Naciones Unidas y La Habana (PL).- Al anunciar las Naciones Unidas (ONU) este mes la espectacular cifra de 232 millones de personas fuera de sus países de origen, el concepto de migración confunde la balanza entre solución o problema. Tales cifras acumulan el componente de equilibrio para los emigrantes de naciones en desarrollo hacia el Norte con los que se mueven en el mismo Sur.

Como concepto, se denomina migración a todo desplazamiento de los seres humanos o animales que se produce desde un lugar de origen a otro destino, y lleva consigo un cambio de residencia habitual para los humanos o de hábitat para los animales. Para ello, se califican dos tipos de migraciones, la humana y animal, cuando para el primer caso se deparan estudios tanto desde el punto de vista de la demografía como la geografía.

En el caso que ocupa, la migración humana, se aborda desde dos ángulos: la emigración desde donde sale esa población y la inmigración desde el lugar o país a donde llegan esas personas. La historia de la humanidad está acompañada de grandes migraciones, a partir de las condiciones tribales originarias, desde África hacia Asia, y luego al resto del mundo, en un proceso que se inició hace alrededor de 70 mil años y los científicos lo califican aún en marcha.

Esas migraciones ocurren con la expectativa de llegar a un nuevo lugar de manera temporal o permanente. En esa parte de la historia humana se aprecian grandes movimientos a partir de intereses culturales, económicos, geográficos y políticos, que obligaron los desplazamientos. Algunos de estos desplazamientos ocurrieron de manera espontánea, pero otros son forzados. En la antigüedad Grecia, Cartago y Roma organizaban flujos migratorios para establecer colonias con la finalidad de expandir el comercio.

La Revolución Industrial del siglo XIX en Europa fue una de las causas de migraciones, por ejemplo, y a partir del llamado descubrimiento de América millones de personas migraron, y confirmaron necesidades de otros asentamientos.

Para evaluar las migraciones existen variados enfoque, entre ellos factores de expulsión o empuje, guerras y dificultades económicas, persecuciones religiosas, desastres medioambientales; y por otra parte factores de atracción como mejores salarios, sistemas políticos, paz, acceso a la tierra y condiciones favorables. Un enfoque sociológico a nivel macro, apunta a la modernización y asocia los flujos a cambios socioculturales, con la posibilidad de un mayor sedentarismo, cuando los problemas del momento impactan con crudeza en la diáspora.

Para este año, 232 millones de personas viven fuera de sus países de origen. La mitad de todos los expatriados del Planeta viven en 10 países, fundamentalmente en Estados Unidos, Rusia, Alemania, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Reino Unido. Esta es solo la punta del iceberg, pues se trata de un momento particularmente crítico cuando más personas que nunca viven en el extranjero, hasta la cifra mencionada de los 232 millones.

Ese dato identifica un repunte significativo frente a los 175 millones anotados en 2000, de acuerdo al mismo informe de la ONU. Algunas voces tienen ante sí la interrogante que apunta por un lado a causas económicas o situaciones bélicas, para motivar la huida, frente a los problemas que contraen los países receptores; por tanto, se navega entre las causas y las consecuencias de un viejo fenómeno social.

Los datos de la ONU señalan un equilibrio entre los nacidos en países en desarrollo que emigran hacia el Norte o las naciones más favorecidas, ante las oleadas dentro del mismo Sur, ya que en ambos casos pueden llegar a 81 millones de personas (en cada uno). Para esas estadísticas, los desplazamientos Sur-Sur aumentan, mientras la cantidad de residentes en los países en desarrollo llega a los 96 millones, frente a la cantidad ubicada en el Norte de 136 millones.

Asia lleva el premio entre los de mayor incremento de acogida de emigrantes internacionales en la más reciente década con un incrementó de 20 millones de personas desde el 2000. El informe señala que Europa continua como el destino más popular con 72 millones de migrantes este año, y la suma entre los acogidos en esos dos continentes (Asia y Europa) agrupa dos tercios de todos los emigrantes del mundo.

La inmigración para Asia se apoya fundamentalmente como causa en la creciente demanda de mano de obra extranjera en los países productores de petróleo en la zona occidental, sobre todo en los estados que manifiestan un rápido crecimiento económico, como es el caso de Malasia, Singapur y Tailandia. América del Norte vuelve a marcar como uno de los lugares del orbe con más población emigrada y la segunda que más creció durante la reciente década, en términos absolutos con 23 millones de personas. Para esa categoría, le siguen los Emiratos Árabes Unidos con un alza de siete millones de migrantes internacionales en su territorio, siempre desde el 2000, y España sube con seis millones en idéntico período.

La ONU alerta que la migración global está concentrada en un pequeño grupo de lugares, pues la mitad del total de expatriados vive en 10 países. Esa lista incluye, en orden, a Estados Unidos con 45,8 millones, seguido de Rusia con 11 millones y Alemania con 9,8 millones. Arabia Saudita ocupa el cuarto puesto con 9,1 millones, y los Emiratos Árabes y el Reino Unido, siguen con 7,8 millones cada uno. En sexto peldaño aparece Francia con 7,4 millones, seguido de Canadá con 7,3 millones, Australia con 6,5 millones y España en el último puesto del Top 10 con 6,5 millones.

Sobre el perfil de esas personas, la ONU considera que el 74 por ciento cuentan de 20 a 64 años de edad, y el 48 por ciento son mujeres. Los grupos más grandes de ese desplazamiento son los asiáticos. Esa procedencia abarca 19 millones en Europa, 16 millones en América del Norte y tres millones en Oceanía. Le siguen los latinoamericanos con 26 millones en Norteamérica (Estados Unidos y Canadá).

Problemas y beneficios se acumulan en estas migraciones, con la parte buena de cara a la contribución al desarrollo económico y social de los países de origen, y en los de acogida con fuerza laboral y experiencias, según del lado que se mire. El Secretario General Adjunto para asuntos económicos y sociales de la ONU, Wu Hogbo, al presentar ese informe ante el organismo global señaló que la migración multiplica las oportunidades de las personas y constituye un método crucial para ampliar el acceso a los recursos existentes y reducir la pobreza.

Sin embargo, otros especialistas como sociólogos, no sienten ese optimismo por las migraciones, al inclinarse hacia los desarraigos, los problemas familiares, los rechazos culturales y otros elementos que mucho pesan en la balanza de quienes abandonan sus hogares. Muchas familias esperan durante años por un regreso de alguien que fue en busca de fortuna y nunca volvió. De esa manera, el emigrante se ve obligado a formar una nueva familia en el extranjero y finalmente se rompen los lazos.

Los migrantes también son seres humanos, recuerdan en la ONU

El trato humano a los migrantes y el fin del racismo, la intolerancia y la exclusión fueron reclamos la semana pasada en la Asamblea General de la ONU, cuyos estados miembros aprobaron una declaración sobre el tema durante el Segundo Diálogo de Alto Nivel sobre Migración y Desarrollo, foro convocado por Naciones Unidas para promover acciones coordinadas que potencien los beneficios de ese fenómeno y reduzcan sus implicaciones negativas.

Al intervenir ante la plenaria de 193 países, representantes del Sur demandaron al Norte el reconocimiento del valor de los migrantes en el avance de las sociedades y el establecimiento de políticas públicas que garanticen el respeto a sus derechos humanos, condiciones dignas de empleo y vida y acceso a servicios básicos. También recordaron que el fenómeno del flujo de personas entre las naciones responde a la desigual distribución de las riquezas, situación que requiere otorgarle al combate a la pobreza y al desempleo un lugar priorizado en la comunidad internacional.

“El movimiento de las poblaciones en todas las regiones, es en gran medida el resultado del desigual e injusto orden económico y financiero internacional existente”, afirmó la vicecanciller de Nicaragua María Rubiales, mientras que el funcionario dominicano José Ricardo mencionó el hambre y la falta de trabajo como motores de la migración en los países pobres.

Por su parte, el diplomático de Argentina Mateo Estreme atribuyó al subdesarrollo la responsabilidad de un fenómeno que “solo encontrará respuesta en un sistema internacional más justo, solidario y equitativo”. En su condición de presidenta pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), Cuba abogó en el foro de dos días por el respeto a la dignidad y las libertades fundamentales de los migrantes, quienes según datos de la ONU llegaron este año a 232 millones a nivel mundial.

La reunión enmarcada en el 68 período de sesiones de la Asamblea General concluyó con la aprobación unánime de una declaración de 34 puntos, que recoge el compromiso con los derechos humanos de los migrantes, la inclusión de esas personas en los planes de desarrollo post-2015 y el rechazo al racismo. Además señala el acceso a los estándares internacionales en materia de empleo, así como el compromiso global con el enfrentamiento al tráfico de personas y a la discriminación y la intolerancia.

El texto tuvo en cuenta ocho recomendaciones realizadas por el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki- moon, y las intervenciones de los participantes en el foro, entre ellos funcionarios del sistema de la ONU, delegados de países y representantes de la sociedad civil. La cita, que dio continuidad a la celebrada hace siete años, sirvió de escenario para la revelación de datos y tendencias en el tema de los migrantes.

Al respecto, se expuso que las remesas familiares llegaron en 2012 a 400 mil millones de dólares, casi cuatro veces el monto de la ayuda oficial al desarrollo entregada en igual período por los estados ricos a los pobres. Por otra parte, se debatió en torno al cambio en los patrones del movimiento de personas, al incrementarse la migración Sur-Sur como resultado de la crisis económica y financiera que afecta a países del llamado primer mundo, tradicionales receptores.

En el cierre del Diálogo de Alto Nivel, el presidente del 68 período de sesiones de la Asamblea General, John Ashe, consideró que están creadas las bases para avanzar en la plena integración de los migrantes a la agenda de desarrollo posterior a 2015, cuando vence el límite fijado para el cumplimiento de los objetivos del milenio. Estamos también ahora en mejores condiciones de lidiar con el problema de los inmigrantes atrapados en crisis humanitarias, agregó.

* Campos es periodista de la Redacción de Economía de Prensa Latina, y Mendiluza corrresponsal en Naciones Unidas.