Hanoi, Beijing, Yakarta y Vientiane (PL).- La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) considera a la igualdad de género como uno de los temas principales en el proceso de formación de una comunidad regional para el 2015.

Aunque las declaraciones de principio por sí solas no alcanzan para cambiar la situación desventajosa de las mujeres en la sociedad, al menos tienen la virtud de colocar el problema en foco. Ni menos ha sido este el caso de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), que apenas daba sus primeros pasos, tras fundarse en 1967, albergaba ocho años después la primera conferencia de mujeres líderes del bloque, y en 1976 creó un subcomité sobre la mujer, el cual en 1981 pasó a denominarse Programa.

Y para dar un nuevo impulso a la cooperación en curso de la Asean sobre cuestiones de las mujeres, este órgano sectorial se reestructuró en Comité, en 2002. Es a partir de entonces que se coordina y da seguimiento a la aplicación de las principales prioridades regionales en esta materia con reuniones periódicas puntuales.

Etapa tras otra, este órgano ha ido ganando terreno, empoderándose a sí mismo en el examen e identificación de las limitaciones y obstáculos que frenan la equidad de género en una región con tantos factores desfavorables para ellas, desde tradicionales concepciones culturales que han reducido el papel protagónico femenino en la sociedad, hasta acentuados riesgos de mortalidad en su realización maternal, pasando por economías familiares precarias que agudizan su vulnerable dependencia.

Por encima de la suma de tales inconvenientes, el Comité de la Asean se ha hecho sentir como conciencia y acicate para los 10 Estados integrantes acerca de una de las más acuciantes deudas de justicia universal pendiente.

Fruto de esa acometividad fue la Declaración sobre la Promoción de la Mujer en 1988, suscrita por los ministros de relaciones exteriores, y la adopción en 2004 de un pronunciamiento relativo a la eliminación de la violencia contra la mujer para el período 2006-2010.

De ahí se derivó asimismo un plan de trabajo para el avance de las mujeres e igualdad de género, que se basa en los esfuerzos nacionales, y procura movilizar e integrar todas las prioridades.

A juzgar por el citado pronunciamiento, la Asean determinó fomentar una mayor cooperación regional y bilateral en la investigación sistemática, la recogida de análisis y difusión de datos y otras informaciones pertinentes, sobre alcance, naturaleza y consecuencias de la violencia contra las mujeres y las niñas, acerca del impacto y la eficacia de las políticas y programas para combatirlo.

Todo ello entrañó implícitamente la formulación y ejecución de respuestas adecuadas a los infractores y delincuentes, la comprensión de la naturaleza y causas de ese tipo de violencia y cambiar las actitudes y los comportamientos sociales.

En la elaboración indispensable de políticas y programas apropiados, se indicó la necesidad de fortalecer o modificar las legislaciones nacionales para prevenir el abuso ejercido sobre las mujeres, la curación, recuperación y reintegración de las víctimas y sobrevivientes, y aplicar medidas para investigar, enjuiciar y sancionar y, por qué no, rehabilitar a los culpables.

El Comité de la Asean sostiene, sin embargo, que no serían suficientes tales acciones, sin conseguirse prevenir la repetición de agresiones a mujeres y niñas sometidas a cualquier forma de violencia, ya sea en el lugar de trabajo, la comunidad o la sociedad o en la custodia.

De ahí se desprende la necesidad primordial de empoderarlas y fortalecer su independencia económica, y proteger y promover el pleno disfrute de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales con el fin de permitir a las féminas guarecerse contra la violencia reiterada.

Se promueve, en esa dirección, fortalecer la colaboración entre los países, bilateral, regional e internacionalmente para la movilización de recursos y programas de intercambio técnico, y de mejores prácticas y experiencias.

Para seguir dando impulso a tan ardua batalla, la comisión de la Asean sobre la promoción y protección de los derechos de las mujeres y la niñez, entabló en enero de 2012 en Manila, Filipinas, un diálogo interactivo con 40 organizaciones nacionales y regionales de la sociedad civil, de las que se aspira a obtener un compromiso sostenido de involucrarse.

Estas últimas articularon sus intereses de trabajar por la misma causa, tanto en la acción preventiva como en el acopio de testimonios documentales, diseminación de buenas prácticas y sobre todo exigir en las esferas públicas y privadas respuestas a las víctimas.

Pero el fenómeno de la violencia de género pasa sin duda alguna por algo tan básico como la salud materno-infantil, en el criterio de las mujeres parlamentarias de Asean, que así lo expresaron con énfasis el año pasado en Phnom Penh, Cambodia durante un seminario dedicado al crucial asunto regional.

“No hay mucho tiempo para alcanzar desde ahora la meta de desarrollo de la ONU hasta el 2015”, en ese aspecto, advirtió la diputada Khuon Sudary, “y para lograrlo todos tenemos que romper el silencio y llamar la atención de todos los interesados y aumentar el esfuerzo común con la voluntad política vigorosa de todas las partes interesadas mediante un plan específico de acciones”.

La representante del Fondo de Población de Naciones Unidas para Cambodia, Nesim Tumkaya, señaló en esa ocasión que en todo el mundo mueren todos los días alrededor de mil mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto.

“Aunque la mortalidad materna ha disminuido en casi todos los países de esta región, todavía es poco probable que la mayoría de los países alcancen el objetivo clave del milenio para mejorar la salud materna”, recalcó.

El país indochino anfitrión de aquel foro se ha comprometido a disminuir la tasa de mortalidad materna de 250 por cada 100 mil nacidos vivos en 2015.

De otro lado, las mujeres vietnamitas, que representan el 26 por ciento de los diputados a la Asamblea Nacional, se han sentido más valoradas en las últimas décadas, como resultado de una política de derechos y promoción de igualdad de género, tendientes a crearles condiciones para que contribuyan de forma activa al desarrollo del país.

Y esos logros también atravesaron por un continuo esfuerzo de las instituciones estatales para mejorar la atención a la salud reproductiva de la población.

Por el contrario, en otros países miembros de la Asean, como Filipinas, se proyecta improbable cumplir su meta del milenio de reducir la mortalidad materna de 94 a 52 muertes por cada mil nacimientos vivos, mientras el acceso a la anticoncepción es limitado y los métodos de planificación “natural” de escasa fiabilidad, se fomentan públicamente por encima de otros métodos.

Las autoridades filipinas al menos estudian en la actualidad un proyecto de ley sobre salud reproductiva, propuesto por primera vez en 1999, que tiene como objetivo mejorar la información y el acceso a los servicios de salud sexual, reproductiva y materna.

En Indonesia, por cada mil nacimientos vivos, 228 mujeres pierden la vida, y el propio gobierno ha reconocido que no alcanzaría en 2015 su meta de reducirla a 102 muertes.

Allí el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva está severamente restringido, tanto en la ley como en la práctica, y muchos de los métodos o tratamientos anticonceptivos exigen la autorización del esposo, lo que niega el acceso a las mujeres solteras y a las niñas, y lo limita para las casadas.

Ante tal cúmulo de duras realidades, con el telón de fondo de la pobreza, Brunei, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam, integrantes todos de la Asean, han apuntado a situar a las mujeres en un plano de dignidad y equidad de géneros.

Igualdad de género esencial para futura comunidad Asean

La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) considera a la igualdad de género como uno de los temas principales en el proceso de formación de una comunidad regional para el 2015. Su secretario general, Le Luong Minh, lo subrayó al inaugurar un curso de formación para apoyar la campaña global “Alcanzando mil millones” dirigido a terminar con la violencia contra las mujeres.

Minh sostuvo que el impulso de la igualdad de género es una parte inseparable de los programas y políticas de la Asean y constituye uno de los objetivos centrales de una comunidad regional común basada en tres pilares, política y seguridad, economía y sociedad y cultura. La asociación de 10 naciones emitió en 1988 una declaración sobre la promoción de la mujer, y desde 2004 se incorporó de lleno en el empeño por eliminar la violencia contra las féminas, promoviendo programas de cooperación al respecto.

Estos incluyen la investigación sistemática, la recopilación de análisis y difusión de datos y otras informaciones pertinentes sobre el alcance, naturaleza y consecuencias del fenómeno y sobre el impacto y la eficacia de las políticas de enfrentamiento. La Asean está integrada por Brunei, Cambodia, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Vietnam.

* Corresponsal de Prensa Latina en Vietnam.