La Paz y Washington (ABI y PL).- El presidente Evo Morales expulsó el miércoles de Bolivia a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), acusada de una supuesta injerencia política en los sindicatos campesinos y de conspirar contra su gobierno. El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos Patrick Ventrell lamentó la reciente expulsión de su agencia de ayuda y rechazó las acusaciones que vinculan a USAID en una supuesta injerencia política en los sindicatos campesinos y otras organizaciones sociales de Bolivia.

“No faltan algunas instituciones de la Embajada de Estados Unidos que siguen conspirando a este proceso, al pueblo y en especial al Gobierno nacional y por eso aprovechando el 1 de mayo, quiero informarles que hemos decidido expulsar a Usaid de Bolivia, se va Usaid de Bolivia”, dijo el mandatario en un acto por el Día Internacional de los Trabajadores.

“Hemos decidido expulsar a USAID de Bolivia, se va USAID de Bolivia, pido al hermano canciller (David Choquehuanca) comunicar inmediatamente a la embajada de Estados Unidos”, anunció en su discurso de homenaje al Día del Trabajo.

Morales ya había valorado una posible expulsión de la Agencia el pasado 18 de abril, cuando criticó un discurso del jefe de la diplomacia estadounidense John Kerry en el que calificó a Latinoamérica de patio trasero de su país. “Repudiamos las declaraciones por considerarlas irrespetuosas, porque desconocen la realidad de los pueblos de América Latina”, aseguró entonces Morales.

El 24 de agosto de 2011, el ex director de la Agencia de Desarrollo de Fronteras (Ademaf) y actual ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana reapareció en Palacio Quemado para anticipar la próxima expulsión de la Agencia de Cooperación Internacional de Estados Unidos, a la que acusó de respaldar la protesta indígena contra la construcción de la carretera por medio del TIPNIS.

“Tenemos que expulsar inmediatamente a USAID (…) este es un acto patriótico que tiene que convertirse en un mecanismo de autodefensa de nuestro territorio”, dijo Quintana en esa oportunidad. Sin embargo, el 7 de noviembre de 2011 el gobierno de Morales se reconcilió con el gobierno Estados Unidos y firmó en Washington un “Convenio Marco de Relaciones Bilaterales de Mutuo Respeto y Colaboración”.

La invitación a USAID a abandonar el país es la tercera que realiza el gobernante boliviano a una institución de Estados Unidos desde que llegó al poder en las elecciones de 2005. En 2008, Morales expulsó al embajador Philip Goldberg, acusado de conspirar con la oposición, y en noviembre del mismo año pidió la retirada de la agencia antidrogas del país norteño por presunto espionaje.

El Jefe del Estado boliviano reafirmó que su país quiere relaciones de “tú a tú” con Estados Unidos, cuyo gobierno debe renunciar -dijo- a la mentalidad de dominación y el sometimiento de Latinoamérica y de los países en vía de desarrollo.

“Seremos un pequeño país, pero igual merecemos respeto” y la expulsión de USAID es también “una protesta frente a ese mensaje del canciller de Estados Unidos (el secretario de Estado estadounidense John Kerry) que dice que Latinoamérica es el patio trasero de los Estados Unidos”, agregó.

“Seguramente pensarán todavía que aquí se puede manipular políticamente, económicamente (a los bolivianos), esos son tiempos pasados”, afirmó Morales, a tiempo de denunciar que USAID utiliza algunos dirigentes sociales para dividir a las organizaciones sociales, desestabilizar el país y a su gobierno a cambio de “limosnas”.

La Usaid operaba en Bolivia desde 1964 y contaba con una de las infraestructuras, flota de automóviles y despliegue de agentes más grande de todas las intituciones existentes en Bolivia, nacionales o extranjeras. Morales afirmó que Bolivia está preparada para asumir el financiamiento de los proyectos que impulsaba esa agencia estadounidense. Morales acusó a la Usaid de injerencia política en los sindicatos campesinos y otras organizaciones sociales para desestabilizar su gobierno, como antes hacía la embajada de la nación norteña.

Por su parte, el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos Patrick Ventrell lamentó el miércoles a nombre de su Gobierno, la reciente expulsión de su agencia de ayuda internacional de Bolivia, instalada en el país altiplánico desde 1964.

En rueda de prensa desde Washington, Ventrell también rechazó las acusaciones que vinculan a USAID en una supuesta injerencia política en los sindicatos campesinos y otras organizaciones sociales de Bolivia, para conspirar en contra del gobierno izquierdista de Evo Morales. ‘El gobierno estadounidense lamenta profundamente la decisión del gobierno boliviano y negamos esas alegaciones sin fundamento‘, dijo Ventrell, según medios internacionales.