Cienfuegos, Cuba (PL).- Invitado al terreno de la conceptualización, el poeta puertorriqueño Joserramón Melendes (Río Piedras, 1952) solo necesita fracciones de segundo para definir a la poesía como el laboratorio del lenguaje. En diálogo con Prensa Latina durante su estancia en Cuba como jurado del premio Casa de las Américas, el intelectual boricua explica que “Todo lo otro es poesía aplicada, el poeta es el responsable de probarle la forma a la expresión. Si funciona la tira al mercado de la comunicación y los otros la pueden usar”.

Acerca de su singular nombre, el bardo narra que un buen día decidió juntar José y Ramón para que fuera una unidad, y además porque estaba un poquito enamorado de la obra de su maestro, el Premio Nobel español José Ramón Jiménez. En esa misma cuerda de la originalidad transformó la hispana casta de los Meléndez en la portuguesa Melendes, que unida a su apodo infantil de Che (apócope de José) terminó por consumar la identidad de quien fuera Premio Nacional de Literatura (2002) en su nación.

“Es una tendencia como esquizoide, mi prosa la definen como de Joserramón Melendes y la poesía de Che Melendes, como si fueran dos escritores en uno, así aparezco por partida doble en una especie de vademecun de la literatura puertorriqueña”.

A la hora de rebautizarse Melendes tuvo en cuenta que “yo uso una ortografía no tradicional, porque estudié lingüística y me percaté que estaba desafinada la relación entre el grafema y la cuestión fonética, entonces me pareció que era más simple hacer lo que llamo otrografía (sic)”.

Para botón de muestra basten estos versos de su poema Canto la soledá: La consiensia/ nos umiyaba con la soledá. La umildá fue creciendo/ sedimentada con su experiencia biba.

“La ortografía que tenemos corresponde a una grafía que se fijó hace mucho tiempo, atañe a una forma hablada del lenguaje de hace dos siglos. La diferencia entre b y v es falsa, entre otros muchos ejemplos. Y se me ocurrió simplificarlo. Cuando comencé me pareció que iba a ser una cosa sencilla y sin embargo mi trabajo (poético), que es radical en términos de contenido, de la materia, de la temática, ha tenido más aceptación por el tema que por la forma ortográfica.

“Entonces me di cuenta que a veces eso era más revolucionario que hasta lo que se decía. Luego me percaté de que constituía un problema de clase. Fulano tiene una buena educación porque sabe dónde van las h, diferencia entre la b y la v. Como si fuera la iniciación a una aristocracia de la cultura que domina esa grafía particular, entonces sí lo convertí en un hecho político. Me han pedido que ortografíe mi otrografía, y les digo: no, háganlo ustedes, pongan una nota, pero yo no lo voy a hacer, no voy a claudicar”.

Corretjer-Matos Paoli lo que Guillén-Lezama

Cuenta Melendes que cuando cursaba el noveno grado algunos amigos solían robar sus poemas, los entregaban a los profesores y luego estos lograban publicar aquellos versos en periódicos, y no se dejaba arrugar por la falsa modestia de considerarse un poeta probado a los 16 años.

“A los 18 años hice la primera antología de los poetas de mi generación, la prologué, era un poco inconsciente. A los 15 había conformado otra colección de la poesía puertorriqueña, aún la tengo en casa, desde esa época era un estudioso de la literatura”.

La vehemencia borda el verbo del bardo cuando se le invita a hablar de los dos grandes poetas de la antigua isla de Borinquen. “Mi generación (la de los 70, los setentistas) tuvo la suerte junto a la de los 50 y los 60, de convivir un tiempo con Juan Antonio Corretjer (1908-1985) y Francisco Matos Paoli (1915-2000), los dos más grandes poetas puertorriqueños del siglo XX.

“Los dos pudieron desarrollar una poesía bien madura, pero curiosamente la vida de los dos no es solo parte de su biografía, sino de la historia de Puerto Rico. Ambos entraron al movimiento nacionalista, constructor de nuestra identidad moderna y los dos fueron en generaciones distintas secretarios personales del líder independentista Pedro Albizu Campos (1891-1965), Corretjer en los años 30 y Matos Paoli en los 40.

“Tuve el privilegio infinito de trabajar con la obra de los dos. Los edité. Corretjer hizo un libro titulado Poesía y revolución que es una colección de todos sus textos de teoría literaria y de poética, abarca con amplitud la actividad cultural que él nunca tuvo tiempo de compilar por su prioridad para con la lucha política de manera frontal.

“Ese fue un libro de texto para varias generaciones porque era una persona perseguida, negada por la educación oficial. Fue la propuesta de un intelectual progresista radical. Y creativo, porque es un poeta, no es un académico, no es un filólogo. Trabajó con Neruda en Nueva York. También en Cuba un año. Cuando salió de la cárcel no podía ir a Puerto Rico y vino a Cuba, Guillén lo esperó y le encargó su página en el periódico de los comunistas.

“También estuvo con Aquiles Nazoa en Venezuela y lo mismo, él tenía esa gracia, era periodista profesional. Fue director de varios periódicos en Puerto Rico, de día y de noche, incluso en Nueva York, del Daily Worker.

“Matos Paoli era una cosa mucho más serena que Corretjer, quien era un militante, un guerrero. La crítica dice de él que era un místico, yo no lo creo, era creyente, espiritista, pero realmente no es místico, sabía lo que era la patria, la nacionalidad, la identidad. Si fuéramos a comparar, lo he dicho muchas veces, el binomio Guillén-Lezama, de Cuba, se da con Corretjer-Matos Paoli, en Puerto Rico. La analogía vale. Matos Paoli era un tipo con una cultura infinita, estudió en La Sorbona, y cosas de esas. Era una persona intimísima que llegó a escribir unos 250 libros de poesía.

“Y de la experiencia que resultó de su cercana relación con el poeta varias veces nominado al Nobel de la Literatura, cuenta un chiste: Un día le dije, Viejo, ¿usted sabe taquigrafía verdad? (por aquello de haber sido secretario de Albizu)? Y respondió: Si, pero los poemas los escribo al derecho”.

* Corresponsal de Prensa Latina en la provincia de Cienfuegos.