Respecto del discurso del Vicepresidente García Linera (GL), coincido con Raúl Prada en su análisis y en su conclusión: “Capitalismo andino, amazónico e ilusión estadística”, que no se aleja de la estructura argumentativa, ni de la lógica del concepto: Capitalismo Andino Amazónico. En este sentido no importa que GL introduzca categorías prestadas de las matemáticas, de la “geometria situs” como la topología y las transforme en sociología esotérica, embarazada con un aire de importancia para satisfacer especialmente la estratosfera vanidosa intelectual de GL, así sea una teoría deficiente. O sea, nada nuevo en los Andes.

Si para la topología matemática, una taza de café y un pan “sarnita” no se diferencian, es bueno recordar a GL que en la economía y en la política si existe una gran diferencia entre ambos. Ambos son por lo menos el resultado de una decisión de que producir más, una combinación de técnicas distintas de los medios de producción y ambos, si se los tiene servidos sobre la mesa y la tasa de café no está vacía, son el resultado de una demanda solo posible por un ingreso disponible.

En el caso de la “geografía homogenizada” o espacio homogenizado planteado por GL, como punto de referencia, para poder calibrar lo que él dice, es útil usar un pensamiento de Einstein, quien dijo que “la estructura del espacio puede cambiar pero no su topología”. Aplicando este concepto de topología al planteamiento de GL, podemos interpretar que una vez definida la topología del Estado “Pluri” por el MAS, solo la estructura de su espacio puede cambiar, pero de ninguna manera la topología misma del Estado del MAS. De ser así, GL presenta no solo a un planteamiento teórico que aspira a ser “ley natural”, sino un decisionismo que contradice tanto a la dinámica de los procesos políticos y sociales como también los principios de funcionamiento de una economía.

Después del discurso de GL, la topología ya es parte esencial de la “teoría general” del Estado (hasta hace dos años atrás: presentada como Estado integral) basada en una economía “socialista comunitaria”, como su gestor García Linera la define. Discutiendo desde el punto de vista de la teoría económica, para la “geografía homogenizada” de un Estado, como espacio especialmente económico, (pero también político, social y cultural), el planteamiento de GL queda colgado en el aire porque esta topología en términos económicos (¡de ser posible!) tendría que ser definida y considerada como el (sistema de) mercado, el cual es un principio constitutivo de la economía. Como GL no es economista, él ni siquiera considera que desde el punto de vista del mercado como principio constitutivo, también las pocas economías del socialismo real que aun existen y las que pasaron al locus de la historia, tienen o tenían mercados. Léase, Cuba tiene mercados así sea que por las diferentes condiciones de funcionamiento, el principal resultado de estos es carencia y escasez. Pero entonces ¿cuál, para GL, el conexo que marca diferencia esencial entre esas economías planificadas y el capitalismo? ¿Y cuál es la diferencia esencial entre el sistema “Pluri y el sistema “Republi”? Entre las primeras es el dinero y sus funciones y entre las segundas no es el dinero y sus funciones, sino la redefinición del Estado como participante del mercado.

Entonces a la luz del planteamiento de GL, no tenemos a una teoría económica que explique el aparente cambio iniciado por el MAS, sino únicamente el reflejo de la incapacidad de este responsable político de establecer un conexo con una teoría que supere el constructivismo típico de los teóricos de este gobierno. GL solo profundiza su y la incapacidad del gobierno, de darle además un sentido y una orientación económica distinta, alternativa a los diferentes elementos esenciales de ordenamiento vigentes desde la época neoliberal en la actual economía boliviana. En este contexto, yo prefiero ir tres pasos más allá que Raúl Alcoreza, pero en una dirección de teoría económica y no esencialmente de teoría sociológica. Cuando Alcoreza discute la diferencia entre lo que es el Estado Plurinacional y lo que era el Estado Republicano y después de especular sobre los posibles modos de producción de las culturas pre-colombinas, llega a la conclusión que “no podría haber una re-conexión con los ‘modelos económicos‘ andinos y amazónicos; en contraste, en desconexión mas bien, la transición todavía experimentaría el condicionamiento capitalista del sistema-mundo”.

Lo que Alcoreza no explica aquí es hacia donde lleva esa transición y tampoco profundiza, ni en este párrafo, ni en su artículo, un aspecto de gran importancia: GL desgarra las vestiduras al contexto histórico que el mismo pretende construir, moviéndose en su lógica conceptual que representa más a un funcionalismo. Esta solo puede ser el resultado de la comparación que él hace de los “dos sistemas” que compiten entre sí, aquí el “Pluri” allá el “Republi”. Solo con esta lógica funcionalista puede cruzar el puente hacia su constructivismo: la construcción de un sistema que solo existe en su cabeza llegando a ser él, de esta manera, progenitor y su propio partero. Somos testigos de un engaño óptico de GL, porque su funcionalismo y constructivismo, le permiten, además, introducir un oportunismo y una conveniencia al apuntar conceptualmente a formas de organización de la economía: aquí en su sistema “Pluri”, el Estado y su plan, allí en el sistema “Republi”, el mercado y el plan de los privados.

Traducido en términos de teoría económica neoclásica ortodoxa, en cuyos brazos él siempre acaba cuando habla de economía, para GL el criterio de sistema es el principio de organización de la asignación óptima de recursos. ¡Para Sánchez de Lozada también lo era! En otras palabras, la misma comparación de la competencia entre estos sistemas, los que GL subraya, terminan siendo un fin en sí mismos. Esta comparación se impone sobre la necesidad de analizar las condiciones históricas de un sistema económico. El las pone entre paréntesis porque para el MAS, la historia económica de Bolivia pareciera que comienza con ellos.

Lo que no es un engaño de óptica es que la economía del gobierno del MAS esta incrustada en la tradición de un neoliberalismo económico, con ambiciones de transformar a la economía capitalista en el mundo. En su práctica político-económica, se descubre más como un modelo económico dentro de la tradición neoclásica o, en el mejor de los casos, de un estructuralismo dependentista, esencialmente correctivo de los defectos del neoliberalismo por medio de la participación mayor del Estado, pero no en el sentido monetarista que Alcoreza sugiere. Retomando nuevamente a la teoría económica neoclásica de la asignación de recursos, GL piensa que este tópico se lo puede discutir, independientemente de la forma de los medios de producción, ocultándolos en las múltiples formas de organización de producción dentro del espacio homogenizado del Estado “Pluri”. Expresando esto económicamente y traduciendo un poco del idioma técnisista que Alcoreza utiliza pensamos que: “Persistir en la homogenización del espacio es”, persistir en la asignación de recursos, manteniendo los medios de producción de la época del neoliberalismo en el Estado masista. Ahora añadiendo los pensamientos anteriores a la “ilusión estadística”, a la que Raúl Alcoreza le llama “el segundo discurso” (el autor de este articulo, disculpándose por la polémica, le llamaría mas bien, la segunda cabeza del “Frankenstein andino” de GL), y sobre el que GL se erige orgullosamente para demostrar la aparente superioridad del sistema “Pluri” firma con un determinismo de ley absoluta tallada en piedra.

Observando con agudeza, si en su planteamiento de la topología del Estado GL caminaba tropezándose con los déficits de una teoría incorrecta, a más tardar en su lectura de “la ilusión estadística”, el se cae al profundo hueco que su propio funcionalismo y constructivismo cavaron: Esta aparente superioridad del sistema “Pluri”, no es otra cosa más que la absurdidad de una interpretación de la derrota histórica de la “Republi”, ignorando las condiciones históricas del sistema económico liberal y sus verdaderos efectos sobre los resultados económicos de los que ellos reclaman paternidad. Aquí se ve que su reduccionismo es tan defectuoso como la gestión de gobierno del MAS en términos de restructuración de la matriz productiva de Bolivia. Aquí sería bueno que GL dé una respuesta, que explique y determine como se cristaliza en su sistema formológico andino-amazónico el derecho y la exigencia del interés. El muy posiblemente no podrá dar esa respuesta. Así no la de, lo que sí se puede ver en el Estado “Pluri” es que la apropiación del interés es privada. No se ve en ningún rincón de la “geografía homogenizada” la apropiación comunitaria del interés. ¡También en el sistema “Pluri” el interés determina a la tasa de beneficio y la cadena salario, precio y beneficio es la misma que en la época del neoliberalismo!

Sin darse cuenta, GL al ser prisionero de la lógica de la asignación de recursos o en términos de cristalización de la asignación de recursos por medio del interés, como GL lo hace, aterriza sobre el suelo de le economía del dinero. La conclusión es que el sistema “Pluri” es una economía del dinero, como el sistema “Republi”. A partir de este momento ni siquiera su reduccionismo histórico le exculpa de su incapacidad metodológica de no poder presentar a un planteamiento que tenga un conexo con una teoría económica alternativa. Y esta teoría económica así sea alternativa, le guste o no le guste a GL y a los sociólogos del gobierno, es siempre economía liberal. Es la que fundamenta a una teoría de mercado, a partir de la cual se forjaron diferentes formas, todas ellas enmarcadas dentro de una teoría especial del valor. De esta esfera del valor, como la teoría clásica que analiza los principios de la reproducción, entre ellos también Marx, o la escasez, como los neoclásicos, entre ellos también ahora García Linera, ni siquiera los políticos y sociólogos esotéricos y mucho menos los “Barones de la Coca” del MAS se pueden escapar. GL se mueve en la tradición teleológica de las teorías ortodoxas que se reducen a considerar las condiciones para el desarrollo.Así lo demuestra también la cita de Evo Morales que utiliza en su discurso en 43 aniversario del municipio de Incahuasi, provincia Nor Cinti del departamento de Chuquisaca; “El presidente Evo ayer ha dicho, somos un país digno, ¿y nosotros qué necesitamos? no necesitamos limosnas, dijo a todos los gobiernos extranjeros, lo que necesitamos es que nos vendan su tecnología para que nosotros vayamos a producir porque somos gente que trabaja, que tiene tierra, que tiene recursos naturales y con conocimiento y tecnología vamos a levantar a nuestro país a primer lugar”. Lo que obviamente no puede explicar GL es porque con la tecnología comprada para CARTONBOL, PAPELBOL, la Planta de LLIPI LLIPI, etc., etc., no le salen los resultados micro y macroeconómicos que GL asegura lograr en su discurso solo comprándolas. Coincido con Alcoreza de calificar a todo esto como un bluff y un auto engaño.

En vez de diseñar una teoría que no solo explique económicamente a la periferización y el subdesarrollo de Bolivia, sino también que definitivamente diseñe las políticas-económicas que apoyen a su superación, aun después que la bonanza de los precios internacionales de los recursos naturales termine, se tiene a un planteamiento que solo subraya únicamente el poder hegemónico de una nueva pequeña burguesía cocalera, parado sobre conceptos económicos neoliberales y apoyados en un Estatismo integral y topológico, que en vez de destruir creativamente, en términos de Schumpeter, diluye las perspectivas de desarrollo y cambio real que signifique una cadena económica de interés, beneficio, salario y precio que conviertan a la economía, la sociedad, la cultura y el medio ambiente en un espacio sostenible y que permita a todos los bolivianos a tomar las tazas de café y comer las “sarnitas” que quieran, así la topología de GL no los diferencie.

* Es economista