(PL y Bolpress).- Estados Unidos invierte en investigaciones biomédicas unos 30 mil millones de dólares anuales, 13 veces menos que el presupuesto del programa de desarrollo del polémico cazabombardero fallado F-35, denunció la revista Forbes. Con un costo total estimado de más de 400 mil millones de dólares, el F-35 es hasta la fecha el programa armamentístico más caro en la historia del Pentágono, con un sobregiro de 150 mil millones de dólares por encima de los estimados iniciales.

Los cazabombarderos F-35 Joint Strike Fighter están diseñados para despegar y aterrizar como un helicóptero o un avión tradicional, según las circunstancias. El Departamento de Defensa dio inicio al programa en 2001, pero tuvo que modificar el proyecto en 2003, 2007, 2010 y 2012 debido a serios problemas técnicos, demoras y costos excesivos, provocando virulentas críticas de miembros del Capitolio y movimientos sociales.

Cuando el Pentágono creó el 121 Escuadrón en la Estación Aérea de Yuma, en el estado de Arizona, la primera unidad con el F-35, el senador republicano John McCain aseguró que el programa se movía ahora en la dirección correcta después de muchos años de frustraciones y reveses. Sin embargo, el Pentágono tuvo que ordenar el cese de operaciones del caza F-35 del Cuerpo de Infantería de Marina solo dos meses después de que se inaugurara su primer escuadrón.

Todas las salidas de la aeronave fueron suspendidas luego de que varios componentes claves fallaran durante un vuelo de prueba en la Base Aérea de Eglin, en Florida. Posteriormente el Departamento de Defensa suspendió también las operaciones de todos los cazabombarderos F-35 tras detectarse fallos en el motor de uno de esos aparatos en la Base Aérea Edwards, estado de California.

El controversial programa fue motivo de nuevas críticas luego de que voceros de la compañía Lockheed Martin reconocieron en una conferencia de prensa que durante el desarrollo de la aeronave se hicieron cálculos imprecisos en las mediciones de algunos de sus parámetros físicos, en particular el peso de cada aparato y en las estimaciones de los costos y plazos de entrega. Argumentaron que detalles de las piezas estaban demasiado imprecisos en los proyectos, y en los modelos iniciales no se previó correctamente la forma en que los sistemas de armamentos encajarían dentro del aparato, porque esa información no formaba parte de la base de datos existente en esos momentos.

Las demoras en la puesta en funcionamiento y pruebas del F-35 hicieron de este el proyecto más caro en toda la historia del Departamento de Defensa, pues en 10 años el programa alcanzó un estimado de 385 mil millones de dólares. Tomando como referencia una auditoría interna del Pentágono, el proyecto para suministrar cerca de 2.400 aviones cazas F-35 a las Fuerzas Armadas estadounidenses aumentó en 68% desde su creación en 2001, reveló una fuente que pidió el anonimato.

En la fase inicial de desarrollo, los productores calcularon que el programa tendría un costo total de 220 mil millones de dólares. El objetivo original era fabricar 2.852 cazas, pero luego restaron 400 aparatos e incrementaron los costos en 70%. Los errores en el control de calidad en las fases de diseño y fabricación de la nave (la auditoría encontró más de 340 problemas) elevaron los costos hasta cerca de 400 mil millones de dólares. Continuar con el programa hasta 2037, cuando el caza finalmente forme parte de la Fuerza Armada norteamericana, costaría otros 12.600 millones de dólares anuales, calcula la firma productora Lockheed Martin.

Las anomalías en el desarrollo del aparato de última generación son responsabilidad de seis contratistas privados (Lockheed Martin, Northrop Grumman, BAE Systems, L-3 Display, Honeywell y United Technologies Corp.) y de la Agencia de Gestión de Contratos de Defensa. Lockheed Martin es la contratista principal de las versiones del F-35 para la Fuerza Aérea, la Marina de Guerra y la Infantería de Marina, mientras la empresa Pratt and Whitney produce el mismo motor para las tres variantes.

El Pentágono notificó al Congreso la fecha límite para la entrada en servicio del polémico caza F-35 de ataque conjunto. El Departamento de Defensa dijo que el modelo diseñado para el Cuerpo de Infantería de Marina estaría listo para diciembre de 2015, el de la Fuerza Aérea para diciembre de 2016, y que en febrero de 2019 entraría en servicio el de la Armada, preparado para operar desde la cubierta de los portaaviones. El secretario de Defensa Leon Panetta dijo que el aparato tendrá su primer despliegue a ultramar en 2017, año en que será ubicado en la Estación Aérea de los marines en Iwakuni, Japón.

Con un costo total estimado de más de 400 mil millones de dólares, el F-35 es hasta la fecha el programa de armamentos más caro en la historia del Pentágono, con un sobregiro de 150 mil millones de dólares por encima de los estimados iniciales. Paradójicamente, Estados Unidos invierte en investigaciones biomédicas solo 30 mil millones de dólares anuales, 13 veces menos que el presupuesto para el programa del F-35, reveló el columnista de Forbes Steven Salzberg.

El periodista detalló que Washington invierte actualmente en investigaciones científicas básicas unos siete mil millones de dólares, a lo cual se suman otros 30 mil millones anuales en biomedicina. Según un informe presentado al Comité Conjunto Económico del Senado en 2000, las investigaciones científicas financiadas por el Estado permiten ahorrar miles de millones de dólares, ya que generan altas tasas de retorno a la economía, de 25 a 40% anuales en costos de sanidad-

Contrasta que, sin embargo, el programa de desarrollo del caza de combate de quinta generación F-35, el cual pudiera estar listo solo dentro de unos cinco años, cuesta al menos 400 mil millones de dólares. Estados Unidos está gastando miles de millones en equipamiento militar que ni siquiera el Pentágono quiere, comentó Salzberg y dio como ejemplo el programa de aviones teledirigidos RQ-4 Global Hawk. Según la Fuerza Aérea, abandonar el programa ahorraría 2.500 millones de dólares al presupuesto federal, y sin embargo el Congreso insistió en continuar con él

Hemos sido capaces de encontrar dos billones de dólares para gastarlos en guerras en países lejanos cuyos ciudadanos no nos quieren mucho. Y algunos políticos pidieron la semana pasada más inversiones multimillonarias en Irak. Es conmovedora la preocupación que sienten por aquellos ciudadanos, ironizó el columnista de Forbes.

Con reportes del periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina Luis Brizuela Brínguez.