamiento nacional y estatal, aún en medio de una acoso implacable de la derecha política y del sindicalismo como el operador de los intereses de esa derecha, el 15 de febrero de 1985, el gobierno de la UDP, presidido por don Hernán Siles Suazo, crea el CIRESU -Complejo Industrial de Recursos Evaporíticos del Salar de Uyuni- mediante la Ley 719 en el que expresa: ¨Se declara de necesidad nacional, la exploración, explotación, beneficio y comercialización de los recursos minerales metálicos y no metálicos yacentes en la Cuenca Evaporítica del gran Salar de Uyuni¨.

Luego, el 16 de mayo de 1986, se ratifica con un perímetro preciso, el Salar, como Reserva Fiscal (DS 21260).

Posteriormente, entran en acción los intereses antinacionales del liberalismo. El 11 de diciembre de 1987, Paz Estenssoro, hace conocer los términos de referencia de la licitación internacional sobre el litio.

Empero, sin escalofrío, el 28 de julio de 1988, contra esto y avalado por Paz Estenssoro, su ministro Jaime Villalobos entrega a la norteamericana LITHCO una invitación directa para la explotación del Salar. Se anulaba de ese modo la licitación y se revelaban los intereses ocultos sobre el Salar.

La fase inicial de las negociaciones entre la LITHCO y el gobierno del MNR concluye en julio de 1989. El avance de las conversaciones queda en una carpeta que se entrega al gobierno siguiente con la seguridad que, independientemente del cambio de administración, continuaba una clase social y un interés hermético en favorecer la estrategia chilena de avanzar hacia las riquezas del Altiplano Central.

Por tanto, el 6 de agosto siguiente, Jaime Paz Zamora, asume la Presidencia y aprueba de inmediato el primer borrador del contrato. Y, con premura, el 17 de noviembre del mismo año, se firma ese documento. Tal celeridad no oculta que la oligarquía boliviana estaba contra los verdaderos intereses del país.

A saber, se otorgaban derechos de exploración y explotación en el 100 % del área de la reserva fiscal por 40 años, permitiéndole a la LITHCO la exportación directa de los concentrados en salmueras y con un impuesto magro al Estado de 10 %.

Ante esta actitud entreguista, el 29 de enero de 1990, el CIRESU exige la postergación de la firma definitiva del contrato. El ministro de minería Walter Soriano rechaza ese pedido y sigue adelante con el aval de Paz Zamora, Samuel Doria Medina y Tuto Quiroga.

Es por esto que el 16 de abril, el CONEPLAN (Consejo Nacional de Planificación) aprueba los términos del contrato (a la sazón Samuel Doria Medina, Ministro de Planificación, era la cabeza del sector y de CONEPLAN)

Sin demora, Walter Soriano, con ese visto bueno, envía el documento al Congreso Nacional para su aprobación. Pero el 29 de abril de 1990, el Departamento de Potosí se opone al entreguismo de Paz Zamora, de Samuel Doria Medina, Walter Soriano y Tuto Quiroga.

Por esto, el 4 de mayo, ante una virulenta presión social y regional que amenazaba la gobernabilidad del Acuerdo Patriótico (alianza entre Banzer de ADN y Jaime Paz del MIR) el gobierno decide una convocatoria internacional al respecto.

De hecho, el 17 de enero de 1991, sale la licitación. Once empresas se presentan. Y tres formalizan sus propuestas: FMC Corporation (LITHCO), SOQUIMICH (Chile) y COPLA Ltda. (Bolivia).

Crown Agents, encargada de la calificación, luego de una evaluación ciertamente extraña, pide la adjudicación en favor de la LITHCO en el marco de un contrato que en lo fundamental era el mismo de 1989.

Así, el 14 de febrero de 1992 se firma el acuerdo contractual. Jaime Paz exclama: “Que toquen las bocinas y la banda suene, el contrato del litio ya se firmó” (PRESENCIA, febrero 1992). Vaya el bochorno etílico para entregar la patria a precio de gallina muerta

Sin embargo, de inmediato, el Parlamento incrementa el IVA del 10 al 13% a presión de EEUU, y, a sabiendas de Paz Zamora que ayer nomás pedía fiesta por el acuerdo firmado. ¿Qué pasó? ¿Acaso en este juego existía alguna combinación con Chile puesto que la chilena SOQUIMICH perdió en la licitación? Y, la LITHCO en desacuerdo con la estructura de los nuevos impuestos, abandona el proyecto y se va a trabajar en Hombre Muerto de la Argentina, como si no hubiera pasado nada. Todo parecía una trama bien calculada tras el fracaso de la SOQUIMICH en la licitación, la misma que, sin duda, una vez frustrada la adjudicación, esperaba otra oportunidad para ingresar el Salar.

Ciertamente esto revela toda la cuestión: ¿Por qué se presentó con cinismo y atrevimiento, amparada con qué y por quiénes, la SOQUIMICH chilena a la licitación, quedando evidente, en los hechos, que semejante infamia fue permitido por el gobierno de Paz Zamora, Doria Medina y Tuto Quiroga que, en efecto, antes que el país se entere públicamente de esta felonía, ellos no abrieron la boca sobre el tema, sería el periódico HOY que denunciaría esta traición a la patria?.

Para comprender esto, debe saberse que “En 1986 se conforma en Chile la empresa Minsal Ltd. con la transnacional Amax (63,7%), la local chilena Molyment (11,25%) y el Estado (25%), “para explorar, explotar y comercializar potasio, boro…de las salmueras del Salar de Atacama. En 1993 Amax y Molymet fueron reemplazadas por SQM (Soquimich, empresa pública privatizada en 1987) ampliándose los contratos firmados hasta el año 2030” (Nacif, Federico. Bolivia y el plan de industrialización del litio. Revista CCC. Edición 14-15).

En otras palabras, la SOQUIMICH era un brazo empresarial estratégico del gobierno de Chile que se organizó para explotar los recursos metálicos y no metálicos de Atacama (territorio boliviano invadido por Chile), e ingresar con esa eufemia empresarial al Salar de Uyuni. De darse esta estupidez, iba a implicar un ocupamiento militar chileno del Salar en su momento, alegando el gobierno de Santiago, ante cualquier imponderable crítico, defender los intereses empresariales araucanos como había ocurrido en el siglo XIX con la Provincia Atacama hasta su ocupación militar en 1979.

Ante esto, el 7 de mayo de 1991, el Director del matutino HOY, denuncia que no debería permitirse esta vejación, y de manera patriótica clama en tomar las armas en defensa del Salar. Chile, ante ello, critica la postura de la ciudadanía boliviana. Y en silencio, esa elite chilena, aplaude la política entreguista de Paz Zamora, Samuel Doria Medina, Walter Soriano y Tuto Quiroga.

Pero no era suficiente lo ocurrido. Pues sin considerar en nada esta perversidad evidente, después, en abril de 1998, Tuto Quiroga, a través de ley 1854, reduce la Reserva Fiscal establecida en 1986 sobre el Salar, delimitando sólo a la costra salina para permitir el ingreso de las empresas nacionales y extranjeras hacia la orillas del Salar de Thunupa. Era una especie de estrategia paulatina del acecho empresarial sobre el Salar. Empero, el 9 de diciembre de 2003, mediante el decreto 26574, la reserva retorna a su perímetro original.

A toda costa, los liberales, querían vender y corromper todo. Y por primera vez en el siglo XX, la oligarquía chilena revela de manera definitiva el interés combinado con la elite urbana de Bolivia, para el ocupamiento y aprovechamiento de las riquezas del Salar de Uyuni

Preguntas herejes

El carácter entreguista del pragmatismo liberal respecto a los recursos naturales del país, no ha variado en 150 años, es decir, desde el Tratado de Melgarejo de 1866 con Chile.

Sin embargo, la crudeza de esta mentalidad antiboliviana, a pesar del enmascaramiento que prevalece, por ejemplo, en los periodos electorales, sigue siendo la misma. Y esto se evidencia de manera cruda en la campaña electoral de 2014 por la Presidencia.

No recuerdo, desde el retorno a la democracia en 1983, un proceso electoral en el que prime el esclarecimiento de las cosas. Acaso, lo que en su momento se discutía como cuestión de fondo, no era más que la repetición de los dogmas, a consecuencia de un país ideologizado en extremo, toda vez que por el carácter de los fundamentalismos de la Modernidad (liberal o colectiva) en la aldea se escuchaba no más que un eco mortecino.

Una campaña electoral, en cualquier tiempo, por su naturaleza, no es la oportunidad en la que prime la cuestión fundamental y la distinción de las teorías y la praxis del argumento filosófico ideológico contemporáneo. Peor si somos una sociedad que carece aún de los impulsos estructurales para pensar, producir conocimiento y crear.

En fin, si el énfasis de una campaña electoral es la postura del desnudamiento, dado que el escenario real de la contienda es el espectáculo insaciable de los medios de información masiva, hagamos de esto, un desnudamiento útil de la memoria para conocer no los ribetes intelectuales de los contendientes sino su extrañeza oculta. He aquí, que el periodismo debe esmerar el intelecto y sacar la punta al lápiz.

Preguntar, por ejemplo, con un juicio patriótico, la cuestión de la reivindicación marítima y los recursos naturales que es, en verdad, con la que durante más de 150 años, los aspirantes al Poder y los que ejercieron el mismo, perpetraron sus compromisos ocultos destruyendo, de hecho, la nación, dado que la oligarquía chilena estableció un quintacolumnismo dentro del Poder de Bolivia para favorecer sus impulsos criminales de conquista.

A saber:

1.- ¿Señor, Tuto Quiroga: qué gusto le halló, o qué pensaba el momento cuando Usted fue testigo en Washington (en diciembre de 2001) de la firma del Memorándum entre Sempra Energy y Pacific LNG en el que le daban a Bolivia seis meses de plazo para concretar el acuerdo secreto con Chile para la exportación del gas, y, solícito guardaba Usted el bolígrafo con el que firmaron los empresarios, según el libro del diplomático chileno Pérez Yoma,: Una Misión. Las Trampas de la relación chileno boliviana. 2004)?

2.- ¿Según ese libro, por qué insistió en secreto antes y tras el acuerdo que Usted logró el 14 de junio de 2002 con los representantes de su gobierno Carlos Iturralde, Fernando Messmer y Edgar Camacho y la diplomacia de la oligarquía araucana, el acuerdo de un comodato de 600 hectáreas en Aríca por 50 años donde se instalase una planta millonaria de licuefacción del gas natural y la producción industrial del mismo más sus derivados, bajo la normativa chilena, quedando, de hecho, en territorio del enemigo, el lugar real de la exportación del gas boliviano, con todas las consecuencias de la estrategia chilena del chantaje que sigue en pos de avanzar hacia las riquezas del Altiplano Central de Bolivia, cuya evidencia se encuentra en el uso infame de las aguas del Silala (1907) y el desvío del río Lauca (1962)?

3.- ¿No conocía, Usted, la reiterada pragmática liberal inaugurada por Daniel Sánchez Bustamante con su Memorándum de 1910 en el que Bolivia renunciaba a sus costas legítimas y prefería colocarse a la ¨vanguardia de Chile¨ al solicitar Tacna o Arica al gobierno de Mapocho, siendo esos territorios una irrenunciable aspiración peruana, y, consolidar, de ese modo, la pérdida del territorio boliviano de Atacama?

4.- ¿Qué habrá sido de aquel bolígrafo? ¿Dónde habrá ido a parar?

¿Por si acaso, sabe de estas cosas, Usted, Señor candidato?

El acecho y la restauración del liberalismo

Con elocuencia, no hay la más mínima duda respecto a la persistencia entreguista del liberalismo en Bolivia, desde el gobierno de Melgarejo, en rigor, desde 1866 (expropiación de las tierras indígenas y Tratado de la entrega gratuita del territorio boliviano a Chile en base a la penetración de La Mafia de Mapocho al interior del gobierno del tirano, y, para algunos, como Querejazu Calvo, el inicio real, a partir de aquel Tratado, de la Guerra del Pacífico).

Toda vez que la mentalidad liberal es sobre todo una praxis cosmológica, entendiendo esto que una dimensión axial de la cosmología mítica expresa que si lo único evidente de la realidad es el Cosmos o la materialidad del Universo, o el lugar ocupado por el tiempo, por lo mismo, entonces, el deber del hombre verdadero subsumido en la temporalidad existencial, es el movimiento que implica ocupar, explotar y vender la naturaleza como un fin en sí mismo. De manera que el hombre mercader, es el hombre por antonomasia del tiempo, o, aquel que es realizado por la historia, es decir, el hombre que el mundo quiere, inmoral y apátrida, aquel atrapado en el cerrojo de la existencia, tan bien prefigurado en el mito sumerio de la creación del hombre del trabajo llamado Llullu, que en el fondo de la cuestión, es la criatura de la razón, la misma que es expulsada del cielo para que habite en el lugar del hombre y en la dimensión visible.

Empero, la amoralidad y la acción apátrida liberal serán el sello de su condena una y otra vez, arrastrando al país a su imposibilidad y provisionalidad.

Desde 1825, a excepción del gobierno de Andrés de Santa Cruz, (1829-1939), hasta fines del siglo XX, Bolivia es imposible con el liberalismo y el neo liberalismo.

Así se entiende que, en rigor, si comienza con Paz Estenssoro (1985-1999) a través del DS 21060 el proceso de preparar estructuralmente de manera definitiva a Bolivia para la entrega de sus recursos naturales a las transnacionales y a Chile sobre todo, continuará esta felonía en el gobierno de Paz Zamora tras el empuje antinacional de ofertar la patria al enemigo.

Tuto Quiroga era ministro de Hacienda, y Samuel Doria Medina era ministro de Planificación, en el gobierno de Jaime Paz Zamora. He aquí el dúo terrible de la mediocridad y del fracaso liberal que llevarán a Bolivia a la miseria y la abierta actitud del pordiosero en la comunidad internacional. Prevalecía el pragmatismo tecnócrata que sostiene que lo único necesario en la sociedad contemporánea es el monopolio del conocimiento y del cartón elegante llegado de una universidad yanqui o anglosajona. Falso. En los hechos, una y otra vez comprobado, Tuto Quiroga y Samuel Doria Medina, con sus alardes tecnocráticos y pragmáticos destruyeron el país. Aunque ellos salieron ricos, el que más, con una fábrica de cemento a su favor. El pragmatismo del Logos es insuficiente si éste no se subsume a una identidad múltiple que en este caso es ancestral. Es decir, moralmente primero es lo que se es, que, para ser tal, opera el pensamiento y la abstracción que proyectan al hombre más allá del tiempo.

En todo caso, ambos personajes dirigieron el contenido neoliberal del gobierno del Movimiento de la Izquierda Nacional (MIR) y de ADN. Y luego serían las piezas decididas para retornar al pasado de la vergüenza de Bolivia.

Es más, los dos, Samuel Doria Medina y Tuto Quiroga iniciaron el proceso de privatización de las empresas públicas incluyendo las unidades productivas estratégicas de YPFB, además de intentar vender por la vía de la concesión, la explotación de los minerales estratégicos del Salar de Uyuni por 40 años, otorgando amplias libertades de acción a la norteamericana LITHCO.

Si Tuto y Samuel, pretendieron entregar el Salar de Uyuni a como dé lugar, por supuesto que mejor para ellos hubiera sido entregar el Salar a una empresa chilena como la SOQUIMICH, pero gracias al periódico paceño HOY, se alertó al país sobre esta oscura impiedad que se preparaba con la privatización del Salar de Thunupa.

No contento con esto, años después y como Presidente, Tuto Quiroga, igualmente quiso engañar al país con un negocio secreto (2001-2002) ¡no a través, sino desde Chile de la exportación del gas natural boliviano! Pero la Multitud india y plebeya lo impidió.

Jamás se arrepintió de esto: Dijo, Tuto, en su momento, por ejemplo, que al entregar las refinerías de YPFB solo cumplió un “compromiso internacional respecto a seguir en esa dirección”, que era el camino de la privatización…”Todo tiene su momento y su realidad”. “No voy a debatir el pasado, pasaron ya diez años, veamos cómo hacemos las cosas en adelante. El pasado fue y lo que hay que ver es cómo hacemos de hoy en adelante (Bolpress 5-8-2007).

Horroriza esta frialdad e indolencia que ignora el dolor y el hambre de miles de bolivianos que esas decisiones multiplicaron. Esta es la psiquis liberal: la indolencia, la insuficiencia y la mezquindad.

En tanto, Samuel Doria Medina, en la campaña electoral de 2014, con una frialdad única, no cambió absolutamente nada de su mentalidad mercader, al pretender compartir con las transnacionales las ganancias de la exportación del gas boliviano en un 50 % para el Estado y otro 50 % para el empresas extranjeras, cuándo la repartición vigente en el gobierno de Evo Morales, al menos se encuentra entre el 75 % para el Estado y el resto para las empresas.

No expresa este entreguismo de Samuel Doria Medina y Tuto Quiroga ninguna gratuidad y coincidencia ni es propia sólo de un proceso electoral. La prisa desnuda al hombre. La boca expresa la extrañeza de los hombres. Y la confesión revela que el peligro está latente.

De suerte que, en tanto y cuanto políticamente Samuel Doria Medina y Tuto Quiroga, aún con un discurso impenitente y falso sobre la patria, como insiste en pregonar Tuto, Bolivia no está libre de retomar a su fracaso y a la inocultable vergüenza de la miseria liberal. Está presente el acecho y la restauración señorial oligárquica en concomitancia con los tontos útiles.

Poeta y ensayista, eduar.noga@hotmail.com