Damasco y La Habana (PL).- Informes de prensa y reportes de agencias de inteligencia demuestran que autoridades de Estados Unidos, Turquía, Catar, Arabia Saudita y de otros gobiernos favorecen en Siria la acción de escuadrones de la muerte que son parte de la llamada oposición al gobierno de Bashar al-Assad. El diario The Washington Post reveló que la CIA facilitará armas y municiones a los llamados rebeldes afiliados a la red Al Qaeda.

El 30 de junio de 2012 el denominado Grupo de Acción para Siria, integrado por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Rusia, China, Estados Unidos, Reino Unido y Francia), acordaron un plan que propiciaría el fin de las hostilidades en la nación del Levante. Suscribieron además el documento Turquía, Catar, Kuwait e Irak en representación de la Liga Árabe; Ban Ki-moon en su condición de secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Alta Representante de Política Exterior de la Unión Europea (UE) Catherine Ashton.

El texto propuso crear un órgano de transición con plenos poderes gubernamentales, integrado por miembros del gobierno sirio y de los grupos de la oposición. Sin embargo, en ninguno de sus apartados se exigió la salida del presidente Bashar al-Assad, ni tampoco se establecieron los plazos para concretar el alto al fuego, el inicio del proceso de reconciliación nacional, la redacción de una nueva Constitución, el referendo popular aprobatorio y las elecciones presidenciales, entre otros puntos.

La interpretación arbitraria del texto y su violación por parte de algunos países firmantes lo convirtieron en letra muerta y prolongó una contienda que atestigua actos cada vez más bárbaros, incrementó los muertos y heridos, estimuló el sectarismo y el enquistamiento de grupos radicales, los cuales quieren imponer un Califato islámico.

Poco tiempo después, el ex secretario general de la ONU Kofi Annan renunció a su cargo de mediador para dirimir el conflicto ya que, según declaraciones efectuadas a mediados de enero último, “algunos países de Oriente Medio” traicionaron su misión, pues “ofrecieron promesas verbales, mientras enviaban armas y combatientes a la nación del Levante”.

Reportes de prensa e informaciones de inteligencia demuestran que las autoridades de Turquía, Catar y Arabia Saudita han sido de las más activas para financiar y armar a las bandas mercenarias e incluso brindan sus territorios con vista al entrenamiento de los llamados insurgentes. De igual forma Washington, Londres y París exigen de manera obsesiva la renuncia de al-Assad como condición para una posible negociación, anunciaron la entrega de ayudas “no letales” a los irregulares y pretenden ahora armarlos de manera desembozada.

En este sentido, la UE levantó el embargo de armas a la oposición siria, si bien sus miembros se comprometieron a esperar hasta el 1 de agosto para iniciar los envíos, en dependencia de los resultados de la reunión llamada Ginebra 2. Para países del bloque que siguen reacios a la medida como Austria, Suecia y República Checa, el otorgamiento de equipamiento bélico sofisticado, entre ellos misiles antiaéreos, tornará más sangriento el conflicto, alejará la concreción de la paz e incrementará el peligro de que las armas paren en grupos terroristas.

Moscú, al defender el apego a la Carta de la ONU y principios del Derecho Internacional, advirtió que proporcionar armas a entidades no gubernamentales resulta una flagrante violación y advirtió que ello crea obstáculos adicionales para la celebración de la conferencia internacional. En contraposición, las autoridades rusas anunciaron que cumplirán con el contrato firmado un año atrás con Damasco para la venta de sistemas de defensa antiaérea S-300, medida valorada de “factor de estabilización” ante la cada vez más barajada posibilidad de establecer una zona de exclusión aérea o lanzar una intervención militar al margen del Consejo de Seguridad.

Israel, que el 5 de mayo violó la soberanía siria y atacó unidades militares cercanas a la capital, amenazó con emprender eventuales acciones unilaterales para evitar que se concrete la instalación de los poderosos cohetes con un alcance de hasta 200 kilómetros, capaces de derribar cualquier tipo de aeronave. Las entregas no se han producido y espero que no se produzcan; pero si por desgracia (los S-300) llegan a Siria, sabremos qué hacer, anunció el 28 de mayo el ministro israelí de Defensa Moshé Yaalon.

Paralelamente, persisten las acusaciones de gobiernos occidentales y Medio Oriente a Damasco sobre el presunto uso de armas químicas, lo que sumado a una desenfrenada y hostil campaña mediática internacional, intenta crear matrices de opinión para justificar una posible agresión y repetir el guión usado hace una década en Irak. Asimismo, avanza una resolución promovida por Catar y Turquía en la Comisión de Derechos Humanos para sentar en el banquillo de los acusados al gobierno sirio, si bien el texto omite cualquier referencia a los probados crímenes de grupos extremistas como el Frente al-Nusra, responsable de los más mortíferos ataques con coches bomba y misiles, que han dejado miles de víctimas entre muertos y heridos.

Rusia calificó la acción de “unilateral y odiosa”, y cuestionó que Washington sea uno de los principales impulsores del texto, lo cual desdice sobre su transparencia y voluntad política para lograr un arreglo pacífico en Siria. Tales acontecimientos ocurren cuando el Ejército Árabe Sirio mantiene una fuerte ofensiva contra los opositores armados en la región central del país y alrededores de la capital, además de restablecer la seguridad en varias localidades, lo cual preludia un posible fin del conflicto a mediano plazo.

El BND o servicio de inteligencia exterior de Alemania vaticinó recientemente que la liberación de la ciudad de Qsseir sería el preludio de la reconquista de la provincia de Homs, lo cual marcaría el fin de los proyectos de división del territorio sirio y concretaría la victoria de las Fuerzas Armadas antes de terminar 2013. Un artículo de la revista de aquel país Spiegel Online explicó que tales acciones obligaron a analistas del BND a modificar sus estimaciones, que predecían la rápida caída del presidente Bashar al-Assad hace dos años.

El ataque de Tel Aviv del 5 de mayo fue catalogado por autoridades y expertos como un intento desesperado de auscultar las defensas aéreas, destruir algunas de las instalaciones castrenses, pero sobre todo, forzar un golpe psicológico para elevar la moral de las bandas que poco a poco pierden el control de las zonas donde operan. El gobierno sirio advirtió que no tolerará una nueva incursión de ese tipo y que cualquier ataque similar será respondido sin importar sus consecuencias.

Armas químicas en Siria: obstáculo al diálogo y puerta a la agresión

El manido argumento de la utilización de armas químicas por el gobierno de Siria constituye hoy un obstáculo para avanzar hacia una iniciativa pacificadora, mientras allana el camino para una probable invasión militar externa contra el país. En la segunda semana de junio la administración del presidente de Estados Unidos Barack Obama alegó disponer de supuestas pruebas sobre el uso por el Ejército Árabe Sirio del letal armamento contra ciudadanos, si bien se abstuvo de presentarlas a la luz pública.

Ello sirvió de justificación para anunciar el envío de equipamiento bélico a los grupos opositores armados que pretenden derrocar por la fuerza al presidente Bashar al-Assad, con abierto apoyo de gobiernos de Oriente Medio y occidentales. El diario The Washington Post comentó que la Agencia Central de Inteligencia sería la encargada de facilitar las armas y municiones a los llamados rebeldes en las próximas semanas, a través de bases secretas norteamericanas en Turquía y Jordania. Reveló el rotativo que la Casa Blanca había decidido semanas atrás enviar material bélico a los mercenarios en tierra levantina, y que la acusación del uso de armas químicas solo constituía una justificación más.

Yuri Ushakov, asesor del presidente ruso Vladímir Putin, tachó de poco convincentes las alegaciones de la comunidad de inteligencia estadounidense al respecto. Mientras, el jefe del Comité de Exteriores de la Cámara de Diputados (Duma) rusa Alexéi Pushkov advirtió que si incluso dichas armas fueron usadas, no existían pruebas de que fuera el Gobierno sirio quien lo hizo. Tampoco descartó que las sustancias tóxicas fueran utilizadas por los irregulares para que se abriera una investigación y se acusara a la administración de al-Assad. No me sorprendería si dentro de un tiempo, después que se levante el embargo de suministro de armas, vemos acciones que apunten a una intromisión directa de Estados Unidos en el conflicto sirio, alertó.

Expertos políticos advierten sobre la decisión del Pentágono de mantener en Jordania una partida de aviones de combate F-16 y una batería de misiles Patriot, que se suman al despliegue de un contingente de 200 soldados estadounidenses que estarían preparando una intervención militar. El jefe de la dirección de Operaciones del Comité Internacional de la Cruz Roja Robert Mardini subrayó que esa entidad carece de datos sobre el uso de armas químicas en Siria.

La Cancillería siria, por su parte, calificó de mentira la acusación estadounidense, rechazó la decisión de armar a los irregulares y criticó el caso omiso de Washington a los informes que confirman la posesión en manos de aquellos de sustancias químicas letales y de la tecnología necesaria para su producción y ataques contra civiles. Si París, Londres y Washington tuvieran siquiera una evidencia de sus denuncias la habrían mostrado al mundo, refirió el mandatario sirio al periódico germano Frankfurter Allgemeine Zeitung. Argumentó al-Assad que la principal razón de la prolongación de la crisis aquí se debe a que algunos actores internacionales se esfuerzan tanto en lo político como en lo militar en evitar que se concrete un diálogo que ponga fin al conflicto de más de dos años.

Para el mes próximo sigue pactada la conferencia internacional de diálogo para Siria, en Ginebra, si bien crecen los temores de que la cita naufrague ante el anunciado boicot de la heterogénea y divida oposición externa, y las posturas de algunos gobiernos que insisten en imponer precondiciones a las negociaciones.

¿Quién le pone el cascabel al terrorismo de al-Nusra en Siria?

El avance del más brutal y descarnado terrorismo de los grupos radicales islámicos que combaten en Siria acrecienta temores en todo el mundo y obliga a acabar cuanto antes con el conflicto extendido a más de dos años. Incluso las administraciones que apoyan a la llamada insurgencia armada para derrocar al gobierno constitucional del presidente Bashar al-Assad no ocultan sus aprensiones por el posicionamiento del nefasto Frente al-Nusra, filial de la red Al Qaeda y confeso autor de los más mortíferos ataques dinamiteros y masacres en tierras levantinas.

En la recién concluida Cumbre de jefes de Estado y Gobierno del G-8 (grupo de potencias más industrializadas), en Reino Unido, los líderes manifestaron su profunda preocupación por la amenaza creciente del extremismo en Siria y deploraron la naturaleza cada vez más sectaria del conflicto.

El diario alemán Die Welt publicó que un 95% de los llamados rebeldes son en realidad fundamentalistas islámicos tan o más peligrosos que la red Al Qaeda. Solo un 5% de las bandas opositoras armadas están integradas por nacionales del Ejército Libre Sirio (ELS). El grueso de los integrantes de la insurgencia está compuesto por grupos extremistas procedentes de Libia y de países de África que llegaron a la nación levantina para la llamada Yihad o Guerra Santa, con el patrocinio oficial de algunos Estados del Golfo Pérsico y de Oriente Medio, señaló la publicación.

La fuente citó a expertos de seguridad, quienes explicaron que la Inteligencia alemana elaboró un informe oficial donde se incluyen cálculos precisos sobre las nacionalidades de los combatientes del ELS y sus concentraciones en varias zonas. Algunos de los mercenarios trabajan de manera coordinada con la red liderada otrora por Osama Bin Laden, pero estos fundamentalistas resultan más peligrosos que Al Qaeda porque trabajan bajo la doctrina de aplicar el genocidio contra niños y su utilización como escudos humanos para lograr el mayor número posible de víctimas.

De acuerdo con las autoridades germanas, el número de terroristas en Siria aumentó de unos 4.800 a finales de 2011, a los 14.800 en la actualidad, según estimados. El conflicto armado se encuentra plagado de actos atroces contra la población por parte de los irregulares, desde el disparo de proyectiles de mortero, ataques con armas químicas y colocación de coches bombas en áreas de gran concentración de civiles, hasta secuestros y masacres selectivas por motivo confesional.

Damasco acusó a miembros de estos grupos por el lanzamiento el 19 de marzo de un misil cargado con material químico contra la localidad de Khan al-Asal, en la norteña provincia de Alepo, hecho donde murieron 25 personas y unas 110, entre ellas varios niños, sufrieron algún tipo de afectación.

El 2 de mayo, la prensa nacional denunció otro incidente en el cual murieron al menos cinco ciudadanos de la ciudad de Sarakeb, en la noroccidental provincia de Idleb, por la inhalación de gases tóxicos contenidos en bidones ocultos en la casa de Ibrahim al-Rahma, un supuesto contrabandista de material químico. Los de al-Nusra, que llevaban máscaras antigases, obligaron a rehenes a inhalar los gases, retiraron los cuerpos y los trasladaron hacia territorio turco, con el objetivo de inculpar a las autoridades sobre el uso de armas químicas.

Los medios de prensa se refirieron a otro hecho el 30 de abril, en la propia localidad, del cual inculpó a los radicales por esparcir un polvo blanco en la calle Shabur, en la entrada sur de la urbe, lo que produjo asfixia y convulsiones y complicaciones respiratorias a los ciudadanos.

El 13 de junio las autoridades responsabilizaron a los de al-Nusra por la masacre de 60 civiles, entre ellos mujeres y niños, en la aldea de Hatla, en la oriental provincia de Deir Ezzor, por negarse a cooperar con los terroristas en sus planes para derrocar al gobierno. Los asesinos saquearon las viviendas y comercios de la localidad, además de sabotear y profanar sus lugares de culto, mientras varios videos colgados en Internet los mostraron celebrando la matanza en la aldea de confesión chiíta.

En una de las grabaciones difundidas, se aprecia a un grupo de hombres armados gritando “Alla Akbar” (Dios es grande), mientras una columna de humo negro se eleva sobre unos edificios y otros elevan las banderas negras del Frente al-Nusra. Durante otra grabación, los comentarios del camarógrafo manifiestan el carácter sectario del hecho cuando se acerca a un cadáver en un patio y afirma: “Este es chiíta, es un cuerpo chiíta, éste es el final para él”.

Los integrantes de la oposición armada son en su mayoría sunitas radicales aliados a Al Qaeda, como reconoció un informe independiente de la Fundación estadounidense Flash Point Global Partners, quienes abogan por liquidar el actual Estado laico e imponer un Califato islámico regido por sus más ortodoxos preceptos.

A inicios de junio, los afiliados a al-Nusra asesinaron a Mahamed Qataa, de 14 años, quien se ganaba la vida en una cafetería del barrio de Alshaaar, en la septentrional ciudad de Alepo, al alegar que había insultado a Dios (Alá). Según testigos, los extremistas pidieron un café al muchacho, pero aseguraron que no le darían dinero, mientras este les respondió que si Alá quería un café, tenía que pagarlo. Esto motivó que fuera acusado de hereje y le dieron dos tiros con un rifle automático, uno en la cabeza y otro en la nuca, delante de sus padres y del resto de los presentes en el local.

Las redes sociales también mostraron un impactante video donde uno de los miembros de la entidad corta el corazón de un soldado sirio muerto y lo empieza a comer, prometiendo que hará igual con el resto de los uniformados que capture. Otra grabación reflejó la ejecución sumaria en Deir Ezzor de 11 militares por parte del citado grupo, uno de cuyos miembros les disparó a la cabeza mientras se encontraban arrodillados y con las manos atadas a la espalda, bajo la aplicación de la Sharia o Ley islámica.

De igual forma, la entidad terrorista ha sido responsable de arrasar con lugares de culto y patrimoniales, entre ellos la Gran Mezquita de los Omeyas de Alepo, cuyo emblemático minarete volaron a fines de abril. La mezquita, incluida dentro del listado de Patrimonio Cultural de la Humanidad, presentaba ya severos daños en su estructura tras la destrucción de una de sus paredes y el incendio de su afamada biblioteca durante un asalto perpetrado por los irregulares semanas antes.

En ese propio mes, la gobernación de la sureña ciudad de Deraá los acusó por la voladura con explosivos del minarete de la mezquita Omari, una de las más antiguas en el mundo islámico, en ese territorio. Cuando el 5 de junio las tropas del Ejército Árabe Sirio reconquistaron Qusseir, el feudo que los terroristas mantuvieron donde meses y que servía de puente para el avituallamiento desde el exterior de equipamiento militar y mercenarios, resultaban visibles las banderas negras de al-Nusra ondeando en varias edificaciones.

El portavoz de la Cancillería rusa Alexander Lukashevich remarcó que los grupos armados cometieron allí operaciones de depuración confesional y atacaron los pueblos cercanos. En este sentido, el jefe del Comité de Asuntos Internacionales de la Cámara de diputados (Duma) rusa Alexei Pushkov alertó sobre la responsabilidad internacional para evitar que Siria se convierta en un Estado en desintegración por el odio interreligioso y las purgas étnicas, que limitan con el genocidio.

Para tales purgas, para este odio y para tal genocidio se empeñan por todos los medios a fin de entrar en Damasco brigadas de guerreros y mercenarios bajo la consigna: ¡alauitas al cementerio; cristianos a Beirut!, resaltó el legislador. Los alauitas son una de las minorías confesionales del país, una rama del chiísmo al cual pertenece el mandatario.

Aún así, naciones de la Unión Europea como Reino Unido y Francia, y más recientemente Estados Unidos, además de Catar, Arabia Saudita y Turquía que vienen haciéndolo de manera abierta, insisten en dotar de abundante y sofisticado equipamiento bélico a los mercenarios. Aunque reconocen su incapacidad para evitar luego que tales armas vayan a parar a manos de terroristas, dichos gobiernos mantienen luz verde para avituallar a una oposición armada reacia a sentarse a la mesa de negociaciones y que ha prometido lograr sus propósitos por la vía militar, lo cual equivale a continuar el baño de sangre.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, alertó a sus homólogos del G-8, reunidos en Irlanda del Norte, sobre la nefasta trascendencia de esta decisión. No vale la pena apoyar a personas que no solo matan a los demás, sino abren los cuerpos de sus víctimas y se comen las entrañas en público o frente al lente de las cámaras, sostuvo el 16 de junio durante otra rueda de prensa conjunta con el primer ministro británico, David Cameron.

Si son estos tipos a los que los europeos quieren suministrar armas, ¿quiénes se apoderarían de ellas?, cuestionó al tiempo que advirtió que las armas acabarían posiblemente en Europa. Pero en la balanza de las grandes decisiones políticas, Occidente parece no querer dar su brazo a torcer y sigue en su proyecto de cambiar el régimen en Damasco a sangre y fuego, mientras pretende olvidar el viejo refrán que advierte que quien siembra vientos, recoge tempestades.

Escuadrones de la muerte: viejas estrategias no pasan de moda

Estados Unidos favorece en Siria la acción de escuadrones de la muerte que actúan como grupos armados y son parte de la llamada oposición al gobierno, expresó el historiador norteamericano Webster Griffin Tarpley a Press TV. La información sería contradictoria a la luz de la política pública de Washington teniendo en cuenta su presunto interés en mostrarse como crítico y combatiente del terrorismo mundial. Sin embargo, todo parece indicar que viejas estrategias, por muy sangrientas y criticadas que sean, no pasan de moda cuando Occidente quiere lograr sus planes expansionistas.

En diciembre el Departamento de Estado anunció la inclusión del Frente al Nusra (Yabhat al Nusra), uno de los grupos armados rebeldes más activos de Siria, en la lista de grupos terroristas extranjeros. Según las autoridades norteamericanas, ese grupo reivindicó cerca de 600 ataques en varias ciudades importantes del país que causaron la muerte de numerosas personas inocentes. Informes sobre el terreno en Siria evidencian que esta organización, una rama de la red al-Qaeda, es la mejor armada entre los mercenarios que por decenas de miles desestabilizan hoy la situación en esa nación levantina y favorecen una intervención militar externa, más abierta de la ya existente.

Esa medida de la Casa Blanca implica que las autoridades estadounidenses podrán congelar cualquier bien de que disponga la organización en áreas o ámbitos bajo jurisdicción norteamericana. También impedirá el suministro de cualquier ayuda material desde Estados Unidos. Nada más lejos de la verdad, pues las partidas de mercenarios de ese grupo, que dicen participan en una guerra santa contra Damasco, son los mejor apertrechados e incluso medios de prensa de la región denunciaron a mediados de 2012 que cerca de cinco mil miembros de al-Qaeda reforzaron su presencia en los combates.

Procedentes de Yemen, millares de terroristas entrarían a territorio sirio gracias a un acuerdo entre el gobierno norteamericano y una de las monarquías del Golfo, afirmaron entonces reportes de prensa de la región. Según Griffin Tarpley, la principal fuerza que causa el problema en Siria son estos escuadrones de la muerte, de cuya existencia y vinculación con la política encubierta de la Casa Blanca hay muchas evidencias desde el siglo pasado, cuando actuaron en diferentes países de América Latina, entre ellos, El Salvador, Guatemala y Argentina.

Cuando Estados Unidos quiere atacar un país, primero envía escuadrones de la muerte para que sean parte de los grupos opositores y preparen el terreno, dijo Tarpley. Agregó que a Irak fueron enviados escuadrones de la muerte en 2006 y 2007, para provocar una guerra civil y mantener la presencia de los marines en la región. El historiador y analista precisó que esos grupos de asesinos que operan en Siria han sido reclutados en diferentes partes del mundo.

Desde mediados de marzo de 2011, el territorio sirio es escenario de disturbios, atentados y ejecuciones, protagonizados por grupos terroristas, según denuncias de fuentes independientes que alegan que esto es orquestado y financiado por Occidente y algunos países árabes, entre ellos Catar y Arabia Saudita.

Aparejadas a una violenta y bien organizada campaña de prensa contra las autoridades sirias, en la que participan especialistas y agencias de inteligencia de Estados Unidos, Francia, Alemania e Israel, entre otros países occidentales acusan al gobierno de Damasco de masacrar a la oposición. Sin embargo, las autoridades niegan haber hecho uso de la violencia contra los civiles y atribuyen los actos violentos a los grupos armados financiados desde el exterior por parte del mismo Occidente y algunos de sus aliados regionales, señala el sitio digital Al Mukawama – Resistencia.

La presencia de extranjeros en Siria es confirmada a diario por los propios infiltrados. En la primera quincena de enero de 2013, un líder de la Corriente salafista en Jordania confirmó que durante una operación del Ejército de Siria murió un alto cargo del denominado Frente al Nusra, filial de la red terrorista al- Qaeda. El jordano Riyad Hudeb, uno de los jefes de la referida organización, fue eliminado en Tafas, cerca de la ciudad de Deraa (sur), detalló un informe de la agencia siria de noticias SANA. Hudeb, conocido como Abu Hamza, salió de Jordania hace unos siete meses para participar en lo que denominan Yihad -Guerra Santa-, en Siria, y se hizo responsable de la legislación islámica dentro del grupo.

De acuerdo con la fuente, la Corriente salafista, una tendencia extremista que lucha por imponer los valores más ortodoxos del Islam, envió a unos 300 hombres armados a combatir en esta nación del Levante. Hoy muchos se preguntan si estos “luchadores por la libertad” no conforman los tristemente célebres escuadrones de la muerte que actúan paralelo o en coordinación con el llamado Ejército Libre Sirio.

A finales de octubre de 2012, tras acciones combativas en el nudo que forma la ciudad de Maarat al Neman (norte), entre Alepo y Damasco, un grupo de militares sirios prisioneros fue masacrado por una agrupación que nadie sabe de donde apareció. Luego de ser golpeados y sufrir vejámenes, los uniformados fueron asesinados por combatientes barbudos y bien armados, según imágenes de videos presentadas en redes sociales.

A esta acción se suman otras que tienen el sello distintivo del accionar de los escuadrones de la muerte. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) confirmó que una masacre cometida el 25 de mayo de 2012, en Taldo, un área de Houla, muestra que grupos extremistas siembran el terror en el país. Según la ONU, la cifra de víctimas en Houla fue de 108 fallecidos, incluidos 49 niños y 34 mujeres.

Informes de organismos internacionales y de grupos independientes evidenciaron que las víctimas fueron asesinadas en sus casas, y aunque medios y gobiernos occidentales culparon a las fuerzas gubernamentales, la verdad se abrió paso y mostró que fuerzas extrañas son las causantes de atrocidades como estas.

Estos incidentes de violencia, en especial contra civiles, abren nuevas interrogantes sobre la presencia en Siria de los escuadrones de la muerte que financiados y coordinados desde el exterior, ejecutan acciones de barbarie a fin de atribuírselas al gobierno de al Assad y facilitar los planes para una intervención contra esta nación árabe.

* Luis Brizuela es corresponsal de Prensa Latina en Siria y Luis Beatón, periodista de la redacción Norteamérica.