La Habana, Quito, La Paz y Londres (PL).- Lo que para muchos resulta habitual: encender una lámpara, la televisión o la computadora, todavía es desconocido para 1.500 millones de personas por no tener acceso a la energía eléctrica. Esa cantidad representa la cuarta parte de la población mundial ascendente, hasta el pasado mes de julio, a 7.200 millones de personas.

Contradicciones de la globalización: aunque la electrificación ya se aproxima al 90% en la mayoría de las regiones en desarrollo, solo un 40% de los hogares cuenta con electricidad, mientras que en África un poco más del 20% de las casas disfrutan de ese servicio. Ello implica que el ritmo de expansión del servicio eléctrico debe duplicarse en el mundo para poder alcanzar la meta de 100% de acceso, planteada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) como un componente clave para terminar con la pobreza extrema.

Tal realidad apunta a que de mantenerse los pronósticos actuales del la Agencia Internacional de Energía (AIE), en los próximos 25 años todavía habrá 1.400 millones de personas sin electricidad, de los cuales 584 millones viven en África, al sur del Sahara. El incremento de la demanda mundial de electricidad en más del 70% entre 2010 y 2035 se deberá principalmente al aumento del consumo en las naciones emergentes, pronosticó la AIE. Los pedidos de China subirán 38% y los de India 13%.

En un reporte sobre proyección global de energía, la AIE añadió que la capacidad de generación mundial se expandirá en casi tres cuartos, equivalente a cerca de cuatro mil plantas de energía de tamaño estándar. El gas y la energía eólica representarán casi el 50% del incremento, seguidos por el carbón y la energía hidroeléctrica con un alza del 15% cada uno. También la capacidad solar se expandirá rápido, a un ritmo de dos veces y medio más que la energía nuclear.

Según el documento de la AIE, el costo requerido de investigación en el sector energético superará los nueve billones de dólares hasta 2035 y se necesitarían más de siete billones para redes de transmisión y suministro, de los cuales 40% estaría destinado a reemplazar infraestructura desactualizada.

Avances limitados

Actualmente los países industrializados consumen el 80% de la energía eléctrica disponible, y el restante 20% es lo que queda para los demás países del mundo, es decir, los pobres. Un estudio del Banco Mundial (BM) reconoce que desde 1990 solo hay avances limitados respecto al aumento del acceso a la electricidad y a los combustibles hogareños no contaminantes. “La demanda de electricidad sigue superando la oferta. La electricidad debe ser asequible y generarse, cada vez más, de manera sostenible y utilizarse en forma más eficiente”, dijo la vicepresidenta del BM Rachel Kyte, durante la presentación del informe en Viena.

Datos incluidos en el documento indican que 20 países de Asia y África representan aproximadamente dos tercios de aquellos que no cuentan con electricidad y tres cuartas partes de las personas que para cocinar o calentar sus viviendas utilizan combustibles sólidos, es decir, madera, carbón vegetal, desechos de origen animal, residuos de cultivos y carbón mineral. Algunas de esas naciones son India, Nigeria, Bangladesh, Etiopía, República Democrática del Congo, Tanzania, Kenya, Sudán, Uganda, Myanmar, Mozambique, Afganistán, República de Corea, Madagascar y Filipinas.

En la propia investigación del BM se exhorta a las 20 naciones más industrializadas a duplicar la proporción de fuentes de energía renovables y la eficiencia energética. Con su contribución para extender el acceso a la electricidad, se logrará incrementar cinco veces el monto actual de las inversiones en el sector, y así ubicarlas en 45 mil millones de dólares al año.

De manera que, cuando la sociedad global tome conciencia sobre la importancia de la electricidad y el bien que supone para una amplia capa de la población, se dispondrá de una total cobertura del servicio. Se trata de crear programas globales de aseguramiento y acceso a la producción energética, limpia, eficaz y, lo más importante, para todos.

La Asamblea General de la ONU declaró al decenio 2014-2024 como la Década del Desarrollo Sostenible para Todos con el objetivo de resaltar la importancia del vínculo entre los asuntos energéticos y el progreso. El acuerdo fue adoptado por unanimidad en una resolución titulada Promoción de las fuentes de energía y que llama a los estados a conseguir el acceso universal a los servicios modernos de energía sostenible.

Según la ONU, unos 1.300 millones de personas no cuentan con electricidad y 2.600 millones todavía utilizan métodos tradicionales de biomasa para cocinar y calentarse en los países subdesarrollados. De ahí que la resolución puntualiza que los servicios y recursos energéticos para el desarrollo sostenible deben ser fiables, de costo razonable, económicamente viables y socialmente aceptables.

El disfrute de esos servicios contribuye a erradicar la pobreza, mejorar la calidad de vida, reducir las desigualdades, salvar vidas, satisfacer las necesidades humanas básicas y disminuir los riesgos ambientales, incluso los asociados con el cambio climático. El texto de la ONU hace énfasis en ejecutar estrategias orientadas al mercado para “reducir lo más rápido posible el costo de las fuentes de energía nuevas y renovables” y aumentar su competitividad.

En el VI Congreso Internacional sobre Gas y Energía, que tuvo lugar en Bolivia a principios de agosto de 2013, el presidente de la Cámara de Hidrocarburos y Energía de ese país Carlos Delius afirmó que es imposible generar mayor equidad social sin este servicio. Sobre esa base sugirió que para resolver tal situación, eran necesarios unos 38 mil millones de dólares a fin de conseguir hasta 2030 una transición de los combustibles fósiles a fuentes de energía más limpias.

La energía eléctrica se ha posicionado durante el último siglo como la reina de las energías, no solo por su versatilidad, sino también por su facilidad de uso. Sus ventajas son diversas: no contamina, es de fácil transporte a través del cableado y permite su accesibilidad hasta los lugares más alejados. Con su desarrollo están implicados el avance económico y social, la ciencia y la técnica, las comunicaciones y la informática, la educación, la cultura, los servicios médicos y sanitarios, el acceso al agua potable, la industrialización y la expectativa de vida.

De ahí que reducir la cantidad de habitantes que carecen de servicio eléctrico es para la ONU y otros organismos internacionales un objetivo, que lleva consigo la producción de una fuente de energía accesible a toda la población, condición básica para superar el subdesarrollo y la pobreza. Cabe destacar que su ausencia se convierte en un impedimento para la salud y la prevención de enfermedades, según la Organización Mundial de la Salud, pues la contaminación del aire en espacios cerrados debido a la quema de combustibles tradicionales es uno de los principales factores causante de enfermedades en las vías respiratorias.

Por esa razón anualmente mueren cerca de dos millones de niños menores de cinco años debido a la carencia de los mínimos aceptables, todos relacionados con la falta de la electricidad. De acuerdo con el vicepresidente para América Latina y el Caribe del Consejo Mundial de Energía José Antonio Vargas, hay una demanda insatisfecha de energía en el mundo que compromete el desarrollo económico. En su opinión, hacen falta voluntades políticas y esfuerzos estatales, privados y públicos para garantizar una sostenibilidad energética. A ello debe acompañarle, ponderó, un marco regulatorio estable y reglas claras de inversión a largo plazo, además de una política energética coherente y previsible.

Energía y su uso eficiente, una preocupación latinoamericana

Uso eficiente, estrategias regionales para el ahorro y la integración energética, capacitación y preparación, son temas permanentes dentro de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade). Por lo que desde esta entidad se organizó en Quito, Ecuador, el V Seminario Latinoamericano y del Caribe para debatir sobre la implementación de políticas públicas, al que asistieron unos 150 delegados.

El secretario ejecutivo de la Olade Victorio Oxilia destacó que este es un espacio de diálogo para discutir programas nacionales y conocer cómo avanza la gestión de la energía en cada uno de los 27 países miembros. Apoyamos en capacitación, seminarios como este, la red de eficiencia energética, el intercambio de información sobre medidas a adoptar, apuntó el funcionario.

Entre los proyectos más relevantes de la región, mencionó la Refinería del Pacífico, la construcción de parques eólicos en casi todos los países y las hidroeléctricas en Brasil, Colombia y Paraguay, principalmente. Señaló que esta zona incrementa el consumo de 12 mil megavatios por año, por lo cual se impone el cambio y la sustitución de materias primas para producir la energía que necesitamos.

Por su parte, el ministro de Electricidad y Energía Renovable de Ecuador Esteban Albornoz destacó que en este país se trabaja de manera intensa para lograr un eficiente uso de los recursos energéticos. Subrayó los programas que aquí se han impulsado para disminuir los costos y consumos de electricidad, entre ellos el cambio de focos incandescentes por ahorradores y de refrigeradores de alta demanda de energía, así como el mantenimiento a las redes de alumbrado público.

Informó que se realizan los preparativos para cambiar las cocinas de gas licuado por eléctricas, cuando el país esté en plena capacidad de generación eléctrica a través de los megaproyectos hidroeléctricos que se construyen, lo cual se prevé para 2016. Aspiramos también a un trasporte eléctrico, con energía limpia, renovable y económica, apuntó.

Sobre el plan de interconexión andina, informó que ya está en la fase de estudios, planificación y de creación de normas de intercambio entre los países partes de este proyecto que lidera Ecuador. Este será un corredor que interconectará a Colombia, Perú y Chile, Bolivia está invitado también; el mismo aprovechará las diferencias hidrológicas entre estas naciones para la generación y así garantizar la distribución de electricidad.

Los megaproyectos hidroeléctricos avanzan satisfactoriamente, Coca-Codo-Sinclair está en un 40% y se trabaja en ocho frentes a la vez. “Aspiramos en 2016 a tener una matriz de energía limpia, esperamos a un 90 por ciento de energía renovable y solo 10 térmica”, indicó Albornoz.

Hablar de eficiencia energética es una necesidad para todos los países del mundo, pero en especial para los de América Latina que vienen ascendiendo en lo económico y lo social y con un respeto del medio ambiente, señaló el director de proyectos de la Olade Néstor Luna. El concepto de eficiencia ha evolucionado; antes se manejaba como un ahorro de energía y hoy como un uso eficiente de la misma, es así como venimos transitando en incorporar ese concepto en el que México y Brasil son líderes y trabajan a partir del mismo, explicó.

Agregó que Ecuador tiene un marco institucional que genera políticas públicas, las cuales dan resultados beneficiosos tanto económicos, sociales y ambientales. Precisó que el punto fundamental para avanzar hacia la eficiencia energética es cambiar el uso y las costumbres de la población, así como sustituir equipos eficientes, como en la iluminación, por ejemplo.

Los participantes del V seminario de la Olade presentaron experiencias y buenas prácticas internacionales sobre la gestión de la eficiencia energética, su sostenibilidad, marcos institucionales y los programas en ejecución enfocados en medición, planeación, administración, control y evaluación de resultados. En foros de debates difundieron las lecciones aprendidas en la implementación del marco institucional y la ejecución de programas nacionales de eficiencia energética en la región y fuera de ella.

El 17 de mayo los ministros y secretario de energía de los países miembros de Olade se reunieron en una sesión extraordinaria con el fin de repasar y actualizar los proyectos que se adelantan para la integración energética. Entre los principales logros destacaron la firma del convenio de cooperación con Canadá, considerado un importante aporte al desarrollo energético sostenible de América Latina y el Caribe. En tanto, resaltaron la inserción de Olade en términos de cooperación técnica, en todos los procesos y mecanismos regionales de integración, entre ellos la Comunidad de Estados del Caribe (Caricom) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Por otro lado, el pasado 24 de abril unas veinte instituciones reguladoras del sector de los hidrocarburos de Iberoamérica participaron en la XVII Reunión Anual Iberoamericana de Reguladores de Energía realizada en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, con el objetivo de trazar una estrategia de eficiencia energética regional. Asistieron al encuentro representantes de las Comisión Económica para América Latina y de Integración Energética Regional, así como de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Portugal, República Dominicana, Uruguay y Venezuela

En la oportunidad Bolivia presentó a la comunidad internacional el desarrollo alcanzado por el país andino en la producción de combustibles, explicó el director Ejecutivo de la Agencia Nacional de Hidrocarburos Gary Medrano. De acuerdo con el viceministro de Desarrollo Energético Franklin Molina, el gobierno de Evo Morales ha decidido convertir a Bolivia en un centro de desarrollo eléctrico y gasífero en Sudamérica, dadas sus enormes potencialidades productivas y de generación. La meta de la nación es producir seis mil megavatios de electricidad en 2025, para lo cual se elaboran estudios y planes de desarrollo para proyectos a mediano y largo plazo. Para concretar estos objetivos, se tiene un plan para los próximos 10 años con una inversión de aproximadamente 3.600 millones de dólares.

Energía, pivote de integración económica latinoamericana

Las fabulosas existencias en Latinoamérica de agua, petróleo y gas, biomasa, sol, viento y geotermia, entre otros recursos energéticos, determinan que estos sean considerados un pivote de la integración económica en la región. En efecto, el área cuenta con aproximadamente el 15% del petróleo mundial, más del 11% de las reservas globales de ese combustible y fuentes acuíferas fabulosas como la Amazonia y el Iguazú, todo lo cual constituyen importantes premisas para lograr ese objetivo.

A juicio del secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), el ecuatoriano Victorio Oxilia, ese enorme potencial de recursos fósiles y no renovables, muy importante, variado y diverso, abre el camino hacia la autosuficiencia energética como región y a avanzar hacia la integración en esa esfera económica. Latinoamérica y el Caribe tienen una situación privilegiada para lograr que todos sus habitantes cuenten con electricidad y otros servicios a partir de los portadores energéticos, pero el problema es que estos no están distribuidos de manera homogénea en la geografía del área, declaró Oxilia en entrevista exclusiva con Prensa Latina.

Hay países que tienen mucho petróleo y gas natural, no pocos poseen hidroenergía y energía geotérmica y biomasa, pero otros carecen de esos recursos, sobre todo los situados en la zona del Caribe y América Central. Según el experto, la Olade fomenta la cooperación para lograr la autosuficiencia en la esfera, que dispongan de servicios eléctricos los cerca de 32 millones de seres que carecen de ellos en el área, y sobre todo, favorecer la integración energética y económica a fin de alcanzar el desarrollo.

Teniendo en cuenta que las principales cuencas hidrográficas están situadas en Sudamérica, y son los ríos La Plata, Amazonas y Orinoco, la organización piensa en la interconexión entre estas y otras existentes, para aprovechar las ventajas y complementarlas. Otras naciones como Venezuela, Ecuador, Brasil y Colombia cuentan además con ingentes recursos energéticos de origen fósil, geotérmicos, biomasa, solar, eólica y otros, sostuvo.

Es por ello que se busca cómo hacer que Latinoamérica progrese social y económicamente con el aprovechamiento de esas fuentes naturales, para lo cual se requiere combinarlas con el desarrollo científico-tecnológico y la innovación, remarcó el jefe de la Olade. En realidad, comentó, las fuentes de energía que estarían distribuidas más democráticamente en la región son el sol (radiaciones solares) y el viento, aunque hay naciones con más condiciones en cuanto a la disponibilidad de biomasa. Es posible combinar todos estos recursos y buscar las ventajas comparativas, subrayó Oxilia, para quien el intercambio de experiencias y el impulso a la cooperación sur-sur es fundamental hoy.

Son objetivos de Olade buscar la eficiencia energética, por lo que el organismo trabaja en la formación y capacitación de los profesionales y la difusión de tecnologías. También entre sus fines más inmediatos figuran consolidar la presencia en el Caribe con la creación de una oficina subregional y con proyectos específicos y adaptados a las necesidades de esa área. Entre ellos se encuentran los destinados a apoyar la planificación energética y todos los mecanismos regionales, hacia una mayor integración entre la Unasur y la Celac.

A la pregunta de si la región debe continuar el aprovechamiento del petróleo y otros recursos de origen fósil, pese a las críticas contra el uso de estos desde el punto de vista ecológico, el ejecutivo respondió con énfasis: “No podemos supeditar nuestro desarrollo a condiciones exógenas, a una situación que no fue generada por los países de América Latina y el Caribe, sino por los europeos y otros hoy desarrollados, desde la Revolución Industrial, en 1760”.

Toda esta “preocupación” de algunos por el medio ambiente coincide precisamente con los momentos de boom económico de América Latina, desde el primero en los años de la década de 1970, enfatizó el experto, para quien es necesario considerar el tiempo que tienen la región y sus países para desarrollarse.

Fundada hace 40 años, la Olade se esfuerza en poner al servicio de los países y poblaciones del área el importante patrimonio cognoscitivo atesorado durante estos años de labor sobre las fortalezas y debilidades energéticas de sus integrantes y otras naciones de la región, en busca de soluciones a los retos globales y la demanda energética de Latinoamérica y el Caribe. Este organismo considera que el trabajo en aras de la eficiencia en la esfera es una tarea de carácter permanente, debe establecer un marco institucional enfocado a los subsectores energéticos y metas a largo plazo acompañadas de evaluaciones intermedias.

Al abundar acerca de la eficiencia, Oxilia elogió la labor de Cuba en ese terreno, un país que tiene mucho que dar ya que ha tenido una revolución energética y su aporte puede ser muy valioso para la cooperación sur-sur. Por último, dijo que Ecuador tiene una base energética bien particular y privilegiada y diversa, donde abundan recursos eólicos, hidráulicos, crudo y gas, hidroenergía y geotermia, y actualmente ocupa la presidencia de la organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

* Rodríguez es jefa de la redacción de Economía de Prensa Latina; Nuriem de Armas, corresponsal de Prensa Latina en Ecuador, y Salomón, periodista de la redacción de Economía.