Su megalomanía es más que evidente. Como ciudadano común y normal uno queda atónito por la mutación de García Linera. Es petulancia y vanidad hecha carne y hueso. Es un proceso notable de transformación de funciones y de actitud frente al pensamiento crítico y libre. En una entrevista con El Deber, el día 16.06.2013, el vicepresidente muestra tolerancia cero frente a la democracia con pluralidad de pensamientos e ideas.

En el fondo, sus declaraciones son una bofetada al sentido común y al pensamiento crítico del ciudadano, como las muchas que ya repartió. A la pregunta de El Deber, “qué diferencia hay entre centralismo democrático e imposición, tomando en cuenta que cuando alguien se sale del centralismo fue criticado por la militancia del MAS,” el vicepresidente responde: “Somos un instrumento político de poder. Tenemos reglas, democracia y disciplina. De lo contrario sería un club de amigos para pasarla bien. Los libre pensantes son un correlato del libre mercado. Libre mercado en la economía es libre pensantes en ideología. Hay debate pero este se concreta en una línea de acción, no en mil. No queremos un club de rummy, muy propio de las clases medias, poco disciplinadas, siempre anárquicas (…).” Al encadenar a los libre pensantes con el libre mercado, el persigue al menos dos objetivos, moralizar desde poder como le encanta y demarcar su posición que es libre de influencia tanto del “libre mercado” como de los libre pensantes. Discutamos algunos aspectos importantes de este pensamiento tomando en cuenta su propia lógica!

Sería bueno saber a qué “mercado libre” se refiere él. El “mercado libre” como tal solo existe en la utopía ideológica neoliberal y ahora podemos leer, también en la de García Linera. En ninguna parte del mundo existe algo así como el “libre mercado”, ni siquiera en los EE.UU, siempre existen regulaciones y al fin y al cabo por ejemplo allí también está prohibido el trabajo de niños. Cuando hablamos de mercado, hablamos de una institución económico-social caracterizada por su forma de funcionamiento y por sus principios de organización, así como su valoración. Dentro de un mercado capitalista, así sea subdesarrollado, como el existente en Bolivia, las características arriba mencionadas invaden y “colonializan” día a día nuestro vivir como participantes del mismo. Es decir, en el mercado sí existe una tendencia inmanente de “cosificación” o mercantilización del ser humano que tiende a convertir a las sociedades, en sociedades de mercado, en el que todos, inclusive el estado, el pensamiento y la opinión pública son funcionalizados por el mismo. De esta tendencia no se salva ni el vicepresidente así sea el “chofer” o “autoridad”, ni Evo, ni la pequeña burguesía cocalera “revolucionaria”. En este proceso de interacción constante con el mercado, el ser humano tiende a comportarse frente a sí mismo y frente a los miembros de la sociedad como “objeto”. Busca transformar consciente o inconscientemente a otros en “objetos o medios” para su propio usufructo y beneficio. En otras palabras, el accionar estratégico domina sobre el accionar comunicativo, como lo llamo Habermas, filósofo y sociólogo alemán, nacido en 1929.

Elevemos este pensamiento al nivel del libre pensamiento y de la opinión pública como espacio social, que debería aportar a la formación democrática. Según Chomsky, lingüista, filósofo e historiador americano, nacido en 1928, en una sociedad de “libre mercado” a la opinión pública se la produce, como cualquier producto, por ejemplo la corbata del vicepresidente o un jabón. Considerando esto, como participantes del mercado que somos, si el correlato del libre pensante es el “libre mercado”, donde se acumula capital y alienación, libre ideología y se produce opinión pública, entonces el correlato del pensamiento controlado y centralizado masista es necesariamente la autocracia donde se acumula poder para su abuso, donde se fomenta sumisión, ideología como religión, así como manipulación individual y colectiva de la opinión pública. Si el “libre mercado” en la utopía neoliberal significa para todos aquellos que no son parte del centro de poder, perdida de capital, de poder y de libertad, para el garcía-linerismo y los que no son parte de la cúpula escogida de poder masista, esto significa pérdida de identidad y sumisión de la libertad y el libre pensamiento. Si en el “mercado libre” los libre pensantes, como García Linera cuando criticaba al gobierno de Sánchez de Lozada, son o eran al menos una base tolerada o aceptada de la cultura política y cultura democrática, ahora estos son un peligro clasificado para el poder político del MAS. Es arena en el engranaje de la cúpula de poder del MAS, que no solo quiere sino que necesita producir pensamientos y opinión pública como su mercancía de uso, o hablando con Chomsky, quiere y necesita producir “pensamientos que se los pueden usar” para sus propósitos de superstición de poder. El problema es que libre pensantes van contra esta “garantía ideológica” de no rasgar las vestiduras del poder y de seguir cultivando sin interrupciones ideológicas odiosas, el espíritu mal oliente de cada estado autoritario: Corrupción (por ej. “Evo cumple”), brutalidad (por ej. TIPNIS), hipocresía (por ej. consulta al TIPNIS, acuerdo ignorado de hacer valer el primer periodo de Evo como el primer mandato).

En su entrevista, el vicepresidente presenta partes importantes del pensamiento de su “mundo socialista” de poder. Es un “socialismo de cuartel” que no es otra cosa que un despotismo con vestidura de una aparente autoridad moral. Este es su camuflaje. Con este camuflaje moral, junto al “mandamiento” de auto-sacrificio (desde sus 15 años se sacrifica), sus declaraciones no destilan para nada un pensamiento revolucionario emancipador de una personalidad política, sino más bien a una personalidad alienada por el mercado y el poder y reaccionaria por su ideología. Para el cambio en Bolivia y tomando seriamente sus propias vanidosas palabras en la entrevista, seria tal vez mejor que los movimientos sociales de Bolivia le asignen un trabajo a García Linera como “chofer”. García Linera, vicepresidente, algo así como un prototipo burgués de un “asceta jesuita”, en su propósito y ambición de controlar el pensamiento libre y la opinión pública se parece más a Berlusconi que a García Linera, periodista crítico. Es una transformación que es derrota moral en vida! Y en su cruzada de destrucción y/o nivelación de la personalidad diversa del ser humano, especialmente de la clase media, esta “frugalidad espartana” como diría Marx, es simplemente fanática porque tampoco tiene reparos para usar el eterno garrote moral y penal a todo libre pensante.

García Linera exige en el fondo de sus acólitos y correligionarios y de la sociedad en su conjunto una naturaleza devota. Su “religión” es “su revolución” y su creencia en el “espíritu santo” de la comunidad política masista. Esta comunidad de genios políticos, obviamente que no juega rummy indisciplinadamente como la clase media anárquica, sino que gobierna y legisla a Bolivia como en una ronda borracha de cacho. Pero por definición garcía-linerista, es mejor que el rummy neoliberal. Confunde democracia (así la llame centralista) con servilismo. A partir de su “religión” que no respeta la personalidad diversa del ser humano ni el libre pensamiento, odia a muerte a sus enemigos políticos y especialmente a los potenciales enemigos políticos correligionarios y los persigue y los ex comuniza como “pecadores libre pensantes” o ahora con el termino introducido por la otra deidad “libre opositores”. Es la epidermis que cubre el poder político del gobierno del MAS. Esto refleja empero más a un acto de creencia en su propia “divinidad” y en algo así como la “divinidad del proceso de cambio”. Si Rebeca Delgado y otros políticos masistas y ex masistas son libre pensantes o “libre opositores”, entonces García Linera es su correlato como libre pensante dogmático. Su poder es intocable, mientras él les “saque la mugre” a sus legisladores y seguidores y estos discutan cinco días con él, pero todos o casi todos con la boca abierta y la cabeza sumisa. Mientras estos estén subordinados a su mundo pequeño burgués y sus leyes y reglas místicas que orienta y mercantiliza a su consciencia, transformándolos en “su cosa y su medio” para ejercer el poder sobre la sociedad.

García Linera no apoya a la emancipación ni a la liberalización del pensamiento sino más bien él y la cúpula de poder del MAS cultivan la domesticación y subyugación política y moral a partir de lo que él define como lo correcto en la política. ¡Así él raya la cancha del espacio político boliviano y mundial, en “nosotros, los de izquierda, los mejores hombres” y todos los otros, que no lo apoyan ahora y en el futuro, de derecha, los malos de la película! Es el blanco y negro, lo bueno y lo malo que les sirven a los “no pensantes” diaria y necesariamente, para que estos se lo coman junto a la marraqueta, para que de esta manera el accionar y pensar voluntarista y maniqueista y la verdadera farsa de García Linera y del masismo vestido de “cambio” pasen inadvertidos. Si definimos a libre pensantes o “libre opositores” como aquellas personalidades civiles y políticas que rechazan toda superstición de autoridad y de autoritarismo, entonces es fácil llegar a la conclusión que la Sra. Delgado no es peligrosa para el poder majestuoso de García Linera y el MAS por su pensamiento crítico, que dicho sea de paso es el pan diario de toda democracia, sino porque ella representa a una punta de lanza de emancipación social y política frente a la superstición de poder autoritario y total que García Linera y la cúpula de poder tanto cultivan, incrustada en las mismas entrañas del poder. El verdadero peligro es que la razón y la racionalidad comienzan a independizarse, a emanciparse.

Por este motivo García Linera le tiene alergia a la categoría “libre” en función de emancipación de pensamiento, pero curiosamente no en función de “libre” decisión de uso, de consumidor de mercancías del capitalismo en el mercado capitalista, como por ejemplo los ternos y su departamento que usa y que seguramente no fueron todos donados sino pagado con dinero capitalista, o como el declara con sus “dólares” (sic!)! Asumiendo que el mundo político masista, como todo mundo político en general, el verdadero reino del mismo no es el garrote moral, como García Linera lo usa sino más bien en términos de Kant, es la realidad del reconocimiento reciproco intencional de sujetos autónomos, es decir la emancipación racional, entonces ni García Linera ni el MAS podrán controlar a los millones de libre pensantes o “libre opositores” que se emancipan día a día de la superstición llamada “El MAS” o “Evo cumple” o “Cambio, ahora es cuando!”

Tomando en cuenta consecuentemente la apreciación de García Linera en su entrevista, concluimos que bajo la heteronomía del MAS se quiere y necesita cultivar esencialmente el crecimiento de políticos mediocres reprimidos y deformados, no pensantes. El político y el legislador del MAS esta frente a una alternativa insoportable que cae como mandamiento desde arriba, el de moverse entre un “pongueaje” político, no pensante pero productivo dentro de la línea de acción determinada especialmente por el vicepresidente pero también por la cúpula de poder del gobierno del MAS y una libertad controlada y condicional improductiva, posiblemente jugando cacho y no rummy, dentro de la cual son solo “objetos” inofensivos del uso que el centro de poder del MAS les asigne. En resumen aquí tenemos que ver con alienación y “colonización” garcía-linerista y con el carácter devoto y fetichista del subordinado político masista, no con democracia!