La Cumbre Iberoamérica ha dado un vuelco, algo que no se podía ver ni pensar como posible. Los mandatarios asistentes, o sus representantes han plantado cara a la Península tanto a los portugueses como a los españoles. Les han dicho en pocas palabras que lo que están haciendo para arreglar la crisis no es ni de lejos una de las maneras más seguras de salir de la misma. Le han dicho a España y a Portugal que la austeridad solo conlleva miseria y que la reducción de beneficios trae consigo más males que soluciones; además nosotros sabemos por haber sufrido la obligatoriedad de reducciones y recortes.

España como anfitriona eficaz y cariñosa y más todavía en Cádiz cuna de ese puerto que abría las puertas al intercambio con las colonias; logro -a partir de la invasión francesa y tras sufrir las consecuencias de una dictadura extranjera- liberarse y al hacerlo, redacta una constitución para la humanidad. Una constitución que ahora cumple 200 años y que sienta las bases para las constituciones de todas las posesiones españolas en el mundo.

Una constitución que por primera vez habla de los derechos humanos, de la importancia de la participación popular en las decisiones que afectan a todos. Las bases de la democracia están cimentadas en esta constitución de la cual son hijas todas las constituciones de los países americanos.

Por primera vez en la misma casa, en la misma puerta de los otrora imperiales, se les dice, cara a cara, que lo que están haciendo está mal, que la crisis no se puede solucionar con una mano en el garrote de los recortes y otra con una bandera blanca a la banca, en ultima instancia única culpable de la crisis.

Por otro lado, por primera vez y de frente, se les dice a todos los países del globo que el tema del narcotráfico no es un tema de solución con represión sino con un análisis creativo y serio sobre la discriminalizacion de las drogas. Ejemplos parecen sobrar particularmente ahora que dos estados en los Estados Unidos han declarado legal la posesión y el consumo individual de la marihuana. Los mexicanos, los guatemaltecos, los peruanos, han sido claros. No se puede seguir fomentando el crimen organizado a partir de medidas que sobresalen por su inefectividad. Es tiempo que el ojo internacional vea con distinto cristal el tema del narcotráfico. Novedad dicha en voz alta y que parece que por fin cuenta con un consenso global.

Y que de los temas tan martillados como la soberanía de los pueblos y la solución a sus problemas bilaterales. Bolivia ha vuelto a mencionar con claridad que los tratados no están escritos en piedra y que se pueden y mejor se deben revisar. Esto no cae bien a los vecinos que siempre quieren lavar la ropa sucia en privado, pero que insistimos que es mejor ver el tema del mar en público pues en privado no hay mas que hacer. Deberían darse cuenta los vecinos que no se puede seguir con un tratado que esta por demás obsoleto y que respondía entonces a una política de vencedores.

Hoy el mundo reclama no solo justicia por las injusticias cometidas sino que además se plantea la revisión de un tratado que a todas luces es discriminatorio y perjudicial. Chile ha experimentado, con el tema del Beagle, acuerdos que han pasado por nuevas redes y lo ha hecho bien. Con el Perú ha mirado el mismo tratado sin mayores problemas, ¿por qué no con Bolivia?

Evo Morales no ha repetido la misma cantaleta de una mara azul para Bolivia, ha sido novedoso en enfrentar al presidente chileno con una demanda de revisión del tratado delante de otros presidentes. Ojala los vecinos sepan que el revisar es dar pie a la justicia y mas bien solucionar un tema que de viejo se cae.