Compatriotas y soldados de nuestra Patria: Reciban el saludo fraterno de todo nuestro pueblo y de su Presidente Constitucional del Estado Plurinacional Evo Morales Ayma, quienes sentimos la más profunda indignación por su encarcelamiento injusto. Ustedes fueron detenidos cuando estaban cumpliendo con un noble deber de evitar la comisión de delitos en la frontera, delitos que algunas autoridades chilenas parecen encubrir. Por ello los hemos declarado Héroes que enarbolan nuestra demanda de retorno soberano a las costas del Pacífico.

Tenemos a todo un pueblo movilizado y a compatriotas solidarios que reprochan esta decisión arbitraria desde distintas partes del mundo. Cada día se levantan miles de voces bolivianas y latinoamericanas pero también emergen con coraje las voces chilenas juzgando esta atrocidad que creíamos superada en el siglo XIX.

Compatriotas y soldados de nuestra Patria, su encierro se parece más a un acto de venganza política contra nuestros legítimos derechos que a una decisión jurídica en el marco del derecho internacional público. Ninguna nación que se pretenda civilizada encierra a quienes persiguen el delito en la frontera. Ningún gobierno ni autoridad aparentemente competente que se asuma democrático aplica leyes nacionales a otros estados para juzgar actos nobles que benefician a ambos pueblos. Solo conciencias culpables y espíritus tiránicos son capaces de esta descomunal injusticia que viola sistemáticamente la jurisprudencia internacional.

Compatriotas y soldados de nuestra Patria, queremos decirles que el sufrimiento de ustedes y de sus familias es el sufrimiento del pueblo boliviano. Cada minuto que dura su encierro o cada día que están condenados a la privación de libertad es un tiempo que nos lastima el alma pero a su vez contribuye a madurar y esclarecer nuestra conciencia frente al atroz y brutal zarpazo que propinaron fuerzas militares chilenas, promovidas por sus oligarquías, con nuetsra soberanía territorial en 1879. La invasión chilena nos arrebató más de 120.000 Kms 2 y cercenó nuestro corredor natural de acceso soberano al pacífico. Hasta hoy los recursos naturales arrebatados a Bolivia continúan alimentando la voracidad geofágica y el espíritu militarista que no se merecen nuestros pueblos. Las heridas provocadas por la invasión chilena y luego por el Tratado de 1904, injusto, impuesto e incumplido son irreparables como lo es éste acto ominoso contra ustedes que debe avergonzar a América Latina.

Compatriotas y soldados de nuestra Patria, ustedes deben saber que jamás nuestro pueblo, gobierno o nuestro Estado atentaron contra el pueblo o el Estado chileno. Los bolivianos somos humildes y pacíficos y en muchos casos hemos preferido mantener un silencio prudente frente a su arrogancia y su prepotencia. Somos un pueblo que ama la unidad de nuestros pueblos y por ello estos últimos años nos hemos esforzado en aplicar la Diplomacia de los Pueblos para superar nuestras diferencias dialogando con franqueza y transparencia.

Compatriotas y soldados de nuestra Patria, el encarcelamiento que ustedes sufren hoy es el mismo al que Chile nos sometió geográficamente en los últimos 134 años. Ha pasado más de un siglo desde que los bolivianos estamos presos e incomunicados en nuestras montañas. Los gobiernos de Chile prefieren vernos geográficamente amputados, económicamente débiles y socialmente dependientes impidiendo nuestro legítimo derecho a ejercer las libertades que otorga el acceso soberano al mar. Los daños económicos son cuantiosos como irreparables los daños morales aplicados a un pueblo que solo desea la convivencia civilizada, armónica y solidaria.

De manera unánime los más de diez millones de bolivianos les decimos que su encarcelamiento no sólo es injusto sino también cruel. No hay mayor crueldad que aplicar ésta determinación sabiendo que se están violando derechos humanos, compromisos de gobierno y el propio derecho internacional. Nada hay más oprobioso que conculcar la libertad en aras de intereses políticos subalternos como es el caso que ustedes enfrentan.

Compatriotas y soldados de nuestra Patria, como gobierno y junto a nuestro pueblo no descansaremos un solo minuto para liberarlos de su encierro pero también no cejaremos en nuestro empeño para que éste atropello sea reparado como corresponde. Apelaremos a los organismos internacionales, a los tribunales necesarios y a gobiernos amigos, pero en especial, a la conciencia pública del mundo entero para que se conozca esta nueva injusticia contra ustedes y contra nuestra Patria.

A tiempo de despedirme quiero expresarles mi admiración por su coraje y su extraordinaria valentía para soportar estas horas difíciles. Siento la misma indignación que sienten los millones de hombres y mujeres que creemos que no hay injusticia que dure una eternidad ni impunidad que pretenda ser eterna.

* Presidente Constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia.