Managua, Tegucigalpa, San Salvador y La Habana (PL).- Hasta mediados de enero el 50% de los cafetales mesoamericanos había sido contagiado por el hongo de la roya, estimó el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa). La región sufre una pandemia y según los especialistas es prácticamente imposible exterminar el hongo debido a su arraigo por varias décadas. El 24 de enero el gobierno hondureño declaró emergencia fitosanitaria.

La roya es un hongo (hemileia vastatrix) que infecta las hojas del cafeto y las hace caer prematuramente, y se reproduce con más rapidez con el calor y la humedad. Se trata de una enfermedad que se presenta anualmente en los cafetales. Guatemala, El Salvador y Honduras, tres naciones del itsmo centroamericano, así como Colombia en Sudamérica, notificaron daños por la plaga.

El primer despunte fuerte de roya se produjo en Honduras entre septiembre y noviembre de 2012, con rápida repercusión en territorios fronterizos como el departamento de Nueva Segovia en Nicaragua. En septiembre de 2012 la Asociación de Proveedores Agrícolas (APA) de El Salvador advirtió de un fuerte brote en los cultivos del país, situación que también afectaba a Guatemala y Honduras.

La APA precisó que el índice de infección nacional rondaba el 30%, pero en algunas zonas se reportó hasta 60%, según un informe del diario El Mundo. El mal invierno (época de lluvias, mayo a octubre, con temperaturas cercanas a los 22 grados centígrados) propició las condiciones perfectas para el desarrollo del hongo. Los empresarios salvadoreños aseguraron que el brote era el más fuerte de la última década.

La próxima cosecha de café correspondiente al ciclo 2013/2014 será la más baja de los últimos 33 años, opinó el presidente de la Asociación Cafetalera de El Salvador Roberto Inclán y atribuyó la propagación de la enfermedad al cambio climático, traducido en altas temperaturas y constantes lluvias.

Latinoamérica lleva años conviviendo con la plaga con resultados favorables en su control, pero el hongo reapareció con fuerza debido al cambio climático global. El ministro de la Economía Familiar, Comunitaria Cooperativa y Asociativa de Nicaragua Pedro Haslam llamó la atención sobre la incidencia climática por el alza de la temperatura en más de 1,5 grados centígrados durante los últimos 50 años.

En Nicaragua la roya generalmente afectó territorios situados a menos de mil metros del nivel del mar, pero en esta ocasión avanzó hasta sitios por encima de dos mil metros de altitud, explicó el ministro de Agricultura Ariel Bucardo. Ello demuestra que zonas anteriormente frescas ahora resultan más calientes y se vuelven hospederas de hongos como la roya. Departamentos norteños, sobre todo Nueva Segovia, registran aumentos superiores a los dos grados y fue allí donde aparecieron los primeros focos del contagio con mayor intensidad, argumentó el ministro.

Dentro del istmo nicaragüense, la presencia de la roya resulta persistente y se considera como normal un nivel de contaminación de las plantaciones del 5 al 8%, sin que ello provoque daños ni los rendimientos ni la calidad promedio del grano. Sin embargo, hasta el 16 de enero de 2013 la infección sobrepasaba los índices habituales al alcanzar a más del 20% de las plantaciones, según estimados del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor).

En Honduras se estima que la roya provocará la pérdida de más de dos millones de quintales de café, que representarán entre 25 y 30% del total de la cosecha, y afectará la entrada de divisas pues el país dejará de recibir unos 600 millones de dólares. (proceso.hn) Es así que el 24 de enero de 2013 el gobierno hondureño declaró emergencia fitosanitaria.

Guatemala, la segunda mayor productora de la región y famosa por sus granos de variedad arábica, acusa elevadas pérdidas por roya que reducirán en un 40% las exportaciones. En El Salvador, el Gobierno admitió una afectación por roya del 15 al 20% de los cultivos de café, y el presidente de la Asociación Cafetalera Roberto Inclán dijo que será la cosecha más baja de la historia reciente.

El Instituto Nacional del Café de Costa Rica informó que debido a esa plaga se perderá el 10% de la producción del país, pues el 30% del área cultivada está infectado. Panamá reportó que debido al hongo disminuirá un 30% su producción y, según los informes oficiales y gremiales, el 35% de los cultivos de café de toda Centroamérica padecen de roya.

Por la fácil propagación de la roya y los índices de infección a escala regional, gobiernos e instituciones especializadas refuerzan la cooperación, con la ayuda del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa). En opinión de especialistas, es prácticamente imposible exterminar el hongo debido a su arraigo por varias décadas, pero resulta factible aminorar la prevalencia hasta niveles manejables como ocurrió en años recientes.

A mediados de enero, Oirsa notificó que el contagio en cafetales mesoamericanos llegaba al 50% con tendencia al alza; de ahí el calificativo de pandemia empleado por profesionales en la materia. Entendidos en cuestiones fitosanitarias, como el doctor Carlos Urías, estiman que el fenómeno avanza por la combinación de cambios bruscos en las condiciones climáticas, envejecimiento de plantaciones, mal uso del sistema de sombra en los plantíos, de fertilizantes y fungicidas.

El Oirsa impulsa un programa para combatir la roya del café en los países centroamericanos. De acuerdo con el director regional de Oirsa Guillermo Alvarado, el plan fue orientado por el Comité Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Cirsa), luego que asumiera su mandato el titular del Ministerio Agropecuario y Forestal de Nicaragua Ariel Bucardo.

El Foro de Presidentes de Poderes Legislativos de Centroamérica (Foprel) también tomó cartas en el asunto y anunció el establecimiento de una comisión especial para apoyar la lucha contra las plagas que diezman los cafetales. “Como Foprel vamos a fortalecer el proceso de armonización de leyes en temas relevantes como es el caso de la roya y la antracnosis en la región”, dijo el titular del organismo y presidente del Parlamento nicaragüense René Núñez.

Nicaragua se moviliza

Frente a la pandemia de roya en Mesoamérica, Nicaragua capacita de forma intensiva a técnicos en caficultura para contener la plaga en el país y propiciar la reconversión del sector, necesitado de suprimir rezagos productivos y tecnológicos. A juicio del ingeniero Telémaco Talavera, asesor presidencial para asuntos agrícolas, la proliferación del hongo puede representar una oportunidad de cara a impulsar el programa nacional de mejoramiento integral del cultivo.

Sería un error pensar que el problema es solo contener la propagación de la plaga, la meta fundamental radica en incrementar la productividad y asegurar el manejo sostenible de las plantaciones, comentó el académico. Actualmente el rendimiento resulta bajo, oscila de nueve a 11 quintales de café oro por manzana (0,7 hectáreas) como promedio; ello plantea retos económicos y técnicos, evaluó el también rector de la Universidad Nacional Agraria.

Para los objetivos propuestos, el país establecerá 95 fincas de referencia a fin de monitorear la incidencia de roya y otras enfermedades como antracnosis, ojo de gallo, mancha de hierro y broca, mientras en otras 22 funcionarán estaciones para el control de aspectos climáticos, explicó. Esas unidades medirán el comportamiento de temperatura, vientos, precipitaciones, actividad radioactiva, evaporación y otros indicadores que permitan conformar una visión integral, expuso el presidente del Consejo Nacional de Universidades.

Distintos estudios en curso deben aportar información más precisa sobre la edad de los cafetales, las prácticas fitosanitarias, el manejo de la fertilización, el ataque de plagas y la situación económica de los productores. Cualquier medida en Nicaragua para combatir la roya y lograr la reconversión de la caficultura debe dirigir su mirada hacia pequeños y medianos productores. Ellos representan el 99% del total, aunque el restante uno por ciento concentra alrededor del 45% de las 180 mil manzanas (126 mil hectáreas) dedicadas al cultivo del grano.

Datos expuestos por Telémaco Talavera indican que la rama genera a escala nacional 200 mil puestos de trabajo temporales y 45 mil permanentes; es decir entre 30 y 35% del empleo agrícola. Nicaragua compite en el mercado internacional del café por la calidad de su oferta, no por el volumen que apenas representa el 1,5% de la producción mundial, sostienen datos del Ministerio Agropecuario y Forestal. Por ventas aduaneras, sin contar zonas francas, el café oro mantuvo en 2012 su condición de líder, al proporcionar ingresos por 519,43 millones de dólares, avaló el Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex) en reporte emitido el 31 de diciembre.

Estadísticamente hay evaluaciones diferentes, pero de acuerdo con la Unión Nacional de Agricultores en Nicaragua, las hectáreas dañadas en el país suman más de 41 mil, equivalentes al 35% del área total y las pérdidas podrían llegar a 100 millones de dólares. En este contexto, la Asociación de Cafés Especiales de Nicaragua suspendió la edición anual del certamen “La Taza de la Excelencia” de cafés especiales o gourmet, dedicado a premiar la calidad del grano, confirmó el directivo de la entidad Juan Carlos Munguía.

Roya pone en peligro producción cafetalera hondureña

La roya, que llevaba 30 años bajo control, prospera por la humedad y calor del cambio climático y ocasiona un verdadero desastre en Honduras, donde el Gobierno decretó una emergencia nacional fitosanitaria. Ese hongo se presenta como un polvillo color anaranjado en el envés de las hojas del cafeto, que caen prematuramente, al igual que el fruto, sin lograr su maduración. La infección que genera debilita los cafetos, disminuye su producción y puede ser letal para las plantas si se combina con el ataque de insectos, deficiente atención e insuficiente fertilización.

Se calcula que debido al avance de la enfermedad ya están afectadas unas 100 mil manzanas (70.422 hectáreas) de cultivos del grano aromático en diferentes regiones del país. La emergencia se adoptó en un inusual Consejo de Ministros, al que el presidente Porfirio Lobo convocó a representantes de organizaciones de productores, exportadores, intermediarios, cooperativas, instituciones cafetaleras, congresistas y organismos de sanidad agropecuaria. Allí se explicó que la roya actualmente afecta el 25% de la producción de Honduras, y se calcula que provoca daños por un monto que va entre 150 y 200 millones de dólares para la cosecha 2012-2013.

En la reunión, el designado presidencial (vicepresidente) Samuel Reyes explicó que unas 20 mil manzanas (más de 14 mil hectáreas) están totalmente destruidas y otras 80 mil (más de 56 mil ha.) presentan afectaciones parciales. Reyes llamó a adoptar acciones urgentes para evitar el avance de la plaga y explicó que ya se capacita a los productores, lo cual incluye medidas de mitigación al cambio climático.

En la pasada cosecha (2011-2012), Honduras se consolidó como principal productor de café de la región centroamericana al exportar 7,2 millones de quintales y con ello obtuvo un ingreso en divisas de mil 440 millones de dólares. Actualmente dedican a ese cultivo poco más de 280 mil hectáreas, pero la roya puede ocasionar la pérdida del 10% de la cosecha de ocho millones de quintales que el país esperaba producir en 2012-2013.

De lograrse ese propósito, la cosecha hubiera generado unos 1.500 millones de dólares, según estimados de Víctor Molina, gerente del Instituto Hondureño del Café (Ihcafé). No tan optimista, el jefe de extensión cafetalera del Ihcafé Francisco Castillo dijo que si la roya sigue avanzando podrá disminuir la cosecha casi en un millón de quintales.

Explicó que el hongo estuvo presente en años anteriores, pero por algunas razones climáticas y erradas prácticas agrícolas la situación en algunas fincas se complicó y la enfermedad ataca con mayor agresividad. También reveló que la mitad de los cafetos sembrados son variedades del grano susceptibles a la roya, por lo cual no basta utilizar fungicidas, sino también hay que seguir consejos técnicos y sembrar fincas nuevas.

Sin embargo, observó que algunos cafetales menos dañados todavía pueden ser recuperados porque están menos infectados y cumplen con parámetros como la edad adecuada y grado nutricional de las plantas. Señaló que el Ihcafé emprendió una campaña epidemiológica que implica fumigaciones masivas en las fincas, programas de provisión de insumos más fuertes y una asistencia técnica más consolidada.

Informó que se invertirán más de 900 millones de lempiras (más de 45 millones de dólares) para combatir el hongo, mediante el uso de fungicidas, y allí donde existan plantas agotadas o de baja producción se renovará el cafetal. Aunque reconoció que los 15 departamentos productores de café tienen problemas con la roya, los más afectados son El Paraíso, Santa Bárbara, Copán e Intibucá.

El ministro de Agricultura, Jacobo Regalado, dijo que los fondos para combatir la roya saldrán de la banca privada, las organizaciones cafetaleras, el gobierno y la Organización Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria. Para aumentar la resistencia a la enfermedad, los ingenieros recomiendan a los productores atender mejor sus fincas, fortalecer los cafetos con fertilizantes, cortar la hierba que roba nutrientes y manejar bien las sombras y podas.

También insisten en que para efectuar la resiembra de las plantaciones totalmente dañadas, deben podar primero las otras afectadas a fin de permitir la regeneración y detener el avance a los cultivos sanos. La recolección del café, que de la presente cosecha lleva ya poco más de tres meses, la realizan alrededor de un millón de trabajadores pues a nivel nacional es la principal actividad generadora de empleo temporal.

La temporada, que culmina el 30 de septiembre, involucra más de 114 mil familias, conformadas en un 92% por pequeños productores a nivel de 15 departamentos y 213 municipios. Sin embargo, esas proyecciones se ven amenazadas por los bajos precios del aromático grano a nivel internacional (que está en 150.40 dólares el quintal) y ahora por la presencia de la roya, y pueden perderse 100 mil empleos.

Esa labor se paga de acuerdo con volumen de recolección, un promedio de 30 lempiras (1.50 dólar) por cada lata llena, lo cual hace que familias de varios miembros ganen hasta 500 lempiras (25 dólares) diarios en el período. Sin dudas, una disminución de la producción cafetalera hondureña en unos 400 mil quintales debido a los efectos de la roya afectará no sólo a los cafetaleros, sino también a quienes sirven de mano de obra, precisan expertos.

También el hongo amenaza con empobrecer aún más a los pequeños productores que están en desventaja en materia de finanzas para combatir la enfermedad en sus cultivos y verán reducidas sus magras ganancias.

* María Julia Mayoral es jefa de la corresponsalía de Prensa Latina en Nicaragua y Rolando de la Ribera, jefe de la redacción Centro América y Caribe.