La Habana (PL).- Si de pronto escucháramos que existe un club donde las personas más poderosas mueven hilos invisibles para controlar el planeta y diseñar estrategias a fin de perpetuar su poder, probablemente pensaríamos que se trata del argumento de una película. Sin embargo no es así; en cuanto a lo primero, sí existe un grupo que reúne a una elite mundial compuesta de banqueros, empresarios, políticos, aristócratas, magnates de la comunicación, entre otras figuras: se llama Club Bilderberg y se reunió del 6 al 9 de junio en un lujoso hotel en Watford, al norte de Londres.

Sobre lo segundo, referido a su proyección hegemónica planetaria, todavía no ha podido comprobarse, pues cada cónclave que realizan se rodea de una muralla de hermetismos para asegurar estricto secreto con respecto a los asuntos discutidos. Nunca un mensaje a la prensa, nunca un anuncio de acuerdos, jamás una invitación a los medios. El Club es sinónimo de un silencio público absoluto. ¿Por qué?

Precisamente, esa pregunta llevó al periodista y escritor ruso Daniel Estulin a dedicar décadas de su vida para investigar esta sigilosa y selectísima asociación, tras lo cual asegura que se trata de un centro de influencia mundial: “es el que decide, con un secretismo total en sus reuniones anuales, cómo se llevarán a cabo sus planes”.

En recientes declaraciones a Russia Today (RT), el investigador señaló que más allá de un gobierno mundial, se trata de una empresa mundial. “Es un concepto de empresa mundial, o sea, potencias o poderes fácticos financieros con muchísimo más poder que cualquier gobierno en la tierra”, estimó.

Por su parte, el diputado laborista británico Michael Meacher consideró que el Club apuntala la lucha del capitalismo para perpetuarse durante los próximos años, a través de pactos secretos. “Son los líderes de los grandes bancos, las grandes multinacionales, gente de instituciones como el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, comisarios de la Unión Europea y políticos de Estados Unidos, Canadá o el Reino Unido. Se reúnen para decidir sus planes sobre el futuro del capitalismo”, aseguró.

El Club Bilderberg se reunió por primera vez en 1954, en un hotel con ese mismo nombre ubicado en Holanda, a iniciativa de la familia real de este país y la dinastía Rockefeller, el imperio empresarial estadounidense. Desde entonces, cada año celebran una cumbre en la cual participa su comité ejecutivo, además de entre 120 y 150 invitados que suelen estar asociados a los grandes poderes financieros y políticos del planeta: nadie llega allí por casualidad, afirman expertos en el tema.

Sin embargo, alertó Estulin en su libro Los secretos del Club Bilderberg, en más de 50 años de reuniones en las que el poder y el dinero se han concentrado en un mismo momento y en un solo lugar, jamás se ha filtrado ninguna clase de información sobre lo discutido allí. Según el propio Club, el secretismo se dirige a garantizar total libertad de expresión para los participantes del cónclave, quienes allí deben despojarse de sus títulos y cargos para hablar con toda sinceridad.

La versión de periodistas y analistas es diferente: los “bildergergs” se esconden porque solo se preocupan de formular estrategias y acciones para perpetuar su poder y control sobre el planeta. En este sentido, se especula que el Club sigue una estrategia cuidadosa para “desinformar” con respecto a lo sucedido en sus reuniones. Para ello, un grupo de expertos elabora materiales falsos, mezclados con algunas informaciones verdaderas a fin de dar verosimilitud, siempre con una finalidad de ocultar las intenciones reales, aseguran especialistas.

¿Qué se supo acerca de la cumbre que recién finalizó, la número 61? Casi nada, apenas algunas informaciones filtradas sobre los participantes. Entre los asistentes se mencionó al ex secretario estadounidense de Estado Henry Kissinger; el presidente de Google, Eric Schmidt; la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde; y el general del Ejército de Estados Unidos y ex jefe de la Agencia Central de Inteligencia David Petraeus.

Cuando el planeta sufre las consecuencias del conflicto armado de Afganistán y de los otros que llegaron después en menos de una década, Irak y Siria, el Club Bilderberg se reunió a principios de junio en Londres, en medio de los habituales lujos y secretos. La prensa mencionó que iban a discutir sobre la inestabilidad en el mundo de hoy, la crisis económica, los problemas de diversa índole derivados de ella… ¿y cómo intentarían resolver cuestiones tan delicadas? Jugando golf.

Pues sí, los medios dijeron además que los participantes en el cónclave dedicarían la tarde del sábado a jugar golf y las noches a cenas de lujo. De cualquier manera, Estulin afirmó en la entrevista con RT que la agenda del encuentro era muy diferente de la anunciada y uno de sus puntos era el diseño de tácticas para controlar a Rusia y China, los objetivos siguientes, con vistas a lo cual el primer paso es Irán.

Teherán obviamente es un punto de lanza en el tema de Oriente Medio, opinó, es una potencia regional que tiene muchísimo petróleo (…). El siguiente paso será Rusia y por supuesto Irán es imprescindible para las potencias, apuntó. El investigador mencionó que otro tema del programa se referiría al control mundial mediante las tecnologías.

Si tú puedes conseguir el control de la tecnología del futuro, señaló, puedes controlar el mundo entero en todas sus manifestaciones porque todo lo que nos rodea es una tecnología en un estado puro; por eso tienes a empresas como Google, Microsoft y Apple siempre presentes en todas estas reuniones.

Sospechas y versiones sobre el misterioso club

Aunque el polémico Club Bilderberg afirma celebrar una cumbre cada año con el objetivo de evaluar tendencias y cuestiones del momento, periodistas e investigadores aseguran que se trata de encuentros para planear estrategias de dominio planetario. No por casualidad, agregan, en el grupo convergen empresarios multimillonarios, políticos, magnates de los medios de comunicación, altos cargos de servicios de inteligencia, entre otras figuras.

Durante casi seis décadas, las personas más poderosas del planeta han asistido a las citas Bilderberg, y a pesar de los empeños para mantener ocultas las discusiones, no faltan curiosos que rastreen los secretos de la asociación motivados por una idea: ¿si sus intenciones son inocentes como dicen, por qué esconderse tanto?

Quienes se han esforzado para colar la mirada entre los misterios del Club Bilderberg, sostienen que su empeño por dominar el capital en el mundo lo ha llevado a introducir las manos en no pocas de las guerras acontecidas en los últimos años. “Recordemos que Bilderberg, el Council on Foreign Relations y el Club de Roma ganan dinero en las grandes guerras y también en las pequeñas. Además ganan dinero vendiendo armas y comida a ambos bandos en conflicto”, señaló el periodista y escritor ruso Daniel Estulin.

Con respecto al actual conflicto en Siria, la escritora española Cristina Martín Jiménez sostuvo recientemente que los bildergers tienen mucha responsabilidad. Ellos “tienen un gran interés en esa zona estratégica, y desde antes del inicio de la guerra ya estaban implicados en el diseño y desarrollo de la misma”, aseguró.

Algo similar sucedió con la guerra de Irak, según la especialista, pues luego de la contienda, la industria petrolera y otras fueron a parar a manos de miembros del Club. “Están haciendo lo mismo en otras zonas de conflicto, como Siria, como Afganistán, para recoger todos estos beneficios (…) y no solamente para quedarse con las riquezas, sino para extender su imperio”, apuntó la intelectual.

Capítulo Kosovo

De acuerdo con las investigaciones, los miembros del grupo estuvieron muy involucrados en conflictos pasados como la guerra en Kosovo, en la península de los Balcanes. Este enfrentamiento se gestó, según Estulin, con un “plan maestro” concebido en una reunión celebrada por los bilderbergs en 1996 en King City, un enclave de lujo ubicado a unos 20 kilómetros de la ciudad canadiense de Toronto.

La guerra de Kosovo, afirmó, y el consiguiente derrocamiento del presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, se debió a estrategias políticas concebidas en secreto durante aquel encuentro con varios motivos concretos: drogas, petróleo, riqueza, mineral y el avance de la causa del gobierno global.

Sara Flounders, una activista y periodista norteamericana, describió la situación de la ex Yugoslavia en uno de sus artículos: “Durante los años noventa, mientras el mercado capitalista invadía los antiguos países socialistas de Europa del Este y de la Unión Soviética, la Yugoslavia socialista intentó resistirse a la privatización de su industria y de sus recursos naturales”.

Para acabar con esta resistencia, continuó, los países occidentales jugaron un papel fundamental en su desintegración. Sobre la manera en que las potencias instigaron el conflicto en el estado balcánico, testimonió Mark Kira, un agente de la Inteligencia Naval estadounidense, citado en un libro del periodista británico Tim Marshall: “Al final iniciamos una enorme operación contra Milosevic, en secreto y a la vista de todos. La parte secreta implicaba no sólo proveer de oficiales de los servicios de espionaje británicos y americanos a las varias misiones de observación enviadas a Kosovo, sino también de forma crucial dar apoyo militar, técnico, financiero, logístico y político al Ejército de Liberación de Kosovo (ELK)”.

Una vez concluida la guerra, explicó Estulin, la ola de capital hacia Kosovo no se hizo esperar y llegó de diversas formas, incluidas las supuestamente caritativas organizaciones no gubernamentales. El economista Michel Chossudovsky manifestó al respecto que la pretendida reconstrucción de los Balcanes, basada en capital extranjero, supondría contratos multimillonarios a transnacionales para rehacer las carreteras, aeropuertos y puentes, necesarios para facilitar el libre movimiento de capitales y bienes.

Sobre las ONG agregó: mientras el financiero George Soros, un ilustre bilderberg, invertía en la reconstrucción de Kosovo, la George Soros Foundation for an Open Society abrió una sucursal en Pristina, capital del país, y creó la Kosovo Foundation for an Open Society (KFOS) como parte de la red Soros de Fundaciones sin ánimo de lucro en los Balcanes. De esta manera “el multimillonario empresario se ha convertido en el rey sin corona de la Europa Oriental y en el profeta de una sociedad abierta. ¿Abierta a qué?”, preguntó el periodista británico Neil Clark.

Capítulo Afganistán

La guerra de Afganistán tampoco parece haber escapado de las manos del Club Bilderberg, con orígenes inmediatos situados por Daniel Estulin en 1998, cuando un informe del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes estadounidense señaló: “La región caspia contiene enormes reservas de hidrocarburo sin explotar (…) reservas de gas natural de existencia demostrada (…) equivalentes a más de 30 mil millones de centímetros cúbicos. Las reservas de petróleo estimadas se calculan en 200 mil millones de barriles”.

Estulin relató que el próximo paso fue crear un destacamento secreto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para supervisar la política de la región y calibrar su riqueza. Tras escuchar el informe de la CIA, la entonces secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, concluyó que “trabajar para moldear el futuro del área es una de las cosas más apasionantes que podemos hacer”, publicó la revista Time en su edición de mayo de 1998.

Según Estulin, la guerra en Afganistán tuvo poco que ver con los atentados del 11 de septiembre a las Torres gemelas de Nueva York, y sí mucho con cuestiones económicas y geoestratégicas: “…controlar el petróleo afgano no era simplemente un negocio, sino un componente clave de una agenda geoestratégica más amplia: control militar y económico total de Eurasia, incluidos Medio Oriente y las antiguas Repúblicas soviéticas de Asia Central”, aseguró.

Por su parte, el periodista ítalo estadounidense Frank Viviano resumió el asunto de la siguiente manera: “Las ganancias ocultas de la guerra contra el terrorismo pueden resumirse con una única palabra: petróleo. El mapa de los santuarios terroristas y de los objetivos en Oriente Medio y Asia Central es también, de manera extraordinaria, un mapa de las principales fuentes de energía del mundo en el siglo XXI”.

* Periodista de la redacción Europa de Prensa Latina.