Manila, Bruselas, Roma, Washington y Naciones Unidas (PL y Bolpress).- Más de 10 mil víctimas fatales, al menos 9,5 millones de afectados y multimillonarios daños en la infraestructura vial y habitacional de Filipinas dejó el tifón Haiyan, denominado también Yolanda, que alcanzó la máxima categoría en la escala Saffir-Simpson. Se trata de una de las tormentas con mayor impacto destructivo en la historia, según el Equipo de la ONU para la Evaluación y Coordinación en Casos de Desastres (Undac).

Filipinas ocupa el tercer puesto entre los países más vulnerables al cambio climático y presenta un índice de riesgo superior al 24%, según un estudio del Instituto de Naciones Unidas para el Medioambiente y la Alianza Alemana para el Desarrollo, basado en reportes sobre la exposición de cada país a desastres naturales como tormentas, inundaciones, terremotos, sequías y el incremento del nivel del mar.

Las regiones de Asia-Pacífico y América Central copan las 10 primeras posiciones en ese escalafón. Filipinas sólo es precedida en el listado por Vanuatu y Tonga, con niveles de riesgo de 32% y 29%, respectivamente. Esas dos islas integran el grupo de territorios del Océano Pacífico amenazados con desaparecer ante la subida de los mares. Por detrás de Vanuatu, Tonga y Filipinas se ubican las Islas Salomón, Guatemala, Bangladesh, Timor Leste, Costa Rica, Cambodia y El Salvador.

Cada año entre 15 y 20 tifones asolan a Filipinas durante la estación lluviosa que comienza a finales de mayo y concluye en noviembre o excepcionalmente en diciembre, como ocurrió en 2012 con el tifón Bopha, que causó más de mil muertos, 850 desaparecidos y seis millones de afectados. En 2011 al menos 19 meteoros azotaron al país asiático, de los cuales 10 ocasionaron más de 1.500 muertes y afectaron al 10% de la población. (Ver cuadro adjunto sobre el historial de desastres)

Desastres en 2013

El 22 de enero de este año se confirmó la muerte de al menos seis personas y la desaparición de otras cuatro en el sur de Filipinas a causa de fuertes tormentas que afectaron a 150.521 personas. Las autoridades declararon estado de calamidad en tres distritos de la ciudad de Davao por las riadas que ocasionaron daños a 220 casas.

El 3 de junio la Autoridad de la Aviación Civil de Filipinas tuvo que cerrar el aeropuerto internacional de Davao, tras salirse de la pista un avión de pasajeros que aterrizó en condiciones meteorológicas extremas. Cebu Pacific canceló 20 vuelos y 11 la Philippine Airlines.

El 18 de junio unas 98 mil personas residentes en el sur del país fueron evacuadas a refugios temporales o casas de amigos y familiares a causa de las inundaciones provocadas por la tormenta tropical Emong. Las provincias más afectadas fueron Cotabato del Norte, Davao del Norte, Sarangani y Sultan Kudarat, en la isla de Mindanao.

El 1 de julio cuatro niños se ahogaron y otras tres personas desaparecieron en la región central de Filipinas luego del colapso de la embarcación en la que viajaban, hundida por la tormenta tropical Rumbia, que obligó a interrumpir los servicios de transbordadores y equipos de aviación.

A mediados de agosto el Consejo Nacional de Prevención y Reducción de Desastres confirmó la muerte de siete personas a causa del tifón Utor. Channel News Asia reportó 204.627 damnificados y daños a la agricultura ascendentes a 16,5 millones de dólares. Se estimó que la reparación de infraestructuras podría costar unos 4,8 millones de dólares; las autoridades puntualizaron que 738 viviendas quedaron destruidas completamente y otras 5.130 resultaron dañadas de manera parcial.

– 20 de agosto: Al menos siete personas murieron como resultado de torrenciales lluvias que sumergieron a más de la mitad de Manila. Por algunas calles de la ciudad corrían torrentes de agua a una altura superior a dos metros y se calculaba que unos 130 mil citadinos buscaron refugio en sitios más seguros. Casi 60% de la capital amaneció inundada, con sitios en los que el nivel de las aguas llegó a 2,1 metros a causa de un diluvio de 47,5 centímetros de lluvia en 24 horas.

– 24 de agosto: Alrededor de 600 mil personas permanecían guarecidas en refugios temporales como consecuencia de casi una semana de torrenciales lluvias que cobraron al menos 20 vidas. En su inmensa mayoría eran campesinos y pescadores de la región central de Luzon. Fuentes gubernamentales calculaban en dos mil millones de dólares los daños causados a infraestructuras y cultivos.

Hasta el 21 de septiembre, el tifón Usagi, considerado el fenómeno meteorológico más poderoso en el sudeste asiático en la temporada 2013, con vientos sostenidos de 260 kilómetros por hora, provocó torrenciales aguaceros e inundaciones, causó derrumbes y cortes de energía en algunas zonas del norte de Filipinas. El 23 de septiembre se reportaron 18 muertos y decenas de refugiados en los techos de sus viviendas. La región más afectada resultó la provincia de Zambales, donde el agua en cascada arrastró a 17 personas.

El 11 de octubre se contabilizaron 20 muertos tras una semana de lluvias torrenciales. El gobierno y el Consejo Nacional de Prevención y Respuesta de Desastres informaron que más de 87 mil personas tuvieron que buscar refugio en centros de acogida. Se calculaba que los daños a infraestructuras y cosechas en Negros Occidental ascendían a 1,5 millones de dólares, y en Zamboanga, donde los institutos de educación, las escuelas y los comercios permanecen cerrados, superaban el millón.

– 12 de octubre: El tifón Nari causó estragos y provocó al menos 13 muertos, miles de evacuados y pérdidas millonarias todavía sin cuantificar. Según la Oficina Nacional de Gestión de Desastres, algo más de cinco mil personas quedaron sin hogar y permanecían en centros de evacuación, mientras más de dos millones de pobladores, sobre todo en la populosa isla de Luzón, estaban sin energía eléctrica. El tifón pasó sobre Filipinas con vientos de hasta 120 kilómetros por hora y rachas de hasta 150, y provocó destrozos en el sector agrícola y pesquero valorados en unos 50 millones de euros. Las autoridades especificaron que Nari afectó a 750 mil personas, de ellas 96 mil fueron evacuadas, y 6.500 se refugiaron en 42 centros locales de acogida de damnificados. El número de viviendas perjudicadas por el tifón ascendía a 44.151, 8.720 de las cuales quedaron totalmente destruidas.

Hasta el 1 de noviembre el tifón Krosa con vientos y ráfagas superiores a los 100 kilómetros por hora causó daños estimados en cerca de un millón de dólares, un muerto y miles de damnificados. El 4 de noviembre se confirmó la muerte de tres personas y afectaciones a más de 200 mil habitantes en la isla de Luzón. Se registraron un total de 212.927 evacuados y de acuerdo con un reporte del Channel News Asia, el tifón causó estragos por valor de 530 mil dólares en la agricultura y 30 mil dólares en la infraestructura agraria de Luzón.

– 7 de noviembre: Filipinas decretó el estado de alerta en 40 provincias y la evacuación masiva en las costas del este del archipiélago ante la amenaza del tifón Haiyan. Según la agencia meteorológica Pagasa, el fenómeno avanzaba hacia el este de Filipinas con vientos fuertes y se movía a unos 34 kilómetros por hora.

El súper tifón Yolanda mata a miles de filipinos

La súper tormenta Haiyan (conocida localmente como Yolanda) que alcanzó vientos de hasta 315 kilómetros por hora devastó al menos 36 provincias del archipiélago filipino. Hasta el 9 de noviembre más de 100 personas perecieron sólo en una de las ciudades más golpeadas en el centro de Filipinas, y según la Cruz Roja los muertos totales sumarían al menos 1.200. Además, el meteoro provocó al menos seis muertos en Taiwán y centenares de miles de evacuados en Vietnam y en el sur de China.

El tifón Haiyan dejó a su paso por Filipinas escenas de absoluta devastación y daños pocas veces vistos. Según un reporte del Equipo de la ONU para la Evaluación y Coordinación en Casos de Desastres (Undac) desde el terreno, el meteoro golpeó de forma muy severa la infraestructura de ese país del sudeste asiático. “La última vez que vi una destrucción a esta escala fue cuando el tsunami en el océano Índico”, dimensionó el jefe del Undac, Sebastian Rhodes, poco después de su arribo a la ciudad de Tacloban, la más afectada.

El equipo de Naciones Unidas señaló que los caminos están intransitables, debido a los escombros y autos diseminados por los mismos, lo que obliga el traslado en helicóptero. Emisoras de radio de Manila y algunas otras ciudades reportaron a su vez olas de saqueo en Taclobán, una de las poblaciones más destruidas por los vientos del tifón, cuyas ráfagas sobrepasaron los 314 kilómetros por hora.

Según el Consejo Nacional de Desastres, más de 10 mil personas perecieron a causa del devastador tifón en Filipinas y los pobladores afectados suman 9,5 millones, de los cuales más del 40% son mujeres y niños, en particular en las regiones de Leyte y Samar. El ministro filipino de Defensa Voltaire Gazmín dijo a la televisión local que en esos lugares no hay electricidad, ni agua potable, faltan alimentos esenciales y la ayuda choca con serias dificultades por la destrucción de caminos y carreteras.

El papa Francisco mostró su pesar por las víctimas del tifón en Filipinas y envió un telegrama en ese sentido al presidente del estado asiático Benigno Aquino. “Deseo manifestar mi cercanía a la población de Filipinas y de esa región, golpeada por un tremendo tifón”, declaró el Sumo Pontífice durante la misa del Angelus.

La ONU convocó a la comunidad internacional a respaldar al gobierno de Filipinas en la atención a las personas afectadas por el tifón Haiyan, mientras que la secretaria general adjunta de la ONU para Asuntos Humanitarios Valerie Amos aseguró que un amplio equipo de la Undac ya se encuentra desplegado en Tacloban.

Numerosos países y organizaciones internacionales anunciaron de inmediato el envío de ayuda a Filipinas. La Comisión Europea (CE) ofreció tres millones de euros para cooperar con las labores de rescate, mientras que Rusia propuso el envío de dos aviones con 50 socorristas a zonas de desastre. La comisaria europea de Ayuda Humanitaria Kristalina Georgieva consideró que el evento fue uno de los ciclones más fuertes vistos por el mundo, en referencia al diámetro de acción de 400 kilómetros.

Por su parte, Estados Unidos movilizó al Comando del Pacífico para brindar ayuda al gobierno de Filipinas. Una directiva del secretario de Defensa Chuck Hagel dictó a los integrantes de ese cuerpo militar apoyar a Manila en operaciones de búsqueda y salvamento con medios aéreos y navales, además de otras facilidades logísticas, informó el sitio web del Pentágono.