“Dios, te ruego, ten piedad de mí, no dormí desde ayer…que nuestra casa sea bombardeada, y así terminaremos de una vez por todas”,escribió Anas Qandel, joven de 17 años que acaba de morir.

“…La decisión de Israel a llover muerte y destrucción en Gaza, el uso de armas letales del campo de batalla moderno contra una población civil indefensa, es la fase final de una campaña de décadas para limpiar étnicamente palestinos…”, declaró el intelectual Noam Chomsky.

Y en efecto, esta nueva ofensiva inhumana sionista (movimiento político fundado por Theodor Herlz que plantea la ocupación judía de territorio Palestino como tierra prometida), se da en un contexto donde los dos partidos con diferencias políticas por años estaban a punto de lograr una alianza estratégica de gobierno unitario y conciliador (Estado sin milicias palestinas, Jerusalén como capital compartida, permiso para que se quede el 80% de colonos israelíes en West Bank y Jerusalén, renuncia al regreso de refugiados palestinos), con Israel.

“…Al principio Benjamin Netanyahu dijo que no podía hablar con el “Presidente” palestino Mahmoud Abbas porque no representaba también a Hamas. Luego, cuando Abbas formó un gobierno de unidad [con Hamas], Netanyahu dijo que no podía hablar con Abbas porque se había aliado con la “terrorista” Hamas…”, escribió Robert Fisk (La verdadera historia oculta de Gaza que los israelíes no están contando esta semana, The Independent, 12-07-14), demostrando el cinismo sionista.

Y es que de consolidarse la unión política palestina entre Hamas (guerrilla radical) y Al Fatah (fundada por Yasser Arafat y reconoce al Estado de Israel), pues, fortalecerían su posición negociadora ante el mundo y el sueño de un “Estado palestino” podría ser real.

A esta cuestión hay que agregar que esta nueva ofensiva sionista se da en un contexto donde EE.UU. ha tenido reveses en el Medio Oriente (inestabilidad y avance de ISIS en Irak, Siria, etc.), que reconfiguran el ajedrez mundial donde Washington está perdiendo hegemonía política mientras que China se convierte en la primera potencia económica e Irán avanza posiciones (Assad en Siria, Hezbolla en Líbano), como poder político regional.

Entonces, al parecer, es el temor de Israel a esta nueva configuración del tablero mundial donde EE.UU. pierde poder y mira a Teherán como un aliado clave para detener el avance del movimiento Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS) la razón de fondo (y no la triste muerte de 3 jóvenes israelíes), para implementar una nueva ofensiva militar contra el pueblo palestino.

Según la ONU, esta nueva barbarie sionista (400 toneladas de explosivos sobre Gaza en los primeros días), bajo el nombre de “Margen Protector” ha causado la muerte de 172 personas (36 niños y 26 mujeres), siendo el 80% ciudadanos civiles. Además, existen 5 mil niños traumatizados, 1140 palestinos heridos (226 niños y 233 mujeres), 940 viviendas destruidas, 5600 palestinos desplazados y 16 mil buscando refugio.

“…De su breve existencia se conocen pocos elementos. Se sabe que su padre, en años pasados, fue muerto por Israel, y que era seguidor del brazo armado de Hamas, las brigadas Ezzedin al-Qassam. En una de sus últimas fotos se ve a un muchacho alegre, sentado sobre una cerca de madera. A sus espaldas se entreveía una carpa colorada, tal vez de un circo: la imagen transmite la idea de un adolescente que amaba la vida en medio de su pesadilla cotidiana…”, redacto el diario Clarin sobre el adolescente Anas Qandel quién escribió una carta deseando morir bombardeado (13-07-14).

La ONU ha denunciado la intervención militar israelí (pero en 1948 avaló la ocupación de Palestina). La Casa Blanca y Egypto están pidiendo retomar las negociaciones de paz a la misma vez que apoyan a Israel.

Por ahora, el propio gabinete israelí dirigido por Benjamin Netanyahu está dividido. Mientras que los ultraderechistas Bennet y Lieberman apuestan por más sangre, los moderados Livni y Lapid tienen miedo que toda esta nueva arremetida guerrerista se les escape de las manos y genere más volatilidad.

Por ahora, la barbarie sionista ha logrado llamar la atención de Obama (quién prometió la paz), y romper la unidad entre Al Fatah y Hamas. Sin embargo, el tiro le puede salir por la culata, engendrando una nueva intifada palestina más poderosa, alimentada por la primavera árabe que derrocó dictaduras en Túnez y Egypto.