La Habana (PL).- Un gran revuelo levantó la publicación de nuevas revelaciones sobre los paraísos fiscales; se puede afirmar que se trata de sumar números y nombres a una práctica muy conocida y frecuente entre los millonarios y las trasnacionales. En un contexto de persistencia de la debilidad económica global, los expertos llaman la atención acerca del auge de esos territorios que eximen de impuestos a los inversores extranjeros poseedores de cuentas o sociedades, a quienes se garantiza, además, reserva absoluta o anonimato.

Secretos y negocios ocultos de políticos, estafadores y grandes fortunas de todo el planeta aparecieron en archivos que proporcionaron datos y pruebas, e ilustran perfectamente cómo el secreto financiero internacional se ha extendido progresivamente a lo largo de todo el mundo. Dicho mecanismo, el cual entró en juego a mediados del pasado siglo en el argot financiero, ha permitido a ricos e influyentes evadir impuestos, al tiempo que en ocasiones llegan incluso a generar o amparar situaciones de corrupción castigadas por la ley.

Movimientos de grandes cantidades de capitales, empresas y particulares implicados (incluidas personalidades internacionales) fueron divulgados después de las pesquisas de 15 meses realizada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. ICIJ (por sus siglas en inglés) es una red mundial de profesionales especializada en la elaboración de reportajes de investigación, fundada en 1997 e impulsada por el Centro para la Integridad Pública, un organismo estadounidense sin propósitos de lucro, dedicado a profundizar en asuntos transfronterizos.

Con la colaboración de 86 periodistas de 50 países y de medios de comunicación como la BBC, The Guardian, The Washington Post, Le Monde, el periódico suizo Sonntags Zeitung, el diario alemán Süddeutsche Zeitung y las televisoras públicas germana NDR y canadiense CBC, la investigación mostró uno de los vericuetos utilizados por los grandes capitales para esconder sus ganancias. Son revelaciones de muchos evasores fiscales incluidos en un disco duro con 2,5 millones de archivos y datos sobre unas 130 mil personas y 122 mil sociedades o empresas buzones en paraísos fiscales.

La investigación sobre los paraísos fiscales ya es considerada la mayor operación de filtración de información en la historia, 160 veces superior a las de WikiLeaks, al recoger números de cuentas, transferencias de dinero y operaciones financieras irregulares en más de 170 países. También incluye nombres de entidades y personas individuales, cuentas y las fechas en las que fueron creadas, las conexiones entre empresas y particulares, así como las señas de 140 mil personas acusadas de haber depositado su dinero en territorios de nula tributación.

La información aportada por el ICIJ abarca 30 años y en ella aparecen políticos, celebridades, traficantes de armas, oligarcas, financieros y un nutrido elenco de famosos, por lo que incluso algunos gobiernos como el de Alemania se han preocupado y cuestionado la eficacia de las persecuciones a esos infractores. Su director, Gerard Ryle, declaró que “ya sabíamos cómo de secreto e inaccesible era este mundo, pero nos ha sorprendido su magnitud y su alcance”.

Islas Vírgenes, Cook, Caimán, Mauricio, Samoa, Labuan y Seychelles, Hongkong, Singapur y Panamá, entre otros, aparecen entre los oasis utilizados. Entre los implicados se encuentra Jean-Jacques Augier, tesorero de campaña de François Hollande, que posee acciones en dos sociedades con sede en las Islas Caimán. (1)

Otro nombre es el de Bayartsogt Sangajav, ministro de Hacienda de Mongolia de 2008 a 2012 y vicepresidente del Parlamento, que tiene una cuenta secreta en Suiza con un millón de dólares sin declarar al fisco. También figura la filipina Imee Marcos, hija del presidente Ferdinando Marcos y actualmente gobernadora de la provincia de Ilocos Norte. Desde 2005 es consejera de inversiones de la empresa Sintrat Trust, en la que tiene parte y que no ha mencionado en sus declaraciones fiscales. (2)

Conocidos como zonas cuyos sistemas tributarios favorecen, de manera especial, a sus no residentes, tanto personas físicas como entidades jurídicas, los paraísos fiscales benefician a sus usuarios por la exención parcial o total del pago de impuestos, y leyes o normas que no permiten el intercambio de información para propósitos fiscales con otros países. Por supuesto los pobres son los más vulnerables ante estas evasiones que imposibilitan la recaudación impositiva, dinero que podría utilizarse para fines sociales y con vista al crecimiento y desarrollo económico de las naciones más atrasadas.

Pinceladas sobre los paraísos fiscales

Tales sitios, famosos también como territorios offshore, pueden ser disfrutados tanto por personas físicas como jurídicas. Las primeras, por ejemplo, artistas, deportistas, famosos gozan de los privilegios financieros residiendo en el país escogido como paraíso. En estos lugares se evitan las cargas fiscales, pero también se pueden planificar herencias y legados, ya que las figuras jurídicas se aprovechan de la no sujeción al impuesto de beneficios obtenidos por compañías, de la libertad de movimientos de capitales y de los dividendos recibidos de las filiales.

De ahí sus nefastos efectos para los sectores más desposeídos, ya que sólo las elites adineradas pueden eludir sus obligaciones impositivas, quienes siempre encuentran la manera de obtener ventajas competitivas. Además, el secreto bancario facilita el blanqueo de dinero procedente de hechos corruptos, de venta ilegal u otros delitos. Y, por supuesto, estas acciones contribuyen a aumentar la crisis financiera, a destruir empleos y al atraso productivo. De ahí que tener el dinero fuera no es ilegal, lo irregular es hacerlo para evadir impuestos y, sobre todo, el origen ilícito de ese capital.

Al cierre de 2011 los depósitos extranjeros en jurisdicciones opacas crecieron más del 2%, según un cálculo conservador del Banco Internacional de Pagos, aunque resulta difícil obtener cifras fiables del dinero que circula por estas administraciones. Un estudio con gran reputación, presentado en julio del pasado año por la organización sin ánimo de lucro Tax Justice Network, sitúa entre 21 y 32 billones (millones de millones) de dólares los flujos de dinero en paraísos fiscales.

Tal cantidad supone cerca de un cuarto de la riqueza mundial. James Henry, principal autor del estudio, concluyó que esa industria hace que la desigualdad entre ricos y pobres sea mucho mayor de lo pensado. Consideró, además, que mientras las grandes fortunas evaden capitales, el resto de los ciudadanos paga cada vez más impuestos por la crisis.

Otro análisis de la ONG Global Financial Integrity cifra en 860 mil millones de dólares los flujos de capitales fraudulentos que recibieron las islas del tesoro. Más de la mitad de esos capitales proceden de grandes multinacionales, por eso la crisis, la fuga de capitales y la planificación fiscal agresiva de esos emporios favorecen el negocio en esas islas del tesoro, que incrementan cada día los activos financieros allí depositados.

Queda mucho por recorrer

Los “paraísos”, socorridos por ventajas ofrecidas como la exención total o una reducción muy significativa en el pago de los principales impuestos, acumulan entre 21 y 32 billones (millones de millones) de dólares, muestran pesquisas realizadas. Con una cuarta parte de esa suma, se evitarían los recortes de gastos que golpean a varios países europeos y que dejan desempleados en las filas de la pobreza o sin poder acceder a servicios sociales a miles de personas.

Del total, alrededor de un tercio, es decir, entre 7,3 y 9,3 billones de dólares, debe provenir de 139 países de bajo o mediano ingreso. Se trata principalmente de rentas financieras acumuladas desde los años 70 del siglo pasado por las elites privadas y que no se registraron en sus sitios de origen. De tal forma, gran parte de las naciones consideradas deudoras en realidad serían prestamistas netos, si estos recursos no se hubiesen sustraído de su sistema financiero.

Los entendidos remarcan que uno de los problemas principales radica en el hecho de que los activos de dichos países se encuentran en manos de un pequeño número de individuos ricos, mientras las deudas recaen en la gente ordinaria. Algunos aseguran que continúan existiendo más de 70 de estos territorios o Estados que ocultan gran parte de la riqueza mundial y son refugio seguro de las fortunas de evasores de impuestos, corruptos, criminales organizados e incluso terroristas.

Según el investigador Xavier Harel, citado por el periódico Vanguardia de México, del 30 al 40% de los impuestos que deberían recaudar las naciones en desarrollo terminan en paraísos fiscales. Los hombres más ricos del mundo sacan su dinero del país en que residen para evadir algunas regulaciones, pasándolo a jurisdicciones secretas, de acuerdo con un estudio realizado por Tax Justice Network (TJN), un organismo especializado en el tema.

La investigación señaló que existe un gran índice de desigualdad, ya que de los casi 10 millones de titulares de cuentas extranjeras, unas 92 mil pertenecen a las personas más ricas del mundo, es decir, el 0,001% de la población del orbe. Además, remarcó la amenaza de la situación por considerarla uno de los problemas económicos más graves que enfrentan los países en desarrollo y que contribuye a agudizar la pobreza.

Los estados ricos en petróleo cuya elite suele caracterizarse por su gran movilidad son especialmente propensos a depositar su riqueza en estas cuentas, en lugar de invertir en su propia nación. Algunos de los principales paraísos fiscales están ubicados en Hong Kong, Filipinas, Singapur, las Islas Marshall, las Islas Cook, Samoa y la República de Vanuatu, recordó.

Una crítica fundamental a esta situación es la poca atención que se ha prestado a lo que los expertos consideran una especie de agujero negro de la economía mundial, ya que además del dinero en efectivo hay otras formas de riquezas insospechadas, como obras de arte, escondidas libres de impuestos en esos polos de evasión fiscal.

Nuevamente afloran las contradicciones, en ocasiones muy características del comportamiento humano. Basta con recordar que todo ello ocurre en momentos en que los recortes del gasto público y las medidas de austeridad en general son las fórmulas más implementadas por muchos gobiernos ante los problemas que sacuden a la economía global.

La gestión de organismos internacionales ha conseguido que en los últimos años algunos paraísos fiscales hayan accedido a hacer ciertas concesiones en materia de intercambio de información, especialmente en lo relativo a la colaboración en el esclarecimiento de delitos graves. (3)

Los expertos insisten en la necesidad de que los centros financieros provean información a otros países sobre los activos que sus residentes mantienen en su sistema financiero. Empero, subrayan la resistencia ofrecida por parte de las naciones desarrolladas para abordar el tema, debido a que se benefician de ese flujo de capitales. Critican la asimetría en el proceder del llamado primer mundo.

En tal sentido, sobresale el caso de Estados Unidos, donde manifiestan que la ley para que las instituciones financieras revelen las cuentas de sus ciudadanos en el extranjero se contradice con la absoluta confidencialidad otorgada al ahorrista o inversor extranjero cuando deposita su dinero en la nación norteña. Opinan que la búsqueda de soluciones a la fuga de capitales y la evasión fiscal debería estar entre las primeras prioridades de las políticas mundiales de reducción de la pobreza.

Acorde con algunos analistas, las miradas sobre esa industria de la evasión han aumentado. Los gobiernos están presionando a los bancos extranjeros con el objetivo de lograr que sean más transparentes en sus procedimientos. Explican que uno de los problemas de los “paraísos” son los escasos ingresos por dicho concepto pues tras varios años sin cobrar impuestos a las empresas y, en muchos casos, sobre las ventas efectuadas y sobre la renta, han acumulado grandes deudas.

Varios de los lugares socorridos para ocultar dinero comienzan a cobrar nuevos impuestos o tarifas sobre el dinero extranjero. Empero, estudios especializados subrayan un aspecto necesario a tener en cuenta por estos territorios: el de equilibrar la fuente de la vitalidad de sus economías, basadas en servicios financieros, y la necesidad de lidiar con déficit estructurales. También agregan que las tasas que los “paraísos” piensan cobrar son tan insignificantes comparadas con el montante de activos allí colocados, que es poco probable que haya un éxodo de empresas.

Notas:

1. El tesorero de la campaña electoral del presidente François Hollande está vinculado con dos empresas asentadas en el paraíso fiscal de Islas Caimán. Antiguo inspector de finanzas y hombre de negocios cercano al jefe de Estado, Augier reconoció haber constituido de 2005 a 2009 dos firmas fuera de plaza, las también denominadas offshore, en esas islas dependientes del Reino Unido. Las entidades están vinculadas con el ramo editorial y fueron creadas a petición de los socios de otros grupos donde él participa, explicó. Aunque según el inversionista nada es ilegal, el rotativo Le Monde cuestiona la vinculación de un ex funcionario de finanzas francés y empresario reconocido en el país en esta operación realizada en un lugar de dudosa reputación fiscal.

2. Los hijos del ex presidente colombiano Alvaro Uribe, Tomás y Gerónimo, están de nuevo en la palestra pública, al salir a la luz la existencia de cuentas bancarias personales en paraísos fiscales de Islas Vírgenes. La noticia la destapó el periódico inglés The guardian, al publicar una lista del Consorcio de Periodistas Investigativos sobre más de 120 mil personalidades con fortunas almacenadas en los llamados paraísos fiscales. La cuenta de los hijos de Uribe, abierta en 2008, data de la fecha en que su progenitor ejercía su segundo mandato presidencial en Colombia. Según Tomás y Gerónimo Uribe, todos sus ingresos y egresos económicos, tanto en Colombia como en el extranjero, fueron siempre declarados, tras añadir que sus únicas cuentas bancarias en el exterior fueron en Estados Unidos para cursar estudios en ese país. Sin embargo, las fotos circuladas en periódicos colombianos revelan su tensión y preocupación ante el impacto de la noticia, una pieza de escándalo que hoy está en boca de todos. En un intento de conjurarla, ambos emitieron un comunicado en el que admiten haber fundado una compañía en las Islas Vírgenes Británicas, en sociedad con un amigo (cuya identidad no revelan) “para comercializar artesanías en el extranjero”. “Se escogió dicha jurisdicción dado el lugar de residencia de nuestro amigo, quien hace 14 años vive fuera de Colombia, y a quien conocimos hace 11 años mientras uno de nosotros estudiaba fuera del país. Se trata de una persona absolutamente decente y respetable”, según aducen.

3. En diciembre de 2012, el viceministro de Finanzas de Guatemala Dorval Carías firmó en Francia un acuerdo con la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que permitirá a ese país centroamericano salir del listado de paraísos fiscales. Esa nación está incluida en la denominada lista gris, donde se agrupan los estados comprometidos en practicar una mayor transparencia financiera y combatir la evasión fiscal, pero no firmaron convenios internacionales para llevarla a la práctica. Guatemala modernizó un tanto su legislación en materia de control de las entidades financieras luego de varios escándalos, como el del Banco del Café descubierto en 2006, cuyos propietarios sacaron hacia el exterior los depósitos de sus clientes sin informárselo. El reto ahora es transformar ese acuerdo en acciones concretas y continuar con las reformas, aseguró Donal Godfrey, funcionario del Foro Global sobre la Transparencia Financiera, vinculado a la OCDE.

Por otro lado, unos 400 millones de dólares ha dejado de prestar la Corporación Financiera Internacional (IFC) del Banco Mundial a empresas con sede en Panamá, por incumplir requisitos sobre la salida del país de la lista de paraísos fiscales. Roberto Albisetti, gerente del IFC, dijo que las políticas del banco impiden que empresas en países que no han pasado la primera fase de revisión del Foro Global de las la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), como Panamá, sean sujeto de crédito. Panamá salió de la lista gris de la OCDE, pero debe cumplir en una segunda fase con la implementación del marco legal y regulatorio para el intercambio de información, sin lo cual no se le puede certificar que ha dejado de ser paraíso fiscal.

* Rodríguez es jefa de la redacción de Economía de Prensa Latina y Fernández, periodista de la redacción de Economía.