Fortaleza, Brasilia, La Habana y Ginebra (PL).- Los líderes del BRICS (Brasil, Rusia, China, India y Suráfrica) firmaron en la VI cumbre del bloque dos acuerdos que establecen la creación del Banco de Desarrollo y del Fondo de reserva. El nuevo Banco de Desarrollo contará con un capital inicial de 50 mil millones de dólares, abonados en partes iguales por los cinco miembros, mientras que el Fondo estará dotado con 100 mil millones de dólares, de los cuales China aportará 41 mil millones; Rusia, Brasil e India 18 mil millones cada uno, y Suráfrica los cinco mil millones restantes.

Los líderes del Brics convinieron en crear un Banco de Desarrollo y un Fondo de reserva como alternativas para financiar planes de infraestructuras de naciones en desarrollo. Los ministros de Hacienda de los cinco países firmaron los documentos que establecen la formación de estas instituciones, que compensarán la insuficiencia de créditos de las principales entidades financieras internacionales.

Tras la rúbrica de los acuerdos, que consolidan la actuación de este bloque en el escenario global, la mandataria brasileña Dilma Rousseff señaló que el Banco contará con un capital inicial de 50 mil millones de dólares. Puntualizó que la sede estará en Shanghai (China), la presidencia en Brasil y la primera oficina regional será instalada en Suráfrica, mientras junta inicial de gobernadores estará presidida por Rusia.

El Fondo Reserva, denominado también Acuerdo de Contingencias de Reserva, tendrá un capital de 100 mil millones de dólares y será tributado de la siguiente forma: China entregará 41 mil millones, mientras Brasil, Rusia e India abonarán cada uno 18 mil millones y Suráfrica cinco mil millones de dólares. La jefa de Estado brasileña enfatizó que este servirá para apoyar las económicas del Brics y contribuirá igualmente a mantener la estabilidad financiera global al complementar los mecanismos existentes.

Tras agradecer la presencia de los gobernantes, Rousseff dijo que las decisiones concertadas aquí muestran que, a pesar de la diversidad geográfica, étnica, cultural y lingüística, estos cinco países están decididos a construir una alianza sólida y productiva con consecuencias altamente positivas para el sistema financiero global.

En la Vi cumbre fue aprobada asimismo la Declaración de Fortaleza, la cual expone la visión común del bloque sobre temas internacionales relevantes. Los gobernantes ruso, chino, indio, surafricano y brasileña adoptaron igualmente un Plan de Acción que guiará la cooperación entre sus territorios hasta 2015.

Los cancilleres brasileño Luiz Alberto Figueiredo y chino Wang Yi abogaron por una inmediata reforma del Fondo Monetario Internacional (FMI) y defendieron la pujanza de las economías de las denominadas naciones emergentes. La transformación del FMI no puede esperar y debe ocurrir lo más rápidamente posible, pues constituye un punto importante para un cambio en la gobernanza global, declaró Figueiredo en rueda de prensa tras presidir junto con Wang el Primer Diálogo Global Estratégico entre los dos países.

El titular chino destacó por su parte la necesidad de que los compromisos sean respetados, en clara alusión a Estados Unidos, cuyo Congreso se resiste a dar luz verde a una promesa de la Casa Blanca realizada en 2010. Para Wang, está en juego la credibilidad del FMI, que requiere de transformaciones para perfeccionar su sistema, lo cual conllevaría cambios en la correlación de fuerzas y a un aumento de la participación de las principales economías emergentes.

El potencial económico del grupo Brics es innegable

Pese a que la economía de los Brics se tambaleó durante 2013, ignorar o rechazar a ese bloque, colocado en la otra acera de Estados Unidos, sería un error monumental porque su potencial es innegable e incontenible. Varios analistas coinciden en que este año esas naciones dejaron atrás la promesa de convertirse en la esperanza de la economía mundial, por la desaceleración de su crecimiento, inestabilidad en sus mercados financieros y cambiarios y conflictos sociales, elementos que ven con no pocos temores.

Pero otros consideran que esos son pretextos para no aceptar que los Brics constituyen un gigante económico emergente y de continuar su curso actual llegará a controlar las funciones económicas del mundo. Según el economista Chris Weafer, socio de la firma consultora Macro Advisory, con sede en Moscú, esos países siguen siendo un motor esencial de la economía mundial. La abundancia de finales de la última década duró y mantuvo expectativas demasiado elevadas (…) creo que ahora la percepción contraria va demasiado lejos, advirtió.

Otro tanto opina Jennifer Blanke, jefe de economistas del Foro Económico Mundial, quien aseguró que “nadie duda de que esos países continuarán creciendo, (…) serán una fuente importante de demanda para muchos bienes y servicios de las economías avanzadas”. Aunque inferior al 2012, esas naciones representaron este año el 25 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, con China a la cabeza, por lo cual su crecimiento es considerado de peso, aunque con una cierta desaceleración.

En el caso del gigante asiático se trata de una moderación proyectada por las autoridades chinas, para evitar recalentamientos de la economía y evitar así un eventual plan de estabilización que tendría efectos traumáticos. Con esa premisa Beijing incrementó este año su PIB un 7,6 por ciento, desempeño marcado por una serie de reformas económicas muy importantes, por debajo del 7,7 planificado.

El banco suizo UBS, en una nota sobre las perspectivas de inversión en 2014, apuntó que el impulso de las inversiones chinas alimentó la demanda de materias primas y sostuvo a varias economías, pero no habrá otra superpotencia con un desempeño de dos dígitos capaz de remplazar a Beijing como motor de la economía mundial.

India, por su parte, muestra un débil desempeño de apenas un 3,8 de incremento económico, en medio de un difícil escenario caracterizado por una elevada corrupción, tendencias monopólicas, discriminación, crecientes tensiones sociales, graves desequilibrios, deficiente infraestructura general, enorme déficit fiscal y una deuda pública superior al 60 por ciento del PIB.

Para Rusia el 2013 debe cerrar con un escaso aumento en la economía del 1,5 por ciento con un repunte de la inflación y del déficit fiscal, alta dependencia de las exportaciones de materias primas y energéticas, fuerte fuga de capitales domésticos y una descapitalización preocupante por falta de inversiones.

El cuarto del bloque, Brasil, está en medio de una considerable desaceleración por la caída de los precios de sus principales exportaciones, fundamentalmente de mineral de hierro, soja y carne. Tal situación contribuyó a que durante los últimos cuatro años la economía brasileña fuera la de más bajo desempeño dentro de los Brics, en tanto para el calendario que termina se perfila un PIB del 2,5 por ciento, por debajo de las previsiones de los analistas.

Sobre Sudáfrica los datos que se emitan desde Johannesburgo deben mostrar un frenazo de menos de un dos por ciento, en gran medida por la caída del precio del oro, el abultado déficit por cuenta corriente, que roza el siete por ciento del PIB y la fuerte devaluación de la moneda local, el rand, considerada como una de las más frágiles dentro de los emergentes. También se anotarán en las deficiencias de este año al sector eléctrico y las infraestructuras, calificados como las grandes cuentas pendientes de Sudáfrica, por las débiles inversiones internacionales en estos campos.

A esta desaceleración de los Brics no se puede dejar de incluir los efectos la inestabilidad financiera mundial, por la cual bolsas y divisas de varios emergentes fueron desertadas debido al masivo reflujo de capitales provocado por la perspectiva de que la Reserva Federal estadounidense pondrá fin a su política de estímulo monetario.

También es significativo que aunque ninguno de los Brics depende hoy, como solían, de las ventas a las naciones industriales, han sufrido los efectos de los problemas económicos en Europa y Estados Unidos. Y un retroceso es un problema potencial debido a que estas economías tienen poblaciones grandes y en crecimiento, lo cual representa que para aliviar la pobreza y ayudar a mejorar los niveles necesitan continuar expandiéndose cuanto más puedan.

Frente a las previsiones adversas, el poder de las cinco naciones de los Brics sigue considerándose como la próxima superpotencia económica del mundo desbancando a Estados Unidos. Esas voces expertas sugieren también que para lograr esa meta deben tener una moneda propia fuerte a fin de competir y reemplazar al dólar estadounidense como reserva principal en el mundo, por lo cual cada vez más utilizan su propio dinero.

Por lo tanto, emplean más sus propias monedas en los acuerdos comerciales entre ellos y otras naciones, sumado a ello aparece el proyecto, junto con Irán y Venezuela, de establecer un nuevo banco central global que pondrá en marcha una nueva moneda, llamada bricso, para oponerse al billete verde.

Con reportes de la periodista Cira Rodríguez César, jefa de la redacción Económica de Prensa Latina.