El Cairo, Washington y Londres (PL).- El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) nunca declaró que Irak poseyera armas de destrucción masiva, reveló ayer el egipcio Mohamed El Baradei, ex secretario general del ente de Naciones Unidas. El inspector General Especial del Gobierno norteamericano para la Reconstrucción de Irak reconoció que EE.UU. gastó demasiado en Irak y obtuvo muy pocos resultados. La mayoría de los estadounidenses considera un error la guerra desatada por el gobierno de Bush hace 10 años.

Irak fue invadido por Estados Unidos, Reino Unido y sus aliados de la OTAN el 19 de marzo de 2003 bajo el pretexto de combatir el terrorismo. Diez años después la guerra de Irak sigue siendo un acto de engaño, reconoció en su cuenta de Twitter El Baradei, responsabilizado en su momento por haber apoyado la invasión de ese país árabe. Fue un indicio de “un sistema de seguridad global disfuncional, un sistema de justicia criminal inconsistente y un colosal irrespeto por las víctimas civiles”, lamentó el ex funcionario de la ONU, devenido componente de la oposición laica al presidente egipcio Mohamed Morsi.

El Baradei adquirió notoriedad internacional por su relación con los acontecimientos previos a la invasión y ocupación castrense de la antigua Mesopotamia por las tropas estadounidenses, y fue galardonado con el premio Nobel de la Paz en 2005. En las elecciones presidenciales de junio del año pasado, El Baradei fue candidato fallido y, en la segunda mitad de 2012, integró su Partido Destour (Constitucional, árabe) al Frente de Salvación Nacional, una agrupación de entidades laicas y de la izquierda opuesta a ultranza al gobierno egipcio.

Una década después de la invasión para derrocar al presidente Saddam Hussein, Irak se ha convertido en uno de los países más violentos e inseguros del mundo y escenario cotidiano de cruentos atentados por pugnas confesionales, regionales, étnicas y políticas. El conflicto bélico reactivó a los militantes islámicos radicales, hizo retroceder los derechos de las mujeres y debilitó el precario sistema de salud.

Parte de las tropas estadounidenses fueron retiradas del país árabe en 2012 tras perder casi cinco mil soldados y una cantidad similar de asesores civiles, contratados para tareas de inteligencia a través de empresas propiedad de personeros del Gobierno estadounidense, entre ellos el ex vicepresidente Dick Chenney.

Las formulaciones de El Baradei adquieren relevancia en el contexto de las amenazas estadounidenses e israelíes de agresión contra Irán por sus alegadas intenciones de fabricar armas atómicas. La semana pasada el diplomático sueco Hans Blix declaró en Austria su esperanza de que Washington no repita en Irán el error que cometió con el ataque a Irak. Blix fue jefe de la comisión de inspectores de la OIEA con El Baradei cuyas certificaciones facilitaron la invasión estadounidense, acometida por el ex presidente George Bush sin autorización de la ONU.

EE.UU. reconoce el fracaso de su intervención en Irak

Una encuesta realizada por Gallup mostró que para el 53% de los ciudadanos norteamericanos Washington no debió enviar soldados a esa nación árabe. Solo 42% de los pesquisados apoyó la intervención militar, lanzada bajo la administración del ex presidente republicano George W. Bush. Gallup consultó a 1.022 adultos de todo el país entre el 7 y el 10 de marzo pasados. Los resultados del estudio se conocieron en vísperas de conmemorarse el décimo aniversario de la guerra.

La guerra en Irak le costó a Estados Unidos más de 1,7 billones de dólares y dejó al menos 190 mil militares y civiles muertos, revela un informe del Instituto Watson de Estudios Internacionales anexo a la Universidad de Brown. La entidad académica estima que el monto financiero pudiera llegar a seis billones de dólares en las próximas cuatro décadas debido a los intereses de las deudas contraídas por el gobierno estadounidense.

El documento fue elaborado por cerca de 30 académicos y expertos, y se publicó a pocos días del décimo aniversario de la invasión contra Irak. El texto actualiza un informe de 2011 del Instituto Watson, que calculó en 3,7 billones de dólares el costo en gastos reales y responsabilidades futuras de las guerras en Irak y Afganistán, así como las ramificaciones de esta última en Pakistán. La estimación actual aumentó a casi cuatro billones de dólares los gastos en esas contiendas, la cifra de muertos se calcula ahora en 329 mil, mientras en 2011 se estimaba en unos 258 mil. En el estudio no se contaron varios billones de dólares en costos por los intereses que podría pagar Estados Unidos en los próximos 40 años.

De otra parte, el inspector General Especial del Gobierno norteamericano para la Reconstrucción de Irak Stuart Bowen reconoció el 6 de marzo pasado ante el Congreso de Estados Unidos que ese país gastó más de 60 mil millones de dólares de los contribuyentes en Irak y obtuvo muy pocos resultados. Dijo que 10 años después aquella nación del Levante es tan inestable que sus propios líderes se cuestionan la validez de la intervención norteamericana.

En total, incluyendo todos los costos militares y diplomáticos, más otras ayudas, Washington invirtió al menos 767 mil millones de dólares desde el inicio de la intervención militar. Alrededor de un tercio del dinero se utilizó en entrenar y equipar a las fuerzas de seguridad iraquíes, pero éstas actualmente carecen de capacidades para garantizar la estabilidad del país y controlar las fronteras terrestres, aéreas y marítimas. El esfuerzo de reconstrucción alcanzó un nivel mucho mayor de lo que se había previsto, a un ritmo de casi 15 millones de dólares diarios, y los resultados no se corresponden con los fondos gastados.

En entrevistas con Bowen, el primer ministro iraquí Nouri al-Maliki dijo que hubo mucho derroche en el empleo de los fondos, y las tareas de reconstrucción tuvieron resultados muy desfavorables en general. El Gobierno iraquí está afectado por la corrupción, las calles de Bagdad están semi destruidas por los efectos de los atentados explosivos que se producen a diario, un cuarto de los 31 millones de habitantes vive por debajo del límite de la pobreza, y muy pocos disfrutan de electricidad y agua potable, añade el informe de Bowen.

La senadora republicana por el estado de Maine Susan Collins señaló que ha sido un esfuerzo extraordinariamente frustrante, el dinero se gastó de forma irresponsable y con alto nivel de corrupción. Los efectos desastrosos en Irak son un adelanto de lo que puede suceder en Afganistán, donde hasta ahora Washington gastó más de 90 mil millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses, en una campaña que en lo esencial culminará en diciembre de 2014, señala un artículo del diario Stars and Stripes.

Las tareas de reconstrucción en ese país asiático enfrentarán resultados similares, si no se mejora su supervisión, porque al igual que en Irak, los funcionarios están demasiado ansiosos en concretar los proyectos en medio de una guerra civil, y la mayoría de las veces los emprendían sin un plan sólido de ejecución.

Más de 162 mil muertos en la guerra de Irak

Hasta el 3 de enero de 2013, unas 162 mil personas, casi el 80% de ellas civiles, murieron en Irak desde el inicio de la invasión en 2003 por Estados Unidos y la OTAN, informó la ONG británica Iraq Body Count (IBC). Más de 4.480 militares estadounidenses murieron en Irak de 2003 a 2012, mientras en Afganistán el número de bajas de norteamericanos asciende a unas 2.178 de 2001 a la fecha. (1)

Conforme a las estadísticas de la organización no gubernamental, cerca del 79% de las víctimas mortales son civiles, mientras que el resto incluye a soldados de Estados Unidos, las fuerzas de seguridad iraquíes y los insurgentes. Para llegar a tal conclusión, IBC agregó a los 114 mil civiles muertos en Irak la cantidad de fallecidos reconocidos en los registros militares de Washington filtrados por el sitio alternativo Wikileaks, junto a las bajas de las fuerzas de Bagdad y de los insurgentes, para un total de unos 162 mil occisos.

El grupo militar más afectado por la violencia fue la policía iraquí, con unas 9.019 bajas, seguida por las 4.474 de Estados Unidos, en tanto Bagdad resultó la ciudad más peligrosa del país, con la mitad de las muertes registradas, con una media de mortalidad 2,5 veces superior al promedio nacional. La violencia alcanzó su grado máximo a finales de 2006 pero se mantuvo en niveles altos hasta el segundo semestre de 2008, dijo IBC al sustentar además que casi el 90% de las muertes ocurrió en 2009. (2)

La cifra total de la ONG difiere marcadamente de las publicadas por el Gobierno iraquí, el cual estima en tan sólo 2.645 las muertes a causa de la violencia en 2011, en comparación con el número de IBC de 4.059 decesos. Los datos gubernamentales sostienen, a diferencia de los divulgados por IBC, que los ataques disminuyeron significativamente el año pasado a partir de 2010, cuando 3.605 personas murieron según Bagdad.

En ese sentido, las cifras mensuales del Gobierno, las cuales no se remontan a 2003, sitúan la cantidad de muertos desde 2007, en 34.485. Sin embargo, en un tema tan polémico como el número de fallecidos debido al conflicto, otras fuentes manejan datos que estiman entre 650 mil a más de un millón los muertos como consecuencia directa de la invasión. En un país de 27 millones de habitantes, tales cifras revelarían -de acuerdo con estas fuentes- el exterminio del 2,5% de la población iraquí.

Tras casi nueve años de ocupación, las tropas de Estados Unidos y la OTAN se retiraron de Irak el pasado diciembre, aunque Washington mantiene en la arruinada nación asiática unos 5.500 mercenarios bajo la fachada de agentes privados que prestan servicios en empresas de seguridad. En septiembre de 2007, los agentes de la firma de seguridad Blackwater que custodiaban una caravana de la embajada estadounidense en Bagdad perpetraron una masacre en la plaza Nisur, con saldo de 17 muertos y unos 20 heridos.

La referida firma militar, que luego paso a denominarse Xe-Services y Academy, intentó pagar un millón de dólares para acceder a contratos en Irak y obstaculizar la pesquisa de crímenes cometidos por sus empleados.

Notas:

1. Las tasas de suicidio dentro del Ejército y la Marina -las dos ramas más involucradas en operaciones bélicas en Irak y Afganistán- se incrementaron entre 2004 y 2009 hasta más de 20 por cada 100 mil elementos activos, según reportes oficiales del Pentágono. En 2012 se suicidaron 349 miembros activos y de la reserva de las Fuerzas Armadas norteamericanas, la mayoría de entre 18 y 24 años de edad, cifra que supera el número de bajas fatales en combate de las tropas de Washington en Afganistán en el mismo período, que fueron 295.

A principios de febrero de este año, el francotirador y Navy SEAL Chris Kyle fue asesinado en un campo de tiro de Texas, presuntamente por otro ex militar estadounidense. Kyle se encontraba de visita en la localidad Rough Creek Lodge, cerca de Dallas, cuando cayó mortalmente herido en un campo de tiro de Erath County. La policía detuvo como principal sospechoso del crimen al ex marine Eddie Ray Routh, de 25 años, que se supone sufre de estrés postraumático. Kyle, autor del libro de amplia venta American Sniper, cumplió cuatro misiones de combate en Irak, y según el Pentágono fue el francotirador más letal del ejército norteamericano al dar baja a más de 150 supuestos combatientes enemigos en ese país del Medio Oriente.

2. La ola de atentados dinamiteros y ataques armados en Irak durante octubre de 2012 causó 136 muertos, según fuentes oficiales, y 144 acorde con recuentos oficiosos. Los heridos sumaron 264 según el recuento oficial. El mayor número de víctimas fatales ocurrió durante los cuatro días del Eid el Adha, la festividad islámica del sacrificio. Bagdad y la ciudad septentrional de Mosul fueron los principales escenarios de los atentados dinamiteros. A pesar de las aterradoras cifras, las autoridades consideraron que en octubre se registró un descenso dramático de la violencia, ya que el mes anterior las víctimas letales fueron 365. La ola de violencia se disparó desde septiembre, cuando un tribunal condenó en ausencia a muerte al fugitivo vicepresidente Tariq al Hachemi, refugiado desde principios de año en Turquía, al que se acusa de fraguar y ordenar los asesinatos de altos oficiales y funcionarios chiítas.