No me queda duda alguna, María Galindo no tiene ni idea de lo que es creación colectiva, menos de lo que es “apropiación colectiva”, peor aquello de porqué las ciencias sociales, son “ciencias sociales”. M. Galindo solo cree en el derecho de autor, propio del liberalismo en la economía política del conocimiento.

“Su” concepto “despatriarcalización”, es “suyo de ella”, nadie puede apropiárselo, tal parece que nuestra psicóloga no ha leído “Microfísica del Poder” de Foucault, donde el autor explica por qué no cita a Marx en sus textos, señalando que los conceptos son para hacerlos explotar en sus horizontes, y que esa era la magia de Marx, ayudarnos a crear, inventar revolución.

¿Qué el Estado se apropió del concepto? Sí pues.

Mientras estaba en la pared, era una frasecilla bonita, romántica, hasta puede decirse interesante, pero cuando de la pared pasó a la institucionalidad estatal, el concepto creo ronchas, dio lugar a seminarios internacionales, talleres de liderazgo en los nueve departamentos, debates en internet y una variopinta serie de definiciones y conceptos, las más de las veces, construidas artificialmente, erráticas y pobres a la vez, no se salvaron ni las mejores mentes del feminismo en habla española: Marcela Lagarde y Rosa Cobo…

El campo político de las oenegeses no estaba listo para el susto, por eso ocurrió lo que ocurrió. Escribieron para decirnos que la despatriarcalización era otro feminismo, y Julieta Paredes acaba en el “feminismo comunitario”, mas feminismos? No lo sé…

De lo que se trata en Bolivia, es que la despatriarcalización fue apropiada por las mujeres indígenas, originarias y campesinas, el documento político emitido el 2012 en ocasión del Día Internacional de la Mujer es elocuente al respecto.

Que el Estado se apropió del concepto, sí pues… era inevitable, o que esperaba María Galindo, que le paguemos derechos de autor por algo que está en la pared, es de dominio público y lo que es público es público, Galindo lo sabe, pero lo olvida adrede.

¿Qué podemos decir desde este margen?

Primero, el concepto despatriarcalización no tiene el contenido anarquista, lesbiano y feminista que le dio María Galindo.

Segundo, el nuevo concepto proviene de la identidad indígena y la organización social que la representa (Bartolinas, Interculturales, Juanas, etc.) es decir que la despatriarcalización en tanto método de transformación de la realidad, no acude a los diversos feminismos, sino fundamentalmente a la identidad indígena originaria campesina que tiene su base en los sindicatos, federaciones y confederaciones. Solo así puede entenderse el concepto despatriarcalización, así como no puede haber descolonización sin despatriarcalización no hay despatriarcalización sin las mujeres indígenas originarias campesinas.

Por ello, la construcción de la despatriarcalización como momento constitutivo de la nueva sociedad, proviene de una nueva matriz política constituyente, ya no pertenece a las elites feministas, sino a aquellas mujeres que históricamente fueron víctimas del Estado patriarcal y colonial. Aquellas que fueron las más despreciadas, las más humilladas, las más oprimidas.

Solo la victima del estado patriarcal y colonial contiene en su mente y cuerpo la semilla de su emancipación. Se puede señalar –entonces- que los conceptos descolonización y despatriarcalización son palabras en castellano para explicar lo que pensamos en plurinacional.

Y es que la despatriarcalización tiene que ser comprendida en dos dimensiones, en tanto método de transformación social propio las organizaciones indígenas originarias campesinas y en tanto políticas públicas del Estado Plurinacional.

Pero además la despatriarcalización tiene una fuerte dosis de internacionalismo indígena, no puede haber despatriarcalización en un solo país, sino es internacionalista no es despatriarcalización.

Recupera las más viejas experiencias de dignidad humana y se dirige a la construcción de un continente plurinacional y de ahí a un planeta plurinacional.

La despatriarcalización no es un nuevo feminismo, es el paradigma indígena para la construcción de una nueva sociedad, una sociedad justa y armoniosa, sin discriminación ni exclusión, con plena justicia social, para consolidar las identidades plurinacionales.

* Indio aymara.