Washington y Londres (PL).- Un equipo internacional de geólogos descubrió en el fondo del océano Índico el fragmento de un antiguo continente conocido como Mauritia. Es probable que dentro de 50 o 200 millones de años América y Asia se unan por el polo norte y conformen Amasia.

La Tierra que hoy conocemos tiene un aspecto muy diferente al que exhibía en sus inicios, hace unos 4.500 millones de años. Carente de atmósfera, impactada por múltiples meteoritos y con una actividad volcánica intensa, poco a poco su estructura y composición se fue modelando.

Vaalbará es teóricamente el primer continente del planeta. Ur surgió después, seguido de Kenorland, Columbia y Rodinia, este último hace más de mil millones de años. Rodinia fue un gran continente del que derivaron los subsecuentes, aunque no se descarta la posibilidad de anteriores a éstos, integrados y desintegrados a lo largo del tiempo.

Más tarde fue Pangea, una masa única que luego se fracturó en dos, Laurasia al norte y Gondwana al sur, separados por el océano Testis. Posteriormente estas grandes masas de tierra siguieron fragmentándose. Laurasia dio origen a América del Norte, Europa y Asia, mientras que de Gondwana “nacieron” América del Sur, Australia, Antártida, África y alguna porción de Asia, como por ejemplo la India. La distribución actual se alcanzó hace unos 65 millones de años.

Un equipo de geólogos procedentes de Noruega, Sudáfrica, Gran Bretaña y Alemania descubrió en el fondo del océano Índico el fragmento de un antiguo continente conocido como Mauritia, que se estima se desprendió hace 60 millones de años, mientras Madagascar y la India se separaban. Mauritia quedó enterrada bajo enormes masas de lava, señala un artículo divulgado en la revista Nature Geoscience.

Estos micro-continentes en los océanos parecen surgir con más frecuencia de lo que se pensaba, aunque algunos pedazos de masas continentales pudieron haberse perdido durante la deriva, indica el estudio basado en el análisis de los granos de arena de lava de la playa de Isla Mauricio, que contienen circones, cristales diminutos de silicato de circonio muy resistentes a la erosión, y cuyas edades oscilan entre 660 y 1.970 millones de años. Además, se realizó un nuevo cálculo de la tectónica de placas que explica exactamente cómo y dónde los fragmentos terminaron en el océano Índico.

América y Asia serán un supercontinente: Amasia

Dentro de algunos millones de años América y Asia quedarán unidos por el polo norte mediante una cordillera montañosa. Amasia es el nombre propuesto por los expertos para denominar la gran masa continental que se formará cuando la fuerte atracción polar fusione al hemisferio occidental completo con Europa y Asia, según un estudio aparecido en la revista Nature.

En un período calculado entre 50 y 200 millones de años, el desplazamiento terrestre provocará la desaparición del océano Ártico y el mar Caribe. En ese entonces se podrá atravesar de Alaska hasta Siberia y viceversa, indican los autores del trabajo, expertos de la Facultad de Geología y Geofísica de la Universidad de Yale, Estados Unidos.

Para elaborar la hipótesis, los científicos tuvieron en cuenta el desarrollo de la superficie terrestre en los últimos 1.800 millones de años, y la formación de los súper continentes Nuna, Rodinia y Pangea. Este último tuvo su centro en lo que hoy es África actual y con el tiempo y la acción de las placas tectónicas conformó los continentes que conocemos.

También analizaron el magnetismo de rocas antiguas, determinaron la distancia que existió entre ellos y estimaron la posible ubicación de Amasia. Sin embargo, esta teoría se deslinda de otras dos existentes, que plantean la unión de las masas terrestres a través del océano Atlántico o del Pacífico respectivamente.