Bolivia reingresará a la Convención Única de la ONU sobre Estupefacientes con una excepción que permitirá el masticado de coca, informó hoy la Oficina del Portavoz de Naciones Unidas. El número de 15 de países que se opusieron al reingreso de Bolivia a la Convención quedó muy lejos de los 62 necesarios para bloquear el pedido del gobierno boliviano.

La legalización del mascado de hoja de coca se aplica sólo al territorio boliviano. La exportación de la hoja de coca continua penalizada internacionalmente.

La Convención entrará en vigor para Bolivia el 10 de febrero próximo.

Bolivia se había retirado de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961 en enero del 2012, debido a que el artículo 49 de ese documento veta el mascado de coca con el argumento de que esa planta contiene los alcaloides base para fabricar la cocaína. La masticación de la hoja de coca es una práctica ancestral conocida en aymara con el nombre de “acullico”.

La reserva planteada por Bolivia al artículo 49 de la Convención señala que “El Estado Plurinacional de Bolivia se reserva el derecho de permitir en su territorio la masticación tradicional de la hoja de coca, el consumo y uso de la Hoja de Coca en su estado natural; para fines culturales y medicinales; como su uso en infusión, así como también el cultivo, el comercio y la posesión de la hoja de coca en la extensión necesaria para estos propósitos lícitos. Al mismo tiempo, el Estado Plurinacional de Bolivia seguirá tomando todas las medidas necesarias para controlar el cultivo de coca para prevenir su abuso y la producción ilícita de estupefacientes que pueden extraerse de las hojas. La adhesión efectiva de Bolivia a la citada Convención quedará sujeta a la autorización de dicha reserva.”

Según los procedimientos de la ONU, las objeciones al reingreso de Bolivia debían ser hechas en en Nueva York antes de la medianoche del jueves 10 de enero. Los países que presentaron su objeción fueron Estados Unidos, Rusia, Canadá, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Holanda, Suecia, Finlandia, Portugal, Israel, Irlanda, México y Japón.

Al no ser 62 los países que objetan la reserva planteada por Bolivia, la reserva solicitada por el Gobierno boliviano es considerada como aceptada.

Bolivia suscribió la Convención Única en 1976, cuando el país estaba gobernado por la dictadura militar de Hugo Banzer.

Cuando Bolivia denunció la Convención, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) lamentó esa decisión y pidió que la comunidad internacional no acepte ninguna propuesta en la que los gobiernos usen el mecanismo de retiro y reacceso con reservas, como el planteado por Bolivia, para evadirse de la obligación de implementar ciertas normas del tratado. “Tal abordaje minaría la integridad del sistema global de control de drogas, deshaciendo el buen trabajo de Gobiernos en muchos años para lograr los objetivos de las convenciones de control de drogas, incluyendo la prevención del abuso de drogas que está devastando las vidas de millones de personas”, dice un comunicado de la JIFE .

Con la posesión de Evo Morales como presidente la legalización de la hoja de coca se convirtió en un eje de la política internacional boliviana.

El artículo 384 de la nueva Constitución, aprobada por una mayoría del MAS, se establece que “el Estado protege a la coca originaria y ancestral como patrimonio cultural, recurso natural renovable de la biodiversidad de Bolivia, y como factor de cohesión social; en su estado natural no es estupefaciente. La revalorización, producción, comercialización e industrialización se regirá mediante la ley”.

Según la normativa legal vigente, en Bolivia se permite la plantación de 12.000 hectáreas de arbusto de coca, aunque se estima que en la actualidad las plantaciones superan las 27.000 hectáreas.

En Cochabamba las Seis Federaciones del Trópico, de la que Morales sigue siendo su principal dirigente, anunciaron una concentración en la que esperan reunir a más de 50.000 afiliados.