(Agencias).- Las multitudinarias protestas registradas en los últimos días en las principales ciudades de Brasil obligaron a las autoridades locales a congelar y en algunos casos reducir las tarifas del transporte público. Se estima que casi un millón de ciudadanos se movilizaron en al menos una decena de urbes, convocados sobre todo por jóvenes estudiantes a través de Internet.

El 30 de enero de 2013 aumentó el costo de la gasolina y del diesel en Brasil debido a la decisión de la estatal Petrobras de reajustar los precios de los combustibles en las refinerías. El último ajuste de precios de los carburantes había ocurrido en junio de 2012, cuando la gasolina subió 7,83% y el diésel 3,94%.

A fines de enero el valor de la gasolina aumentó nuevamente en 6,6%, mientras que el diésel subió en 5,4%, afectando directamente a los consumidores. Petrobras alegó que compra los lubricantes destilados hasta un 30% más caro que su precio de venta en el mercado interno.

Un corresponsal de Prensa Latina constató que en Sao Paulo y Río de Janeiro el costo del lubricante se disparó hasta casi dos dólares el litro, lo cual provocó malestar entre la ciudadanía. El presidente del Sindicato de Taxis Autónomos de Sao Paulo Natalicio Bezerra Silva advirtió que ellos subirían también el costo del servicio, mientras que otros especialistas vaticinaron un incremento paulatino del costo de los alimentos y demás productos en el país.

A principios de abril los drásticos aumentos de precios de los alimentos y los servicios alarmaban a los brasileños y desesperaban al gobierno federal. Los productos del agro eran los más inflacionarios: el tomate se encareció en más del 260%, la papa en 160%, la cebolla registró una elevación de 103%, mientras que las frutas eran entre 50 y 100% más caras que la semana anterior. En Brasilia los taxistas elevaron la tarifa en 24% y los boletos del metro en Río de Janeiro ascendieron de 1,73 a 2,37 dólares.

A principios de junio estallaron las protestas y manifestaciones en las principales ciudades de Brasil contra el alza del precio del transporte público y en repudio al derroche de fondos en la remodelación de estadios de fútbol para la Copa de Confederaciones de la FIFA que comenzó el 15 de junio. Se sabe que el gobierno brasileño invirtió casi dos mil millones de dólares en la remodelación y/o construcción de seis estadios, todos reinaugurados entre diciembre de 2012 y mayo de 2013 por la presidenta Dilma Rousseff. (1)

Esos millonarios gastos en escenarios deportivos contrastan con las insuficientes inversiones en servicios sociales. Por ejemplo, un estudio realizado por el Movimiento Todos por la Educación revela que el 72,5% de las escuelas de Brasil, es decir 113.269 centros de enseñanza públicos, carece de bibliotecas. (2) Además, Brasil registra un déficit de 54 mil médicos acumulado en la última década, según el Registro General de Empleados y Desempleados (Caged). (3)

En ese contexto, las demostraciones de rechazo al tarifazo y al excesivo gasto en escenarios deportivos comenzaron el 3 de junio en Sao Paulo y se extendieron poco a poco por todo el país. El 17 de junio las protestas alcanzaron su clímax con la movilización de al menos 200 mil personas en 11 ciudades capitales de Brasil.

En Brasilia poco más de cinco mil jóvenes se concentraron en las afueras del Congreso nacional exigiendo mejoras en los servicios de salud y educación, mientras que en Río de Janeiro y Sao Paulo miles de personas repudiaron el incremento de la tarifa del transporte público.

En Río de Janeiro unas 15 mil personas marcharon por las principales calles en demanda de una reducción del costo del pasaje de ómnibus y del tren metropolitano, que subió de 2,75 a tres reales (de 1,25 a 1,50 dólares). Imágenes de la televisión O Globo mostraron un mar de gente que avanzaba por la calle Araújo Porto Alegre hasta el Teatro Municipal. Un grupo de manifestantes intentó ingresar a la sede de la Asamblea Legislativa, quemó un auto y una agencia bancaria. Tras fracasar en sus intentos, cientos de jóvenes rompieron cristales de las ventanas y se enfrentaron a las fuerzas del orden, con saldo de 20 heridos, dos de ellos de bala.

En Sao Paulo, unos 65 mil brasileños se concentraron en el oeste de la urbe y se dirigieron hasta la avenida Paulista, todos convocados por el movimiento Passe Libre. En otras capitales estaduales como Curitiba en Paraná y Bello Horizonte en Minas Gerais ocurrieron manifestaciones similares en contra del aumento del precio del transporte público.

“El gobierno está preocupado por las manifestaciones, está (…) interesado en abrir un diálogo directo con los manifestantes”, afirmó el 17 de junio el secretario general de la Presidencia Gilberto Cavalho. “Las viejas formas de movilización son reemplazadas por estas nuevas, no hay como antes movimientos tradicionales, no hay una dirección centralizada o un mando, lo que hace más difícil” la plática, subrayó la autoridad, refiriéndose a la protesta del 15 de junio, durante el primer partido de la Copa de Confederaciones de fútbol, que fue violentamente reprimida por la Policía.

El martes 18 de junio miles de personas volvieron a marchar por las principales calles de Sao Paulo exigiendo una disminución de las tarifas del transporte público y más inversiones en educación y salud. En la sexta movilización de los últimos días, los manifestantes se concentraron frente a la catedral de la ciudad y unas 10 mil personas ocuparon nuevamente la avenida Paulista. Medio centenar de jóvenes acamparon en las afueras del Palacio de Bandeirantes, sede del gobierno estadual. Al grito de “Gobernador puede escoger, cae la tarifa (del transporte) o cae usted”, los jóvenes se mantienen en el lugar desde anoche.

El prefecto de la cuidad Fernando Haddad del Partido de los Trabajadores (PT) invitó este martes a los representantes de Passe Libre a participar en una reunión del Consejo de la Ciudad para exponer sus reclamos. Haddad explicó la víspera la imposibilidad de reducir la tarifa, pues se trata de una medida técnica, aunque los miembros del movimiento respondieron que disminuir el precio de los ómnibus es una decisión política.

Además, en Río de Janeiro unas cinco mil personas protestaron este martes en la avenida Sao Gonsalo e intentaron sitiar el Ayuntamiento de la ciudad. También se registraron masivas protestas en las principales capitales estaduales de Brasil, incluido Brasilia, con la participación -según medios de prensa brasileños- de unas 200 mil personas.

Las autoridades ceden

Las imponentes movilizaciones en Brasil, consideradas por los medios de comunicación como las más importantes de los últimos 20 años, han sacudido a la opinión pública y al gobierno de Dillma Rousseff. La presidenta reconoció que las protestas son “legítimas y propias de la democracia”, según la ministra de la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia Helena Chagas.

Luego de que miles de manifestantes ocuparon la intersección de las avenidas Conde da Boa Vista y Agamenón Magalhães, cerca de la Plaza Derby, el gobernador del estado de Pernambuco Eduardo Campos fue uno de los primeros en confirmar este martes una reducción de la tarifa del transporte en 0,10 centavos en la capital estadual Recife y la región metropolitana.

El prefecto de Porto Alegre, la capital de Río Grande do Sul, José Fortunati anunció también que reducirá la tarifa del transporte en 0,5 centavos inicialmente y solicitará apoyo al gobernador del estado Tarso Genro para disminuir en 0,10 centavos el costo del viaje en ómnibus. Un día antes cerca de 10 mil personas se concentraron en la zona central de Porto Alegre y avanzaron hasta la sede de la prefectura para reclamar la reducción de las tarifas.

En Joao Pessoa, la principal ciudad de Paraíba, el prefecto Luciano Cartaxo también decidió reducir de 2,30 a 2,20 reales (de 2,15 a 2,10 centavos de dólar) el pasaje del transporte público. Por su parte, la máxima autoridad de Cuiabá Mauro Mendes anunció que el costo del viaje en ómnibus será de 2,85, reales (1,40 dólares).

En las últimas horas el prefecto de Sao Paulo Fernando Haddad informó que analizará la posibilidad de reducir el costo del transporte público en la urbe más rica y poblada de Brasil. Tras reunirse con dirigentes del movimiento Passe Libre y del Consejo de la Ciudad, la autoridad dijo que examinará la propuesta de congelar en tres reales (1,50 dólar) las tarifas de los ómnibus, trenes y metro.

Cabe recordar que en octubre del año pasado la presidenta Rousseff anunció que su gobierno invertirá alrededor de 17.700 millones de dólares en la mejora de los servicios del transporte público en las grandes ciudades del país. Ayudaremos a construir metros, sendas exclusivas para ómnibus, vehículos leves sobre rieles y en la integración de todos esos tipos de transporte colectivo, prometió la mandataria al explicar detalles del Programa de Aceleración del Crecimiento de Movilidad Urbana.

La presidenta recordó en esa oportunidad que adelantó ya una inversión de unos 975 millones de dólares para la construcción de nuevos medios de transporte en Curitiba y Porto Alegre, y anunció similar inversión para la instalación del metro en Belo Horizonte. Además, garantizó los recursos necesarios para la conclusión de ese tipo de transporte colectivo en Recife, Fortaleza y otras urbes nacionales con más de 700 mil habitantes, todas entre las 12 ciudades sede de la Copa mundial de fútbol 2014.

Notas:

1. Según un reporte del periodista Leovani García Olivares, corresponsal de Prensa Latina en Brasil, uno de los escenarios refaccionados es el emblemático Maracaná, denominado oficialmente Jornalista Mário Filho, que recientemente fue objeto de una reparación capital con tecnología de punta, nuevos asientos, techado y cambio del césped. Por otro lado, la refacción del estadio Arena Pernambuco en Sao Lorenzo da Mata tuvo un costo de 532 millones de dólares, mientras que el estadio Mineirao, ubicado Belo Horizonte, fue dotado de nuevos asientos y dos grandes pantallas de alta definición con una inversión de unos 312 millones de dólares. Además, la Arena Fonte Nova, de la ciudad de Salvador, fue edificada a un costo de 345 millones de dólares; en tanto que la remodelación del estadio Nacional de Brasilia Mané Garrincha requirió una gasto superior a los de 500 millones de dólares. El estadio de Castelao de la ciudad de Fortaleza fue el más barato: 246 millones de dólares.

2. En el territorio de Sao Paulo, el más rico del país, el 85% de las escuelas públicas carece de biblioteca. Para cumplir con la legislación que establece la obligatoriedad de que todos los centros educativos del país cuenten con al menos una biblioteca antes de 2020, el gobierno deberá construir 130 mil locales.

3. Entre 2003 y 2012 se crearon 147 mil nuevos puestos en el sector de la salud y fueron ocupadas apenas 93 mil plazas, lo cual arroja una carencia de 45 mil galenos. Según un estudio del Consejo de Medicina del Estado de Sao Paulo, el Sistema Único de Salud (SUS) tiene cuatro veces menos médicos que el sector privado. Los brasileños cuentan con 1,8 médicos por cada mil habitantes (2,61 galenos en el sureste y 0,98 el norte), índice por debajo de otras naciones latinoamericanas como Argentina (3,2) y México (dos).

Con reportes de Prensa Latina, EFE y Brasil do Fato.