En la película “El Mago de Oz”, el mago en su afán de convencer a Dorotea y sus amigos de sus grandes poderes, les pide que deberían traer a sus pies la escoba de la bruja del Norte. El león, el hombre de lata, el espantapájaros y Dorotea, salen a hacerse con el pedido pues así podrán pedirle que solucione sus problemas: el león necesita coraje, el hombre de lata corazón, el espantapájaros cerebro y Dorotea solo volver a casa.

Regresan con su trofeo. Todo será arreglado, todos tendrán sus deseos satisfechos. El mago rehúsa cumplir su palabra por tanto, los demandantes están a punto de sucumbir, nadie solucionará sus problemas y dispuestos a aceptar su destino quieren marchar, Pero Dorotea con la ayuda de Toto, su perrito, descubren que el mago es un parlanchín que utiliza una serie de tecnologías modernas para engañar a los creyentes.

Al ser descubierto éste reconoce que es un pajpacu y pide que se le perdone. El perdón no está en cuestión, lo que sí la frustración de los pobres ilusos, sus deseos empezando a desvanecerse. Pero aquí surge la demanda. ¿Y qué haremos ahora? El espantapájaros demanda su cerebro. El mago le dice que eso se soluciona rápidamente, es muy fácil, lo que necesita es un diploma, con un diploma todo se arregla.

Dicho, le entrega un diploma y como obra de magia el beneficiado inmediatamente comprende la teoría de la relatividad. El hombre de hojalata, demanda su corazón y el mago le regala un reloj en forma de corazón, con el tic tac del reloj el hombre se siente ahora sí con corazón y se ilumina, el león pide el coraje el mago le da una corona que hace del león un hombre poderoso lleno de coraje.

La polémica que acaba de surgir entre un ministro y una diputada. Él, el mago, ella, Dorotea y el resto abierto a interpretación.

El mérito lo da la existencia, la experiencia la da el esfuerzo por ser mejor. Los diplomas y los títulos no prueban habilidad ni inteligencia, el coraje no es resultado del poder ni la generosidad resultado de un aparato externo. La arrogancia y la falta de solidaridad y respeto son características de los grandes magos de oz. Quien diga lo contrario que vea o re-vea El Mago de Oz.