Nueva Delhi (PL).- Jamás en la historia del Himalaya había ocurrido un desastre semejante, aseveró Vijay Bahuguna, jefe de gobierno en el estado indio de Uttarakhand, donde inundaciones causadas por las lluvias monzónicas han dejado más de 500 muertos. La cifra tiene valor provisional, pues las autoridades locales consideran que podría triplicarse o cuadriplicarse cuando sea posible hacer un recuento definitivo de las pérdidas, una tarea que apenas comienza debido a la calamitosa situación aún imperante en ese territorio, contiguo a la cordillera más alta del planeta.

El año pasado más de 40 mil indios fueron evacuados por las inundaciones en la zona norte del estado oriental de Bengala Occidental. Las tardías, pero intensas lluvias monzónicas de julio de 2012 provocaron 109 muertes y desalojaron de sus hogares a más de 400 mil personas.

Este año, por primera vez desde que se tienen registros, las lluvias monzónicas barrieron a toda la India, desde la meridional Kerala a la norteña Cachemira, y desde el desértico Rajastán a la fluvial Bengala Occidental. Las lluvias suelen cubrir toda la India hacia mediados de julio, pero por primera vez en la historia ya lo hicieron el 16 de junio, informó el Departamento de Meteorología.

Con un mes de adelanto, el fenómeno abona la esperanza de excelentes cosechas en cultivos de verano como el arroz, el algodón y las semillas oleaginosas, de los que dependen cientos de millones de familias en este país, uno de los principales productores mundiales de esos renglones.

En la tercera mayor economía de Asia, el sector agrícola genera ingresos cercanos a los dos trillones de dólares -alrededor del 15% del Producto Interno Bruto-, pero las cosas pueden variar así se comporte de bien o mal el monzón en este país donde más de la mitad de las tierras cultivables son de secano. Su auspiciosa entrada este año tiene hasta connotaciones políticas, pues en la primavera de 2014 hay elecciones generales y una buena producción agrícola pudiera ayudar a cortar la espiral inflacionaria, una de las grandes preocupaciones del gobernante Partido del Congreso. Entre los estados más agradecidos por la temprana entrada de las lluvias está el de Maharashtra (centro-occidente), abrumado por una intensa sequía que tenía al borde de la desecación a las plantaciones de caña de azúcar, algodón y otros cultivos.

Pero no todo lo que trae el monzón es bueno: en las últimas horas del 17 de junio se reportaron más de 40 muertos y decenas de desaparecidos a causa de los aluviones y corrimientos de tierras provocados por las lluvias. Los aluviones y crecidas de ríos también derrumbaron o arrastraron cientos de viviendas e inutilizado varios puentes y carreteras importantes, con lo que quedaron aisladas miles de personas. Solo en el valle de Kedarnath, un tradicional sitio de peregrinación hindú en esta época del año, han quedado incomunicadas unas 30 mil personas.

El 20 de junio las autoridades de Uttarakhand situaron en unas 150 las muertes comprobadas a causa de las inundaciones, pero acotaron que probablemente pasen de mil cuando puedan sea posible hacer un recuento sosegado. Las lluvias monzónicas dieron un respiro ese jueves, pero aún quedaban unas 60 mil personas atrapadas en zonas de peligro donde la única posibilidad de rescate son los más de 22 helicópteros puestos al servicio de la operación por el ejército.

Hasta la fecha las riadas y los deslizamientos de tierra han destruido miles de casas y dejado fueron de funcionamiento varios puentes y carreteras en Uttarakhand y en los contiguos estados de Himachal Pradesh (este) y Uttar Pradesh, donde los muertos se cuentan por decenas. La agencia de noticias IANS apuntó que otro de los peligros que se cierne ahora sobre los damnificados es la falta de alimentos, mientras autoridades sanitarias temen brotes de enfermedades diarreicas y otras asociadas a las resultantes condiciones de insalubridad.

En medio de la tragedia, el Departamento de Meteorología pronosticó que las lluvias sobre la porción norte de la India podrían reiniciarse desde el domingo 23, lo cual podría empeorar la ya crítica situación y dificultar aún más las operaciones de rescate en curso. La predicción también causó preocupación en el vecino Nepal (al este de Uttarakhand y al norte de Uttar Pradesh), donde han muerto al menos 39 personas y otras 18 se dan por desaparecidas a causa de las inundaciones.

En las últimas horas la impetuosa llegada de las aguas y los desprendimientos de tierra destruyeron miles de viviendas y dejaron incomunicado grandes porciones del estado a causa del desplome de torres telefónicas, puentes y carreteras. En una carrera contra el tiempo, efectivos del ejército y de la fuerza aérea siguen intentando rescatar a miles de personas atrapadas en zonas usualmente de difícil acceso, pero que ahora lo son más.

De fallar en el intento, el número de fallecidos aumentará indefectiblemente debido a la carencia de alimentos y agua potable que sufren los atrapados, amén de las condiciones de insalubridad resultantes del desastre. El director general de la Fuerza Nacional de Respuesta a Desastres Sandeep Rai Rathore dijo que sábado y domingo son claves en las tareas de salvamento, pues el Departamento de Meteorología pronosticó ligeras lluvias desde la noche del domingo, pero intensas desde el miércoles.

El primer ministro Manmohan Singh describió la situación en Uttarakhand como “preocupante” y anunció un ayuda para el estado de 10 mil millones de rupias (unos 180 millones de dólares).

* Corresponsal de Prensa Latina.