Para la familia de la periodista alteña de PAT, Hanalí Huaycho, la celebración del fin de año 2012 fue tragedia. Su esposo, Teniente de Policía Jorge Clavijo, la apuñaló, la asesinó y también apuñaló a su suegra. Luego, él desapareció y en los Yungas apareció el cadáver de un ahorcado. Me resisto a creer que Clavijo (un policía “tan valiente como machista”) se haya suicidado y, en esa misma región se dio un reclamo (no aclarado) de un campesino desaparecido cuyo cadáver fue reclamado por sus familiares… Hanalí había denunciado la agresión machista de su esposo, varias veces y ante la Policía, que no investigó el caso hasta que la periodista fue asesinada…

A partir de ese horrendo asesinato, los poderes públicos pusieron en vigencia la “Ley Integral para Garantizar a las mujeres una vida libre de violencia” (Ley 348 de 9-marzo-2013) que proclama (discursivamente) acelerar la resolución (y sanción) de casos de violencia contra las mujeres, sobre la base de la modificación de tipos penales y agravantes que se incluyen en el Código Penal. La Ley 348 habla de las mujeres en general; omite como corresponde hablar de casos específicos que sin embargo en 2013, aumentan y alarman: las parejas de policías (oficiales y suboficiales, machistas en extremo): esposas, concubinas, hermanas, tías, cuñadas, parejas e inclusive amantes y suegras, como veremos a continuación.

Segundo caso conocido. El Carnaval 2013, en la turística Uyuni, fue de tragedia para otra periodista: Pamela Castro (Potosí) pareja del policía Miguel Gutiérrez (Radio Fides-Potosí 14-febrero-2013). Este sujeto la hirió con un “objeto punzo cortante” (jerga policial para la confusión) o sea con cuchillo y le provocó dos heridas y tuvo que ser llevada a la ciudad de Potosí. Luego, la periodista se desdijo (se retractó). Probablemente Castro fue amedrentada por su pareja-policía o por otros policías… En Sucre, en el primer semestre de 2013 se registran al menos cinco casos (conocidos porque fueron denunciados) de policías (“formados para hacer respetar la Ley”) que agredieron a sus parejas, según reportó el coronel Mario Saavedra, Comandante de la Policía Departamental de Chuquisaca (Página Siete 26-julio-2013). Van siete casos conocidos de agresivos policías contra sus parejas.

Octavo caso conocido. En Yacuiba, a principios de este año, el coronel Fernando Saucedo Echazú fue pillado in fraganti –en plena calle y por la gente que pasaba por el lugar– “agrediendo físicamente” (otro tecnicismo para confundir) o sea “pegando a puño limpio” a una adolescente colegiala que iba a su casa. La reacción del oficial de Policía fue que confundió a la estudiante con su amante que, aparentemente “le ponía cuernos”. Pero no es todo… Semanas después, en junio, la viceministra de Justicia, Érika Chávez sorprendió al sádico oficial superior de la Policía, libre e impune, como informó Radio Frontera, que demostró “el buen trato que recibe el policía” por parte de sus camaradas (Radio Frontera-ERBOL 20-junio-2013). Recién después de esta doble vergüenza, el juez Edgar Avircata, determinó su encarcelamiento. Si la viceministra Chávez no viajaba, ni denunciaba, quien sabe el Cnel. Saucedo cruzaba Pocitos y aparecía en la Argentina, impune… El noveno caso conocido es del suboficial Javier Edgar Gonzales, conocido mediante Erbol a fines de agosto de 2013. La esposa de este “uniformado de la Ley y el orden”, de apellido Velásquez, fue asesinada… en diciembre de 2012 pero a agosto de este año el policía seguía en funciones en la Policía Fronteriza en Viacha y el caso no pasaba de la FELC-C a la Fiscalía para la (urgente) investigación de rigor: ¿Otro caso de protección de camaradas…?

El décimo caso conocido, de esta seguidilla de anormalidades mentales, es el Subteniente Willy Winto Poma Mita, que flagelaba a su esposa (una suboficial de Policía) desde 2010 hasta que fue denunciado por un médico y está recluido “preventivamente”. Suman diez casos (conocidos porque fueron denunciados por la prensa) de policías, agresores y/o asesinos de sus parejas. Algunas causas de este nefasto comportamiento (personal e institucional): a) Machismo extremo; b) Para los policías (especialmente varones) tod@s somos sospechos@s; c) Los policías “deben, siempre ser temidos”, d) Los policías andan siempre armados y tienen un medio eficaz para resolver problemas personales y/o pasionales… Seguramente hay otras causas.

Propuestas: a) Los casos de agresión y atentados a la vida, contra mujeres parejas de policías, desconocidos hasta ahora, deben ser denunciados y la prensa tiene rol decisivo; b) La Policía, institucionalmente, debe hacer autocrítica y dejar de proteger a sus “camaradas agresores”; c) Hay que modificar, con urgencia la currícula de formación de los policías e incidir en el aspecto psicológico basado en la Constitución Política del Estado (en las Escuelas Básicas ESBAPOL y la Universidad Policial UNIPOL) así como en los Comandos (nacional, departamentales, sectoriales y otros). Son miles nuestros policías que esencialmente están (formados y trabajan) para proteger a la sociedad. Por ahora la cosa está al revés.

Las versiones de los policías agresores, que se conocen por la prensa, tienen varias contradicciones. El coronel Saucedo, agresor de una adolescente, señala que “la confundió con su amante” con lo que “justificó” la crueldad en los golpes a una colegiala (¿?). El Tte. Clavijo (que usó cuchillo para asesinar a su esposa y agredir a su suegra) simplemente desapareció. Y en el caso del Sbtte. Poma, a quien entrevistamos en la cárcel, señala: “nunca agredí a mi esposa”, lo que contradice a los documentos revisados en los dos cuadernos de investigaciones de las fiscalías (Casos 3056/2012 MP El Alto y 4429/2013 MP La Paz) donde figuran documentos sobre: golpes a su esposa embarazada hasta provocarle dos abortos (o sea, el asesinato de otras dos personas, especialmente la última que nació viva), gasificación (con gas que usan los policías) adentro de un vehículo, arrastró a su esposa de los cabellos, o como ocurrió la madrugada de fecha 6-abril-2010 cuando la “botó” a su esposa en plena carretera y la dejó inconsciente hasta que fue recogida por Radiopatrulla 110 aunque este caso (Nº 204/2010) fue “archivado” por el capitán investigador Ribin Rossel G. y por el Fiscal Policial Cap. Eduardo Montesinos V., y otras agresiones que muestran el carácter violento de Poma y el evidente faltamiento a la verdad… Ni qué decir de la “Inspección Técnica Ocular” de este hecho, realizada en El Alto en fecha 12-septiembre-2013, donde se demostró que el Sbtte. Poma intentó ocultar una herida de su esposa en un brazo y mostrar a la Fiscal, Lilian Calderón que la víctima (su esposa) cayó al piso pero del lado opuesto que indican los documentos…

Lo precitado muestra la impune crueldad con que actúan los policías agresores, a quienes los ciudadanos les pagamos con nuestros impuestos. El sadismo (hacia mujeres que son sus compañeras, como esposas, concubinas, suegras y otros casos) es desvergonzado y, hasta ahora, impune. Ni uno de los diez casos mencionados fue sancionado pese a la Ley 348 que busca una “protección integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia”…

Esa crueldad y esa versión mentirosa de los policías acusados e investigados está amparada, en la mayor parte de los casos, por el encubrimiento de sus propios “camaradas”: Tribunales Disciplinarios que revierten decisiones sancionatorias de procesos dentro de la Policía Boliviana; colegas (oficiales y suboficiales) de los procesados en las ESBAPOL y la UNIPOL, en los comandos o en la propia Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen FELC-C. Por ejemplo, el indisciplinado Sbtte. Poma Mita, el año 2011 fue sancionado con un año de reducción de antigüedad por el Tribunal Disciplinario-Departamental La Paz (Res. 112/2011 de fecha 11-mayo-2011); esta sanción fue “borrada de un plumazo” por el Tribunal Disciplinario de la Policía Boliviana (Res. 1132/2011 de fecha 17-noviembre-2011), dejando al ahora policía agresor, impune. Otro encubrimiento se da mediante las negativas de los gobernadores de los penales, donde están detenidos los policías agresores, para que tengan custodio y asistan a las audiencias de las Fiscalías, haciéndolas suspender forzosamente.

Las mentiras de los policías agresores, ahora investigados por la Fiscalía, la subalternización, la desvalorización y casi absoluto desprecio de esos policías agresores hacia mujeres que son sus compañeras, los “encubrimientos de camaradas”, la supuesta y malintencionada falta de custodios para asistir a audiencias, las dudosas actuaciones de los Tribunales Disciplinarios, o la simple “desaparición” de los agresores, solo contribuyen a la retardación judicial de los procesos de investigación (y sanción) de los responsables de estos hechos vergonzosos. Luego viene la impunidad y hasta una posible venganza personal contra las parejas de policías que se atreven a denunciarlos para procesos, policiales, de Fiscalías y de Juzgados… ¿Cuándo podremos evitar más muertes de mujeres y niños, por la agresividad de esos malos uniformados? ¿Cuántos otros casos existen, que no son denunciados…?