Amigos y amigas: Al aceptar la candidatura a la presidencia de la República me motivó, profundamente, la necesidad de construir nuestro país desde el diálogo, la inclusión y el respeto. Hoy, luego de comprobar, a lo largo y ancho de nuestra patria, el rechazo de amplios sectores de nuestra sociedad al autoritarismo y a la prepotencia, me reafirmo en esa convicción.

Construir un país que practique formas renovadas de hacer política es un desafío para todos y todas, que apenas comienza con el voto en las urnas y que significa una responsabilidad con el futuro.

Luego de recorrer siete veces nuestra patria, en esta campaña política desigual, reconozco con más claridad que nunca la validez de la enseñanza de mi padre: “En la vida no procures ser importante, sino útil”.

Junto con Marcia Caicedo nos hemos propuesto, entre las más importantes, las siguientes tareas: reducir los impuestos que afectan a la clase media y a los sectores populares, en tanto se aplica un sistema fiscal progresivo para que quienes ganen más paguen más. Dar seguridad social universal. Priorizar el apoyo y el crédito a los pequeños y medianos productores. Lograr más seguridad ciudadana recuperando el respeto a la policía y profesionalizándola para que sea una institución científica y eficaz, así como fortaleciendo la organización de cada localidad. Desarrollar el sector agrícola, para garantizar la seguridad alimentaria y tratar de eliminar la intermediación para que los productos sean más accesibles. Mejorar las condiciones de vida a través de una salud preventiva que tenga a las personas en el centro de las acciones y a través de una educación de calidad y sin exclusiones.

Pero todo esto no se logrará con una sociedad silenciada y maltratada. Por eso, este 17 de febrero les proponemos comenzar a recuperar el país que queríamos votando por la justicia, por la equidad, por la participación y por la libertad. ¡Ahora sí!

Gracias por su confianza en nuestra propuesta,

ALBERTO ACOSTA