En la cuestión del mar, Piñera se debate en un mar de contradicciones y un océano de colonialidad… Efectivamente, el gobierno chileno está viviendo una profunda bancarrota histórica, intelectual y moral. El protagonista estrella de esta crónica se llama Sebastián Piñera.

¿Por qué los hechos se han planteado de esta manera y no de otra? Ensayemos pues algunas pistas…

El mar de contradicciones, es cuestión de Piñera. Pero el océano de colonialidad es una pesada herencia que Chile está pagando caro.

América Latina está viviendo un nuevo escenario de integración por fuera del control imperial que se juega en la OEA.

Es decir que, en términos de Pablo Gonzáles Casanova, América Latina de muchas formas, ha dejado de ser el patio trasero de los gringos.

Esto explica la emergencia de la UNASUR, el ALBA, o la CELAC. Estos mecanismos de integración regional, requieren como punto central, la solución de toda controversia territorial entre Estados de modo afectivo y amistoso. Esta es la única vía para disminuir sustancialmente, el peso de las fronteras artificiales que nuestras oligarquías dieron pie en las guerras de la independencia y que se profundizaron mediante guerras de saqueo e invasión a lo largo de nuestras historias nacionales.

Esta nueva diplomacia no se hace en el vacío, sino que necesitan un sistema diplomático flexible a las circunstancias reales emancipatorias. Una diplomacia de los pueblos, que reemplace a las diplomacias tradicionales de base oligárquica.

Bachelet, había abierto una compuerta de oxigenación en sus relaciones con los países vecinos, pero no fue suficiente.

Y se vino la bancarrota intelectual…

Esto se se encuentra en el tratamiento judicial de los tres conscriptos, aquí sí que metieron la pata junto con la cabeza dentro de un hueco en la tierra.

Tres soldados bolivianos bajo bandera, son detenidos en supuesto territorio chileno, uno de ellos está en poder un arma de fuego y estan persiguiendo contrabandistas. Por error entran en territorio chileno y son detenidos por carabineros de la nación vecina.

Si no hubo intención de cometer delito, no existe la acción. Así al menos, lo señala la moderna teoría del derecho penal.

Pero además el tipo penal no se adecua a los hechos materiales, si esto es así, no existe delito alguno.

Al no existir delito alguno, el juez de materia tiene dos opciones: a) sobreseer por falta de acción adecuada al tipo penal, es decir “atipicidad del acto”, y; b) no tomar conocimiento por incompetencia jurisdiccional frente al hecho, pues este corresponde al derecho consular y en ello solo las cancillerías tienen la palabra, y la vía diplomática la única salida amistosa entre países.

No es cosa del otro mundo, así se procede dentro del derecho internacional público.

En los dos casos, la solución material es trasladar los conscriptos a la frontera y punto final. Finalmente, la bancarrota moral…

Piñera sale al paso, luego de la derrota legal en su propio sistema judicial y pasa a la arremetida señalando que el gobierno boliviano ha creado un problema artificial.

Artificial es el Estado de Derecho del cual él es el gobernante. Es un Estado de Derecho víctima de un error en la contabilidad política de la historia.

Hoy más que nunca se hace necesario el retorno de Bachelet. Hoy, 26 de febrero del 2013, Piñera se sacó cero en integración y buena vecindad.

* Director general de Estudios y Proyectos del Viceministerio de Gestión Comunicacional.