Luego de la invasión de las tropas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en 2001, en Afganistán crecieron los cultivos de amapola de manera exponencial y la producción de heroína aumentó casi 40 veces. Más del 90% del opio que se produce en el mundo proviene de Afganistán y el 60% tiene como destino la Unión Europea y Estados Unidos.

La siembra, cultivo y producción de amapola en Afganistán se redujo entre 1999 y 2001, durante el régimen de los talibanes, gracias a la aplicación de la Sharia (ley islámica) que castiga con la muerte a productores, consumidores y transportadores de droga, pero volvió a florecer tras su salida del poder por la agresión de Estados Unidos y sus aliados. A más de una década de la invasión de la OTAN, Afganistán se mantiene como el principal productor mundial de la adormidera y ya es responsable de más del 90% de la producción mundial de heroína.

Los intentos de la OTAN de provocar el caos administrativo en Afganistán para neutralizar al movimiento insurgente no han dado los resultados esperados y tampoco han podido evitar la expansión del narcotráfico y de la corrupción. Afganistán produjo casi 800 toneladas de la adormidera en 2004 y en 2011 cultivó 131 mil hectáreas de amapola con una producción de 6.400 toneladas.

La oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen (UNODC) reveló que la producción de opio en Afganistán aumentó 133% en 2011 con respecto a 2010, y generó ingresos por 1.400 millones de dólares, equivalentes al 9% del Producto Interno Bruto (PIB). En la actualidad el jugoso negocio del opiáceo genera casi tres mil millones de dólares anuales, equivalentes a un tercio de la economía total de la nación centroasiática.

El cultivo ilícito prolifera en 14 provincias de Afganistán, especialmente en Helmand. En la actualidad controlan el negocio los “herederos” de los Señores de la Guerra como Abdul Rashin Dostum, Atta Muhammad, Gul Agha Sherzai, Ismail Khan y Harji Bashar, con la complicidad de autoridades del gobierno, entre ellos el asesinado hermano del presidente Hamid Karzai, Ahmed Wali o Izzatullah Wasafi, además de extranjeros que fungen como guardias de seguridad.

La amapola cosechada con altos rendimientos en las provincias de Kandahar y Helmand se convierte luego en opio o heroína, moneda de cambio por armas como los fusiles Kalashnikov AK-47 o la versión más moderna, los AK-74, conocidos como Kalakov. Con un kilogramo de droga se compra 15 Kalashnikov o 10 Kalakov. En opinión de los mercaderes, resultan más redituables las armas que las drogas, aunque las cifras reflejan que en cualquiera de los casos todos ganan, incluidos súbditos de la coalición de países de la ISAF.

Según un informe de la UNODC, “el opio es una parte importante de la economía afgana y ofrece una financiación considerable para alimentar la corrupción” y la arbitrariedad que reinan en Afganistán. Las autoridades sólo interceptan el 2% de todos los opiatos que se producen en el país, y la frontera entre Afganistán y Pakistán se constituye en la mayor zona de libre comercio del mundo para lo ilícito, desde drogas, armas, precursores químicos y equipos para fabricar bombas, hasta seres humanos.

Otros países productores de amapola en el denominado Triángulo Dorado son Laos, Tailandia y Myanmar. Pese a los esfuerzos del gobierno de Myanmar por eliminar el opio, la adormidera ocupa un lugar prominente en los agricultores por ser más redituable que otros cultivos. La producción birmana de opio, base para elaborar heroína, llegó a 690 toneladas en 2012, la sexta subida consecutiva registrada en ese país asiático desde 2007. (1)

El alto precio de la droga constituye el principal factor para los sucesivos aumentos. Según datos de la ONU, el kilogramo de opio se paga a razón de unos 460 dólares, es decir 20 veces más que el precio del arroz. Con siete kilogramos de opio se obtiene uno de heroína, materializada en rústicos laboratorios subterráneos ilocalizables para los ocupantes foráneos, que más tarde se vende a dos mil dólares, pero si pasa a Tayikistán alcanza los cinco mil o mucho más si llega a Europa o a Estados Unidos. El valor de la heroína se incrementa con cada cruce de fronteras, desde unos tres dólares el gramo en Kabul, hasta más de 100 dólares en las calles de Londres, Milán o Moscú.

En términos globales, la amapola cultivada en Afganistán abastece un mercado de 65 mil millones de dólares en heroína y opio, que llega a 15 millones de adictos y mata unas 100 mil personas cada año. En los últimos 12 años el crimen transnacional organizado obtuvo ganancias superiores a los tres millones de millones de dólares por la venta del narcótico, sobre todo en Europa. (2)

Más de un millón de personas murieron a causa de la heroína procedente de Afganistán, cuya producción creció en 40 veces desde la invasión de la OTAN, reveló el director del Servicio Federal antinarcótico de Rusia Victor Ivanov, y afirmó que la OTAN, en el ejercicio de su mandato al frente de las fuerzas ocupantes, no enfrentó el narcotráfico.

El llamado zar ruso antidroga aseguró que sin la lucha contra ese flagelo, difícilmente tendrá éxito el publicitado combate al terrorismo. El funcionario consideró además que en vista de la anunciada reiterada de las tropas de la OTAN a partir de 2014 y la consecuente transformación de la situación en el país centroasiático será necesario analizar en profundidad el panorama que se aproxima.

Ivanov sugirió diseñar una posición más efectiva en colaboración con Afganistán y los estados regionales como Pakistán e Irán, y reiteró su punto de vista en cuanto a definir la producción de drogas a gran escala como el principal factor de inestabilidad en esa empobrecida nación de Asia central.

Notas:

1. Más de 90% de las plantaciones de la adormidera radican en el nororiental estado de Shan, colindante con Tailandia, donde desde hace unas cinco décadas se enseñorean los llamados ejércitos del narcotráfico. El gobierno de Naiyipidó asegura que hasta octubre de 2012 se destruyeron unas 24 mil hectáreas de cultivos, 17 mil más que en el año anterior.

2. En mayo del año pasado la policía holandesa arrestó en la ciudad de Rótterdam a un narcotraficante con una carga de heroína valorada en más de 10 millones de euros. A fines de 2012 el gobierno de Irán confiscó en su frontera oriental con Afganistán un cargamento de dos toneladas de heroína destinada a Europa. Acorde con estadísticas de la ONU, la República Islámica ocupa uno de los primeros lugares en el mundo en la represión del narcotráfico con 89% de la detección y captura de los alijos de narcóticos que se registran cada año en el mundo. Esos resultados han cobrado un alto precio ya que desde 1979 más de 3.700 miembros de las fuerzas antidroga iraníes han muerto en combates con los narcotraficantes.

* Con información de los periodistas de la Redacción Asia de Prensa Latina Pedro Blas García, Manuel Navarro Escobedo y Armando Reyes, y reportes de las corresponsalías en Naciones Unidas, Bangkok y Moscú.