La obstinada inclinación de los encargados del proyecto piloto hacia una opción tecnológica fuertemente basada en la evaporación solar está condenada al fracaso y explicaría por qué se tardó tanto en producir y vender volúmenes tan pequeños de carbonato de litio y cloruro de potasio

Me he referido antes a este punto. Por supuesto, el problema no puede reducirse a plazos incumplidos, conflictos de intereses o, incluso, a negociaciones fallidas con potencias extranjeras (aunque incluyendo “generosas” entregas de nuestras salmueras para propósitos de investigación a cambio de nada), aspectos sobre los cuales ya he comentado en otros artículos.

Podríamos hablar también, por ejemplo, de gastos dispendiosos y ausencia de resultados efectivos después de seis años de infructuosa gestión. En efecto, según información obtenida por página siete, hasta principios de marzo de 2014, la inversión estatal en el desarrollo del litio habría alcanzado a $us.121,6 millones, monto que se desagregaría en: $us.18,9 millones para la fase piloto, $us.96,8 millones para la fase industrial, $us.4,3 millones para el proyecto de baterías de litio de la fase III y $us.1,6 millones para el proyecto piloto del Salar de Coipasa.

Asimismo, las tres plantas piloto (dos de cloruro de potasio y otra de decarbonato de litio), junto con una mini ensambladora de baterías de litio, inauguradas con gran entusiasmo por el gobierno, sólo habrían generado 500 toneladas de cloruro de potasio comercializadas, de 9 a 10 toneladas de carbonato de litio almacenadas y unas cuantas baterías de iones de litio para celulares y bicicletas producidas con carácter experimental por técnicos chinos con todos los insumos importados.

Pero, hay más que decir sobre este tema. Es posible suponer que el grueso de la inversión ($us.96,8 millones) se gastó en la construcción de enormes piscinas de evaporación solar, en preparación de la etapa de producción de carbonato de litio a escala industrial. Sin embargo, lo que nunca se dijo (ni se dirá, con seguridad) es que estos aparatosos instrumentos de precipitación de salmueras tendrían (y tendrán) un rol muy limitado en el aprovechamiento sostenible de nuestros recursos evaporíticos del Salar de Uyuni de cara a la producción de al menos 30.000 toneladas/año de carbonato de litio y 700.000 toneladas/año de cloruro de potasio postergada ahora para dentro de los próximos 5-6 (o quizás más, ¿quién sabe?) años.

Como he sostenido en anteriores publicaciones, la obstinada inclinación de los encargados del proyecto piloto hacia una opción tecnológica fuertemente basada en la evaporación solar estaba y está condenada al fracaso debido principalmente a que las tasas de evaporación solar y precipitación fluvial en el Salar de Uyuni constituyen un espejo reverso respecto de las del Salar de Atacama, uno de los pocos lugares del planeta donde esta tecnología era – hasta hace algunos años – apropiada.

Esto explicaría por qué se tardó tanto en producir/vender volúmenes tan pequeños de carbonato de litio y cloruro de potasio (equivalentes apenas a un cuarto y a la mitad de la producción mensual programada para la planta piloto, respectivamente).

En estas circunstancias, resulta temerario concluir que se habría cumplido “satisfactoriamente” la fase piloto, tal como se menciona en la publicación del matutino paceño y, mucho más aún, avanzar hacia una licitación internacional (suspendida, por el momento, por “motivos de orden administrativo”) dirigida a contratar a una empresa especializada para que se encargue de elaborar el diseño final de la planta de carbonato de litio a escala industrial, luego de conocerse que el rendimiento obtenido en la planta piloto desde el momento en que arranca el proceso hasta que termina sólo alcanza a un 40,96%.

De otro lado, tampoco parece haber sido tan sabia la decisión de adelantar el diseño final de la planta industrial de cloruro de potasio, toda vez que existe evidencia de que la experiencia piloto aún no habría arrojado un compuesto con grados de pureza adecuados a las exigencias del mercado internacional, tal como he señalado en una reciente publicación en hora 25.

Lo anterior respalda mi afirmación de que aún queda mucho por hacer en cuanto al llamado “proceso boliviano” de aprovechamiento de nuestras salmueras antes de empezar a producir cantidades importantes tanto de uno como de otro compuesto químico, poniendo en cuestión también la opinión de una ex autoridad de COMIBOL en sentido de que el “proyecto piloto de litio [y potasio] está avanzando.”

La pregunta que sigue es: ¿Hasta cuándo tendremos que tolerar esta situación, máxime si se tiene en cuenta que el boom del litio ya habría comenzado?

* Analista de la economía del litio.