Santiago de Chile (PL).- El dueño del imperio mediático chileno El Mercurio, Agustín Edwards, reconoció vínculos con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, pero negó haber incidido en la planificación del golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende. Reconoció que por encargo del presidente Richard Nixon, y a través del magnate de la Pepsi en ese entonces Donald Kendall, viajó de Nueva York a Washington, donde fue recogido en el aeropuerto por el director de la CIARichard Helms.

Las aseveraciones, difundidas por el diario digital El Mostrador, son parte de las declaraciones de Edwards ante el juez Mario Carroza, quien solicitó su testimonio en la investigación que realiza en respuesta a una querella por el golpe de Estado. El proceso incluye una pesquisa sobre la campaña comunicacional conocida como Operación Colombo, enmarcada bajo la sombrilla de la Operación Cóndor, la gran cacería de integrantes de la izquierda ejecutada por los servicios de inteligencia de las dictaduras en países sudamericanos.

El operativo Colombo fue montado por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) chilena en 1975, para encubrir la desaparición forzada de 119 opositores a la dictadura, la mayoría de ellos integrantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Se pretendía hacer creer a la opinión pública nacional y en el exterior que la muerte de esas personas fue resultado de enfrentamientos con fuerzas de seguridad extranjera y por pugnas internas.

El vespertino La Segunda, parte del holding El Mercurio, tituló “Exterminados como ratones” la información referente al supuesto enfrentamiento intestino de los 119 integrantes del MIR en Argentina, y que en realidad fueron ejecutados por la DINA.

El juez Carroza Indaga sobre el rol que jugaron los diarios bajo control de Edwards tanto durante el derrocamiento del gobierno de la Unidad Popular encabezado por Salvador Allende, como después, en sus reportes que estuvieron en sintonía con la Operación Colombo.

En consecuencia Edwards tuvo que responder a un cuestionario elaborado por el abogado Eduardo Contreras, quien representa a la parte querellante, las agrupaciones de Familiares de Ejecutados Políticos, y de Detenidos Desaparecidos. “Está declarando el principal agente de la CIA en América Latina, según palabras -estrictamente así como las he dicho- del general Vernon Walters, que también fue director adjunto de la CIA”, expresó el letrado Contreras, citado por Radio Cooperativa.

De acuerdo con el abogado, cualquier persona puede leer la vinculación de Edwards con la CIA de Estados Unidos, en los documentos desclasificados en 1996 por ese servicio de espionaje. “Así que no estoy diciendo nada secreto”, enfatizó Contreras, para quien con la pesquisa iniciada por la Justicia a partir de una querella presentad por él, en nombre de agrupaciones de derechos humanos, se deben acabar las mentiras tejidas sobre las causas del golpe.

“No es que el golpe haya sido por el caos, que la economía, que el desorden. El golpe fue dado de antemano por la CIA norteamericana, es un golpe ‘made in USA’ y es bueno que los autores reales lo reconozcan alguna vez para que conozcamos la verdad de la historia”, exclamó.

El magistrado Mario Carroza confirmó que interrogó a Edwards como parte de la pesquisa por el golpe, y en especial por la campaña comunicacional conocida como Operación Colombo, enmarcada bajo la sombrilla de la Operación Cóndor.

Ante el juez, el empresario dijo que al siguiente día de ser electo Allende presidente, él viajó a Estados Unidos, pero que no se reunió el 14 de septiembre de 1970 con el entonces director de la CIA Richard Helms, como precisan informes de esa agencia, desclasificados en 2008. Sin embargo, reconoció que días después, por encargo del presidente Richard Nixon, y a través del magnate de la Pepsi en ese entonces, Donald Kendall, viajó de Nueva York a Washington, donde fue recogido en el aeropuerto por Richard Helms, a la sazón director de la CIA.

Edwards admite que Helms lo fue a buscar para una reunión conjunta con Henry Kissinger, consejero de Seguridad Nacional de Nixon, pero niega que en esa conversación se acordaran los ejes para fraguar el derrocamiento de Allende. Empero, archivos desclasificados de la CIA y el Informe Church evidencian que en dicha cita, en la que también menciona a Nixon, quedaron definidos los lineamientos para desestabilizar al gobierno de la Unidad Popular, y las sumas de dinero que serían enviadas a El Mercurio como medio de subversión y propaganda.

“Tuve una reunión en Washington con Kissinger y con Helms. Además esta reunión se efectuó días después de la elección de Salvador Allende, oportunidad donde se comentó las circunstancias de haber salido un presidente comunista en un país democrático, pero en ningún caso se pensaba en un golpe de Estado o algo parecido, ni menos de un financiamiento hacia el diario El Mercurio”, alegó Edwards.

Según el empresario, ni recibió dinero de la CIA, ni hubo relación entre El Mercurio y esa agencia de espionaje, ni pese a ser accionista y miembro del directorio del periódico, ha tenido ni tiene influencia en la línea editorial de ese medio de comunicación.