La anovulación correspondería a un grupo de situaciones en las cuales no ocurre la ovulación de forma normal. La principal consecuencia son los trastornos menstruales, afecta la fertilidad, comporta mayor riesgo a largo plazo de hiperplasia o carcinoma del endometrio, y en casos severos pueden provocar una disminución de los niveles de estrógenos con alteración de la respuesta sexual.

La ovulación es un proceso que ocurre de forma cíclica en el ovario de las mujeres en edad fértil, comenta la doctora Yunayka Díaz Enamorado, especialista de primer grado en Endocrinología, miembro del Grupo de Reproducción del Hospital Ginecobstétrico Ramón González Coro de La Habana.

El ovario, desde el momento del nacimiento, contiene todas las células reproductivas inmaduras dentro de una estructura que se llama folículo. Mensualmente, bajo el influjo de múltiples factores biológicos, químicos y hormonales, se produce la maduración y el crecimiento de uno o varios de esos folículos.

Estos llegan hasta un diámetro en el cual son capaces de romperse y dejar salir la célula reproductora femenina madura (el óvulo u ovocito) hacia las trompas de Falopio, donde podrá ser fecundado por los espermatozoides. A eso es a lo que se le llama ovulación.

P. ¿Qué ocurre en la anovulación y qué consecuencias podría acarrear?

R. La anovulación, como su nombre indica, correspondería a un grupo de entidades o situaciones en las cuales no ocurre la ovulación de forma normal. La principal consecuencia son los trastornos menstruales, afecta la fertilidad, comporta mayor riesgo a largo plazo de hiperplasia o carcinoma del endometrio, y en casos severos pueden tener disminución de los niveles de estrógenos con alteración de la respuesta sexual, osteoporosis.

P. ¿Suele ser en ocasiones un trastorno ovárico pasajero o siempre es permanente; es un padecimiento común?

R. Puede presentarse de forma ocasional o ser persistente, depende de la causa que la origine. Es un padecimiento frecuente, fundamentalmente en algunas etapas de la vida: adolescencia y premenopausia. Es la causa más común de trastornos menstruales (75 por ciento) y afecta al 30 por ciento de las parejas que asisten a consulta de infertilidad.

P. ¿Se conocen las causas que lo originan?

R. Sí, en la mayoría de los casos. Dentro de las situaciones que con mayor frecuencia producen anovulación ocasional, y te cito algunas, se encuentran el estrés, ejercicios físicos excesivos, dietas severas, tabaquismo, obesidad, ansiedad, depresión, embarazo psicológico, anorexia nerviosa, la adolescencia. La causa más frecuente de anovulación crónica es el síndrome de ovario poliquístico, y puede ser producida también por otros desórdenes endocrinos, medicamentos (anticonceptivos hormonales, citostáticos), tóxicos (insecticidas).

P. ¿Y en cuanto a los factores de riesgo?

R. La coexistencia de factores genéticos y otros como el estrés, exceso o disminución acentuada de peso, hábitos nocivos, enfermedades asociadas ya sean psicológicas, metabólicas, endocrinas, inmunológicas, sistémicas, constituyen factores que empobrecen la calidad ovulatoria.

P. ¿Qué síntomas y signos darían una alerta a la mujer de este desarreglo?

R. Trastornos menstruales de cualquier tipo que generalmente acompañan a la mujer desde la adolescencia, infertilidad, el aumento de peso, la presencia de acné, la salida de vellos en sitios no habituales, secreción de leche por las mamas, entre otros, por lo que también pudieran constituir una alerta.

P. ¿En ocasiones cursa de forma asintomática?

R. Sí, algunos trastornos ovulatorios pasajeros pueden pasar inadvertidos, pero cuando persisten en el tiempo lo más común es que estas pacientes presenten trastornos menstruales, infertilidad u otros elementos clínicos de las causas que originan la anovulación. En muy pocos casos cursa asintomática.

P. ¿Qué procederes se emplean para establecer el diagnóstico de certeza? ¿Resulta fácil desde el punto de vista médico?

R. Solo hay una prueba inequívoca de que ha habido ovulación y es el embarazo. No obstante, una serie de elementos clínicos, biológicos, químicos, hormonales y del ultrasonido apoyan al diagnóstico de la ovulación o anovulación. El diagnóstico no es complicado teniendo en cuenta que los elementos clínicos son generalmente orientadores, y los procederes diagnósticos, de un tipo u otro, están asequibles en todos los niveles de salud.

P. ¿Es posible hablar de procederes preventivos de la anovulación?

R. Realmente cuando la condición que provoca la anovulación es de origen genético o asociada a ciertas enfermedades no hay forma de prevenir su aparición, pero en la mayoría de los casos sí podemos prevenir su persistencia con el tratamiento temprano y oportuno de las causas reconocidas y el control de los factores de riesgo reversibles. Recomendamos a todas las mujeres en edad fértil que presenten algún tipo de trastorno menstrual acudan con prontitud a su médico para poder orientar y diagnosticar la presencia de este o cualquier otra afección para lograr una vida reproductiva feliz con nuestros hijos en los brazos, añoranza de toda mujer.

Endometriosis

Con visión simplificadora diríamos que mensualmente, en cada ciclo de la mujer, los ovarios producen hormonas que les “ordenan” a las células del revestimiento del útero hincharse y volverse más gruesas. De esta forma se preparan para un posible embarazo que, de no ocurrir, se produce la “descamación” conocida como menstruación, mediante la cual el organismo elimina esas “células extra” del revestimiento uterino. Si estas células llamadas endometriales se implantan y crecen por fuera del útero, se origina entonces la endometriosis.

“Es una enfermedad frecuente pero benigna del período reproductivo de la mujer”, indica el doctor Rogelio González Sánchez, Profesor Asistente, especialista de primer grado en Medicina General e Integral y también en Ginecología y Obstetricia, jefe del Servicio de Reproducción Asistida del Hospital Ramón González Coro, en La Habana.

P. ¿Se conocen las causas que la originan o, al menos, qué hipótesis se formulan?

R. Las causas se desconocen aún, aunque se invocan varias teorías. La más en boga vincula el inicio de la enfermedad con las llamadas menstruaciones retrógradas, es decir, cuando el sangrado menstrual no fluye normalmente por la cavidad al exterior a través del cérvix y la vagina sino que, al encontrar algún obstáculo, fluye hacia el abdomen.

P. ¿Se plantean factores de riesgo?

R. Se ha demostrado cierto patrón hereditario en la endometriosis. La existencia de familiares con esta enfermedad sugiere un factor de riesgo.

P. ¿Hay mujeres con una mayor propensión a padecerla?

R. Las mujeres en edad reproductiva son lógicamente las más propensas, las células endometriales responden a la estimulación de las hormonas ováricas y estos las producen en general en los años de mayor potencial reproductivo de la mujer.

P. ¿Podría señalar qué síntomas y signos principales pueden dar una alerta de la presencia de una endometriosis?

R. La dismenorrea (menstruación dolorosa o difícil), tan frecuente en adolescentes, tiene entre sus causas la endometriosis. Este síntoma es el fundamental y tiene relación con los ciclos menstruales. Suele ser intenso al inicio y se alivia al desaparecer el sangramiento. Otros síntomas están en dependencia de la localización de las lesiones del endometrio en la economía del cuerpo humano.

P. ¿Cursa en ocasiones de forma asintomática?

R. Sí, y en estos casos suele ser un hallazgo de la cirugía por otro diagnóstico.

P. ¿Comporta alguna dificultad para las relaciones sexuales?

R. La dispareunia (dolor durante o después del coito) es uno de los síntomas frecuentes, y, por tanto, la actividad sexual se ve afectada en la mujer que aqueja dolor al contacto sexual.

P. ¿Puede originar infertilidad?

R. Es una de las causas más comunes de infertilidad. Algunos estudios señalan entre un 20 al 30 por ciento de asociación de la endometriosis con la subfertilidad. Las lesiones de las trompas por esta enfermedad son a veces incapacitantes para su funcionamiento. Los endometriomas (quistes de chocolate en los ovarios) ocasionan infertilidad e incluso las lesiones mínimas de endometriosis peritoneal también la originan. La endometriosis del miometrio, conocida como adenomatosis, es una de las causas de infertilidad de más reservado pronóstico para la reproducción.

P. En general, ¿qué otros trastornos puede acarrear?

R. Aunque no es usual puede aparecer epistaxis (sangramiento nasal), sangramiento pulmonar (hemoptisis), dolor en regiones de la epidermis donde se implantaron células endometriales como en las cicatrices abdominales después de una cesárea.

P. ¿Qué exámenes y pruebas se realizan para establecer el diagnóstico?

R. Aunque la endometriosis se sospecha por el cuadro clínico y el interrogatorio de la paciente, el diagnóstico definitivo se hace por la visualización endoscópica de los focos del endometrio, con más frecuencia en la pelvis, aunque podrían aparecer en otras partes del cuerpo (vejiga, pulmones, fosas nasales). La biopsia y confirmación por anatomía patológica es indispensable en los casos atípicos.

P. ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?

R. Suelen ser médicas y quirúrgicas y estarán en dependencia de los síntomas específicos de cada mujer, la gravedad que revistan, la ubicación de las lesiones y el deseo reproductivo. Habitualmente con el empleo de terapéuticas conservadoras los resultados son paliativos y no curativos. Las mujeres con endometriosis y esterilidad son elegibles para someterse a tratamientos de fertilidad, como hiperestimulación ovárica controlada, inseminación intrauterina y fertilización “in vitro”.

Hay que subrayar que el dolor es uno de los síntomas principales de la endometriosis. Cuando se asocia a la infertilidad es indispensable el tratamiento especializado, y mientras más precozmente se inicie más posibilidades de éxito habrá para la reproducción.

Tensión premenstrual

El síndrome de Tensión Premenstrual se conoce desde hace varios siglos, comenta la doctora Ana María Riverón Cobo, y afirma que su definición, causa, sintomatología y tratamiento todavía son controvertidos. Se define como la aparición cíclica de síntomas emocionales o físicos lo suficientemente intensos como para alterar algunos aspectos de la vida relacionados con la menstruación. Es llamado también por los psiquiatras como síndrome disfórico premenstrual.

Refiere que entre las características fundamentales del trastorno está la recurrencia de síntomas vinculados con la menstruación, como, dolor mamario, retención de líquido, aumento de peso, cefalea, inestabilidad emocional o depresión, nerviosismo, cambios en el comportamiento, disminución de la concentración y trastornos del apetito.

La doctora Riverón Cobo es especialista de primer grado en Medicina General Integral, y también en Ginecología y Obstetricia, Máster en Atención Integral a la Mujer, Profesora Auxiliar y jefa del Servicio de Ginecología del Hospital Ginecobstétrico Eusebio Hernández, ubicado en La Habana.

Las causas de la tensión premenstrual son controvertidas aún. ¿Qué hipótesis se plantean? Se mencionan diferentes teorías. Las genéticas dadas por incidencia familiar; las psicológicas, que el síndrome refleja conflictos no resueltos; las sociales como resultado de actitudes negativas ante la menstruación; las biológicas, que aparece únicamente en ciclos ovulatorios y relacionándola con desequilibrios hormonales, entre otras causas.

P. ¿Es frecuente en nuestro medio?

R. La frecuencia registrada en la literatura oscila entre el 30 al 90 por ciento de mujeres en edad fértil. El número de pacientes que consultan al médico está en el rango de un 10 a un 20 por ciento.

P. ¿A qué edades suele presentarse la tensión premenstrual y con qué síntomas e intensidad?

R. La sintomatología puede presentarse desde la primera menstruación o menarquía hasta la última o menopausia. Estos suelen ser muy leves en la adolescencia y primeros años de la edad adulta y manifestarse de forma franca hacia los 35 años. Los síntomas no tienen relación ni con la paridad, ni con la fertilidad, y aparecen en los cuatro o cinco días previos a la menstruación y desaparecen bruscamente una vez comienza. No persisten más de una semana.

P. ¿Afecta en lo social y laboral el desempeño cotidiano de la mujer?

R. El síndrome premenstrual llega a constituir una entidad morbosa capaz de producir una auténtica perturbación en determinadas mujeres. Afecta los hábitos de conducta con repercusión sobre la ocupación laboral y la eficacia en el trabajo. La propia mujer refiere que se hace inaguantable para los que la rodean, y tiene un impacto considerable sobre el ausentismo y la falta de eficiencia en el trabajo.

P. ¿Los anticonceptivos orales disminuyen o incrementan la tensión premenstrual?

R. El uso de anticonceptivos orales, con el objetivo de interrumpir la ovulación, podría curar a algunas pacientes, pero también podría agravar los síntomas en otras, por lo que deben ser utilizados con precaución.

P. ¿Esta tensión muestra algún cambio en su presentación a medida que se aproxima al período de transición a la menopausia?

R. Esta enfermedad aparece en periodo reproductivo relacionado con ciclos ovulatorios y al acercarse la menopausia estos síntomas van disminuyendo su intensidad hasta desaparecer.

P. ¿Existen pruebas de laboratorio específicas que puedan contribuir al diagnóstico?

R. El diagnóstico es difícil ya que las causas son desconocidas y no existen marcadores objetivos para cuantificar la gravedad de la sintomatología.

P. ¿El tratamiento es curativo o solo paliativo? ¿En qué consiste?

R. El tratamiento de esta enfermedad no está estandarizado, ni tampoco es exitoso y debe ser individualizado. De ahí que sea paliativo. Entre las medidas generales a realizar están los ejercicios físicos, la dieta, las vitaminas. Entre los medicamentos el uso de diuréticos para el edema, sedantes para los trastornos nerviosos y el tratamiento hormonal con progestágenos. La familia es de gran importancia en el manejo de esta enfermedad, pues las pacientes requieren de ayuda familiar porque hay afectación de la esfera afectiva y su intensidad puede dañar la esfera familiar y social.

P. ¿Cuándo consultar al médico y cuáles son las expectativas?

Desde la aparición de los primeros síntomas con vistas a que la enfermedad no llegue a presentarse en sus formas más graves. Este síndrome transita desde las formas leves mencionadas, con buenas expectativas, a formas más graves que pueden simular un estado psicótico, con cambios sorprendentes en la personalidad y crisis emocionales que dificultan el razonamiento y su relación tanto con el médico como con la familia. Puede presentar, además, cefalea incapacitante acompañada de síntomas sensoriales y motores e incluso asociarse a suicido y otros factores de violencia.

* El autor es colaborador de Prensa Latina.