El cantautor tupiceño Luis Rico presentó oficialmente en hall de la Gobernación de Cochabamba el jueves 13 de febrero del 2014, su proyecto musical “Todas las voces” junto a su elenco de los jóvenes con capacidades especiales, un rocío de vida y esperanza que el mundo de los adultos debería de asimilar.

Cuando uno asume una postura desde el sitial en que se encuentre, lo hace convencido de que su labor temporal y casi fugaz por este cosmos, debe de ser aportando para que este mundo sea más humano, desterrando cual caja de Pandora a todos los espantos y buscando en ella al último amparo que es la esperanza, ese sutil nombre de mujer que remediará las miserias del hombre.

Me animo a decir que para el cantor social como Luis Rico, la guitarra es el instrumento de denuncia para decir las verdades a las sesgadas funciones del sistema, del mundo consumista, individualista y discriminador que nos asfixia y nos va quitando de a poquito el aire que respiramos. Para Luis, el asumir esta postura de rebelión cantándole a la vida hace que ésta realidad se desvele y exude sus desdichas, recordándole a los que transitoriamente nos gobiernan que no se olviden de las minorías ignoradas replegadas en el rincón del olvido, su voz estentórea, es la voz de los sin voz. En lo pretérito a Luis Rico se le recuerda junto a los mineros en huelga de hambre, a las palliris rompiendo minerales, se le recuerda luchando por la democracia confiscada por los ruidos de sables, se le recuerda en la sonrisa mustia de un niño que no tiene nada para llevarse a la boca cuando el hambre viene o en el donaire festivo de los pañuelos en el “matrimonio del conventillo” o en “las 15 puñaladas” de la soberbia machista que acabó con la vida de Hanalí Huaycho.

Es por estas razones que Luis, no sólo denuncia, sino también propone vida, como ese singular gesto de los trovadores sociales que en un momento de la historia, sin ánimo a conjeturas, aportaron por la libertad y la democracia como Benjo Cruz, quien cambiara su guitarra libertaria, convirtiéndose en el camarada Casiano o como Víctor Jara torturado y vejado en los camerinos del infortunio del Estadio Nacional de Chile por enunciar su “Manifiesto” (…)Yo no canto por cantar, ni por tener buena voz, canto porque la guitarra, tiene sentido y razón (…) cuando palpita en las venas, del que morirá cantando, las verdades verdaderas(…)

A Luis Rico siempre se lo ha visto como el adalid de los invisibles para que con su canto se visibilicen, Claudia Cárdenas directora ejecutiva de la Fundación “Estas vivo” al cual pertenecen los jóvenes con síndrome de Down que conforman el grupo musical “Todas las voces”, expresaba que éstos lograron un cambio sorprendente desde que Luis está con ellos, se visibilizan en el desenvolvimiento, en la personalidad y el desempeño artístico, han desarrollado sus capacidades motrices de una manera impresionante, se ve el cambio y la evolución del 2010 a esta fecha y es digno de ser aplaudido, por su parte Estela Rivera de la Secretaría de Culturas de la Gobernación de Cochabamba, con su modestia que le caracteriza, acertadamente exponía que no todos tienen la suerte de tener capacidades especiales y eso hace que podamos salvar la sensibilidad del mundo entero, la sensibilidad de la historia, porque todos tenemos una historia que está sellada pero que nos han hecho creer que los que escriben esa historia son los más inteligentes porque tienen acceso a los poderes y así nos quedamos rezagadas las poblaciones donde habitan las mujeres, los niños, los artistas y las personas con discapacidad, si vemos esa historia quitándola ese velo tan negro de olvido, podemos ver que en realidad quienes nos han enseñado a sentir, quienes nos han enseñado a crear son precisamente éstas minorías discriminadas como los jóvenes artistas que están aprendiendo a construir canciones junto a Luís Rico, decía Rivera.

Éste ejemplo deberíamos de asimilar los adultos de este mundo, que lejos de devastar, edifiquemos un mundo imitando a estas minorías que también tienen derecho a existir, personas con capacidades especiales y de cualidades en el que no caben murallas y sólo cuenta un idioma noble y universal, lenguaje inofensivo que no oculta la mentira ni calla las verdades.

Cuando apostamos por el cambio en Bolivia, apostamos por el hombre nuevo, pensamos en todos los niños de nuestra tierra, pero sobre todo en aquellos niños vulnerables, pensamos en que la educación debe dejar de ser privilegio social y estar a la altura de los cambios, debe pasar de una educación alienante y mecanicista a una educación horizontal donde el sujeto sea el constructor de su propia realidad como manifiesta las lúcidas reflexiones de Paulo Freire en “la pedagogía del oprimido”.

“Educad a los niños y no será necesario de castigar a los hombres” decía Pitágoras, pero esta tarea no es nada fácil y todos estamos involucrados en ella.

“ Te gusta, yo sé que te gusta,te encanta, yo sé que te encanta, la sientes, yo sé que la sientes (..)” cantaba en estribillo Luis Rico junto a su proyecto musical con los nobles jóvenes de su grupo “ Todas las voces” en el recinto de la Gobernación.