Hace tiempo que insisto, mientras la estrategia electoral de Samuel Doria es la calumnia y la difamación, de Juan del Granado el racismo y la discriminación, la de Rubén Costas es el control y manipulación de dirigentes cívicos. ¿Las pruebas? Existen demasiadas, pero la manipulación mediática oculta los hechos, invisibiliza los datos y finalmente, como el movimiento cívico tiene escaza presencia en el centro político de Bolivia -La Paz-, la movida de las piezas en el ajedrez cívico no genera un escenario de lectura política adecuado a los datos de la realidad.

Vayamos a los fondos, indagando las formas…

El movimiento cívico se ha convertido a lo largo de estos últimos seis años, en el principal “grupo de presión” opositor al gobierno que no tiene forma de partido político. Su ideología de emisión “regionalista” encubre –por lo general- acciones partidarias de los “verdes”.

De hecho, la participación y control orgánico en Oruro, Potosí, Cochabamba, Beni, Santa Cruz, Sucre, Tarija y Pando se puede seguir en los periódicos locales de los departamentos mencionados. En todos estos departamentos Rubén Costas ha celebrado reuniones de coordinación y cooptación mediática.

En el caso de Sucre, Potosí y Tarija se ha conformado el “Bloque Cívico del Sur”, instancia de coordinación política con acciones de reivindicación regional urbana. Al lado de este bloque, se encuentra el “Movimiento Democrático del Sur” que es la forma partidaria de los verdes para estos tres departamentos.

Si vemos la movilización cívica del mes pasado, podemos ver que Potosí dispara el primer asalto, le siguen Beni, Sucre, Cochabamba y cierran con el Comité Cívico Femenino de Tarija (jailonas marchando con ollas vacías)

Ahora en Potosí se organiza la movilización, pretendiendo hacer fracasar la presencia del Presidente en los actos de festejo del departamento de Potosí. Los cívicos tienen en su memoria política que la forma política de abrir la cancha política favorable es haciendo fracasar las visitas presidenciales.

Lo hicieron en Sucre del 24 de mayo, el 2008 tomaron aeropuertos para evitar su participación en entrega de obras y otras aventurillas que son vistas, desde la microfísica del poder cívica, como logros políticos.

Su ideología es bastante simple pero efectiva, se sustenta en reivindicaciones de carácter regional que se apoyan en una prolífica emisión mediática, lo que da como resultado un chauvinismo citadino exacerbado y altamente peligroso, porque se apoya en la construcción de “un enemigo” (el gobierno y sus autoridades centrales y locales) y “un amigo” que es el vecino, particularmente el vecino de los cascos viejos de estas ciudades.

La cooptación de dirigentas y dirigentes cívicos, es relativamente fácil, se sustenta en la entrega periódica de dineros para un supuesto “fortalecimiento organizativo”: talleres, cursos, congresos, etc.

Recientemente en Oruro se realizó un congreso de mujeres que fue cerrado por una fémina en potencia: el diputado de convergencia Franz Choque. Y que curiosamente fue la única voz que aparece en el periódico local “La Patria”, no hablan las mujeres, lo hace un masculino en su representación, se puede deducir lo que paso en realidad…

Si vemos los casos de Oruro y Potosí -en este último tiempo-, existe un pequeño detalle que no podemos dejar fuera. Las movilizaciones -en realidad-, tienen muy poca convocatoria, pero se articulan en acciones que generan sensación contraria, por ejemplo, las calles paralizadas lo están porque entre una acera y otra, amarran un trozo de lana, con botellas plásticas vacías, entonces no se requiere gente que este bloqueando, sino solo que el viento no haga caer ese pedazo de lana entre acera y acera. Otro detalle, es que las movilizaciones se articulan realizando presión sobre el casco viejo de las ciudades, pareciera que el racismo movilizado, tiene mayor eficacia solo en los cascos viejos, en las cabezas de las elites urbanas que rechazan al indio presidente.

En fin, en el campo político que se ha abierto, Rubén Costas tiene su propia estrategia, no ha dejado de ser separatista, no ha dejado de ser racista, usa a los cívicos como su caballito de Troya. Salta de alegría cuando a alguien desubicado se le ocurre hablar de federalismo, porque esto realmente suena a media luna…

Y que los dirigentes, nieguen su vinculación con Costas, no tiene nada de raro, no pueden “mancharse” con la presencia de Rubén Costas, pero lo necesitan “platísticamente” hablando.

Ello quedará demostrado el 2014, por ahora solo queda observar atentos y no dejarse embaucar.

* Abogado, director general de Estudios y Proyectos del Viceministerio de Gestión Comunicacional.