Beijing (PL).- La nueva dirigencia china elegida por el recién concluido XVIII Congreso del Partido Comunista ha recibido el mandato de impulsar el proceso de reforma y apertura, pero esta vez con el énfasis puesto en procurar un desarrollo integral y coordinado. La misión de los nuevos líderes chinos es que el país pueda lograr en momentos de crisis mundial un armónico desarrollo económico, social, político, cultural y ecológico que propicie el fomento de una sociedad moderadamente próspera en un plazo de 10 años.

Después de más de 30 años de espectacular carrera reformista que trasformó algunas villas de pescadores y anodinos poblados rurales en esplendorosas ciudades industriales, la certidumbre de que algo no ha marchado del todo bien está ganando cada vez más terreno. En medios de la prensa oficial se ha llegado a criticar de manera insistente que el proceso de reformas y apertura ha llevado el desarrollo económico a muchas regiones del país acompañado de lamentables desigualdades sociales para sus pobladores.

Según la agencia estatal de noticias Xinhua, “mucha gente se ha disgustado o quedado perpleja por los males sociales del país, tales como alimentos de mala calidad, la enorme disparidad en la riqueza, los males medioambientales y la corrupción”. La preocupación ciudadana también gira en torno a problemas como el acceso inequitativo a la educación, la atención médica y la seguridad social.

Durante las sesiones del XVIII del Partido Comunista, que se extendieron del 8 al 14 de noviembre en el Gran Palacio del Pueblo frente a la emblemática Plaza de Tian’anmen en Beijing, fue elegida una nueva generación de políticos chinos liderada por el flamante secretario general Xi Jinping de 59 años. A juicio de analistas chinos, en esa magna reunión quinquenal quedó allanado el camino para que la nueva dirigencia atienda las preocupaciones populares esenciales con vistas al desarrollo sostenible de este país, pero sin dejar de avanzar en el camino de la reforma y la apertura.

En las nuevas enmiendas a la constitución, aprobadas por el XVIII Congreso de esta veterana organización política en el poder desde 1949, aparecen destacadas la reforma y la apertura como el “camino hacia una China más fuerte” y la “característica sobresaliente” de la nueva etapa que el país está a punto de emprender.

Según Xin Ming, profesor de la escuela de cuadros políticos del Comité Central del Partido Comunista, las reformas en China no son perfectas y algunas personas sienten nostalgia y hasta desean detenerlas. “Pero en este momento, rechazar las reformas sólo conducirá a China hacia un callejón sin salida. El estancamiento y el retroceso en las reformas no es una salida”, dijo Xin citado por la agencia Xinhua.

El profesor en teoría marxista explicó además que el igualitarismo, considerado como el culpable que asfixiaba la vitalidad nacional de China bajo la economía planificada, “ya no parece que sea bueno para nada”.

Para otro especialista en teoría política como el doctor Zheng Changzhong, de la Universidad de Fudan, “los nuevos líderes del Partido deben comprender las diversas peticiones del pueblo chino, hacer una lista de prioridades y hacer avanzar las reformas en el momento apropiado y con la intensidad apropiada”. “Si el Partido aspira a mantener su gobierno a lo largo del camino socialista, siempre debe tener en cuenta la opción estratégica de la reforma para el bien del pueblo”, afirmó el profesor Zheng.

Líder chino advierte necesidad de nuevos progresos en esfera social

El saliente secretario general del Partido Comunista de China Hu Jintao admitió que el país aún está necesitado de nuevos progresos que aseguren a toda la población derechos básicos como educación, empleo, salud y vivienda. Al intervenir en un panel de debate con los delegados de la próspera provincia costera oriental de Jiangsu al XVIII Congreso Nacional del PCCh, Hu dijo que esos nuevos progresos deben estar sustentados en el entendimiento de fortalecer el desarrollo social con énfasis en el bienestar de la población.

Estadísticas oficiales fijan en más de 1.300 millones en número de pobladores de China, la mayoría de ellos residentes en zonas rurales. El tema del desarrollo social figura de manera prominente en discursos de funcionarios y opiniones de la prensa oficial ante la notable molestia en sectores de la población que ven relegadas muchas de sus necesidades humanas a pesar del alto ritmo del crecimiento económico. “La campaña de reforma y apertura que ha traído al Partido Comunista de China enormes logros en las pasadas tres décadas, es ahora más que una paradoja que pone a prueba el coraje y la sabiduría del Partido”, indicó la agencia estatal de noticias Xinhua.

Según esta agencia informativa, muchos chinos se sienten que cada vez están más expuestos a males sociales, incluidos alimentos de baja calidad, medicinas falsificadas, corrupción, deterioro del medio ambiente, profunda desigualdad económica y malos servicios públicos. “Esta situación hace pensar que el record de doble dígitos en el crecimiento económico del país ya no está siendo destacado como un puro logro”, añadió Xinhua.

En su debate con los delegados de la provincia de Jiangsu, el presidente Hu indicó que lo esencial del XVIII Congreso del PCCh es que se trata de nuevo punto de partida e instó a “comprender plenamente nuestra responsabilidad y misión y esforzarnos para hacer nuevos y mejores progresos en el avance de la gran causa del socialismo con características chinas”.

En ese sentido, la agencia Xinhua destacó que en la continuación de la política de reformas, “el Partido debe andar con cautela sobre una fina línea entre el doble objetivo de asegurar un crecimiento económico sustentable y mantener la justicia social”. Debemos hacer nuevos progresos para asegurar que todas las personas disfruten su derecho a la educación, vivienda, empleo y salud, destacó el líder chino.

China jamás copiará el sistema político occidental

Hu Jintao dijo ante el XVIII Congreso Nacional del PCCh que el país jamás copiara el sistema político occidental en su proyecto de fomentar una sociedad moderadamente próspera. Debemos mantener firmes el rumbo del socialismo con características chinas para asegurar el cumplimiento de los proyectos de modernización y la gran renovación de la nación, dijo Hu al presentar ante el Congreso el informe central con propuestas de metas políticas, económicas y sociales para el 2020.

Hu indicó que el país tiene como propósito general promover el progreso económico, político, cultural, social y ecológico y recomendó tomar experiencias de los logros de otras sociedades, pero “nunca copiar un sistema político occidental”. En su discurso central a los casi 2.300 delegados al congreso, el líder chino instó a crear un nuevo modelo de crecimiento. También llamó a promover un desarrollo sostenible que aumente la prosperidad de este país asiático, mejore el bienestar de la población y asegure la estabilidad y armonía sociales. Llamó a asegurar “que el desarrollo esté basado en una mejor calidad y desempeño”.

El líder chino indicó que ese nuevo modelo de crecimiento tiene como elementos esenciales mantener la estrategia de incentivar la demanda interna, establecer un mecanismo a largo plazo para aumentar las demandas de los consumidores, incrementar las inversiones a ritmo apropiado y expandir el mercado interno. El informe central plantea que “solo mediante la promoción de un desarrollo saludable y sostenible China puede establecer una base material sólida para elevar la prosperidad y fortaleza del país, mejorar el bienestar de la población y asegurar la armonía y estabilidad sociales”.

En esa misma línea de acción, el líder chino fijó como nuevo objetivo económico duplicar para el 2020 los más de 5,87 billones de dólares del Producto Interno Bruto registrados en el 2010, así como duplicar también en igual periodo el ingreso per cápita de la población rural y urbana. En los planes de crecimiento económico de China aprobados en anteriores Congresos del PCCh nunca figuró una propuesta de aumentar los ingresos de la población.

Hu destacó en otra parte de su discurso que durante su mandato de 10 años el Partido ha trabajado duramente para asegurar y mejorar el bienestar de la población y llevarles más beneficios que nunca antes. Señaló que la teoría de la Visión Científica del Desarrollo es el principal logro de la década y que junto con el Marxismo-leninismo, el Pensamiento de Mao Zedong, la Teoría de Deng Xiaoping y los importantes preceptos de las Tres Representatividades constituyen la guía que el partido debe mantener.

El saliente líder chino presento una lista de ocho requerimientos básicos que el Partido y la población deben cumplir con el fin de lograr nuevas victorias para el socialismo con características chinas. Esos requisitos son mantener al pueblo como elemento principal del país; continuar la liberación y desarrollo de las fuerzas productivas; perseverar en el proceso de reforma y apertura; salvaguardar la justeza social y la justicia, y esforzarse por la prosperidad común. Completan la relación, promover la armonía social; seguir un desarrollo pacífico, y defender la dirigencia del Partido.

Hu también abordó el tema del medio ambiente, uno de los problemas serios de China, al pedir priorizar el progreso ecológico e incorporarlo en todos los aspectos del avance económico, político, cultural y social, trabajar arduamente para construir un bello país y lograr un duradero y sostenible desarrollo de la nación.

El presidente chino defendió la creación un nuevo modelo de crecimiento económico para un desarrollo sostenible que aumente la prosperidad de este país asiático, mejore el bienestar de la población y asegure la estabilidad y armonía sociales. “En respuesta a los cambiantes acontecimientos tanto en la economía mundial como doméstica, debemos acelerar la creación de un nuevo modelo de crecimiento y asegurar que el desarrollo este basado en una mejor calidad y desempeño”, dijo.

“Solo mediante la promoción de un desarrollo saludable y sostenible China puede establecer una base material sólida para elevar la prosperidad y fortaleza del país, mejorar el bienestar de la población y asegurar la armonía y estabilidad sociales”.

Pero Hu instó además duplicar en igual periodo el ingreso per cápita a los residentes en las zonas rurales y urbanas, un elemento que nunca fue contemplado en los planes de crecimiento económico de China, aprobados en los dos congresos anteriores del PCCh. Explicó que esos objetivos fueron trazados sobre la base de “hacer que el desarrollo del país sea más balanceado, coordinado y sustentable”.

Por otro lado, el presidente chino pidió librar una lucha sin descanso contra la corrupción y advirtió que si ese empeño fracasa las consecuencias serán fatales para el Estado y el gobernante partido comunista. Dijo que la corrupción es el tema de mayor importancia que preocupa a la población de este país asiático. “Si fracasamos en tratar correctamente este asunto, será fatal para el Partido, e incluso puede causar su colapso y la caída del Estado”, advirtió Hu.

Nuevo líder chino enfrenta retos sociales y problemas de corrupción

El 14 de noviembre, el saliente secretario general del PCCh Hu Jintao cedió el paso a su sucesor Xi Jinping, quien tendrá la misión de fomentar en este gigante asiático una sociedad moderadamente próspera en los próximos 10 años. Xi Jingping fue electo presidente de la Comisión Militar Central durante la primera sesión plenaria del XVIII Comité Central.

Xi, de 59 años, encabeza la quinta generación de dirigentes políticos de China desde el triunfo revolucionario de 1949. Poco después de su nombramiento, Xi sostuvo un encuentro con la prensa en el Gran Palacio del Pueblo y allí dio a conocer la integración del Comité Permanente del Buró Político, la más encumbrada instancia de poder en este gigante asiático.

Xi, junto con Li Keqiang, quien asume el cargo de primer ministro en sustitución de Wen Jiabao, aparecen en la lista de los 376 miembros plenos y alternos del nuevo Comité Central, elegidos en la sesión final del XVIII Congreso del PCCh.

Los otros miembros Comité Permanente del Buró Político del PCCh son Li Keqian, actual viceprimer ministro primero, Zhang Dejiang, viceprimer ministro, el hasta ahora secretario del Partido en Shanghai, Yu Zhengsheng, y Liu Yunshan, quien fungía como director de Propaganda de la organización política. Completan la lista Wang Qishan, electo hoy jueves secretario de la Comisión Central de Control Disciplinario del PCCh, y Zhang Gaoli, quien ocupaba la secretaría del Partido en la ciudad de Tianjin.

Por otra parte, el nuevo Buró Político del PCCh se mantiene con 25 miembros, dos de ellos mujeres, Liu Yandong, que fue reelecta y es la quinta mujer desde 1949 que integra este organismo. La otra fémina es Sun Chulan, que fue promovida y es la segunda mujer en la historia del Partido Comunista en llegar a dirigir la organización en una provincia, la de Fujian.

Este organismo partidista fue remozado en más del 50%, ya que de sus 25 integrantes solo 11 pertenecían al anterior Buró Político. Entre sus nuevos miembros están los dos recién nombrados vicepresidentes de la Comisión Militar Central, Fan Changlong y Xu Qiliang.

Nuestra responsabilidad ahora es unir y dirigir a todo el Partido y la población “en los continuos esfuerzos para lograr la gran renovación de la nación china para que pueda mantenerse de manera independiente más firme y más poderosa entre las naciones del mundo”, dijo Xi en un encuentro con la prensa. Sin embargo, destacó que “hemos asumido esta responsabilidad por el pueblo, cuya aspiración a una hermosa vida representa nuestra meta de lucha”.

Nuestro pueblo anhela tener una mejor educación, trabajos estables, ingresos satisfactorios, una seguridad social garantizada, servicios médicos y sanitarios de mayor calidad, condiciones habitacionales más cómodas, un ambiente mejor y que sus hijos puedan crecer, trabajar y vivir de una manera digna, añadió.

“Tal responsabilidad es la que tenemos ante el Partido. El nuestro es un partido político que sirve de todo corazón al pueblo. El Partido ha dirigido al pueblo en la obtención de éxitos que llaman la atención del mundo, por lo que tenemos toda razón para sentirnos orgullosos”, dijo Xi.

En su discurso ante la prensa acreditada al XVIII Congreso del PCCh, Xi alertó a no acomodarse en la autosatisfacción, debido a los numerosos y serios problemas que debe enfrentar en los momentos actuales la veterana organización política en el poder desde 1949. El flamante secretario general del PCCh indicó que una gran parte de esos problemas reclaman soluciones urgentes, como la malversación, la corrupción, el divorcio de las masas, el formalismo y el burocratismo.

“Dedicaremos gran esfuerzo para resolver estos problemas”, prometió Xi. “Todo el Partido debe estar alerta. Para forjar el hierro, se necesita herrero fuerte. Por eso nuestra responsabilidad reside en sostener el principio de que el Partido debe supervisar su propia conducta y desempeñarse con disciplina estricta”.

La nueva generación de líderes políticos

A sus 59 años, el alto, corpulento y muy discreto Xi Jinping es considerado un político pragmático, con muchas habilidades para solucionar problemas complejos. Esas características serán puestas a prueba en una etapa crucial en la que China se propone, en medio de las adversidades de la situación económica internacional, poner en marcha un nuevo modelo de crecimiento que no descuide el bienestar social de la población y la protección del medio ambiente.

Pero también su gestión tendrá mucho que ver en la sostenida batalla contra la corrupción y las indisciplinas en todos los niveles de poder, un problema que ha llegado a lesionar la imagen del PCCh ante una población en la que abundan los disgustos por la ampliación de las brechas sociales y económicas.

Oriundo de la noroccidental provincia de Shaanxi, donde se encuentran los famosos guerreros de terracota, Xin es hijo del ex viceprimer ministro Xi Zhongxun, un estrecho colaborador de Mao Zedong, que fue purgado en los años caóticos de la Revolución Cultural (1966-1976) y rescatado años después por Deng Xiaping para supervisar el entonces recién iniciado proceso de reformas.

La carrera política de Xin, un ingeniero químico graduado en la Universidad Tsinghua, en Beijing, donde después obtuvo el doctorado en teoría marxista, comenzó en la década del 80 como jefe del Partido Comunista en un condado de la provincia de Hebei. Desde 1985 ocupó durante más de 10 años diversos cargos en la provincia costera de Fujian, donde consolidó su carrera política hasta que en 1999 fue nombrado gobernador para poner en orden la situación creada por un escándalo de corrupción que implicó a varios funcionarios.

En esa provincia fue donde Xi conoció a la que hoy es su esposa desde 1987, la cantante soprano Peng Liyuang, quien mucho antes ya era famosa entre los chinos por sus interpretaciones de música tradicional, difundidas por la televisión nacional. Con su ya ganada reputación de político estricto, Xi fue nombrado por el presidente Hu en marzo de 2007 como secretario general del Partido en Shanghai para arreglar los problemas causados en esa capital financiera por el escándalo de corrupción de su antecesor Chen Liangyu.

En octubre de ese año fue promovido al Comité Permanente del Buró Político, la instancia suprema de poder encargada de guiar el destino del Partido y el Estado chinos. Con su estilo de político discreto, casi siempre alejado de las cámaras de televisión y de los fotógrafos de prensa, Xi es señalado como un opuesto a los discursos llenos de consignas en lugar de una comunicación más directa.

En 2008, Xi ascendió a la vicepresidencia del gobierno chino y desde ese rango se encargó de supervisar la organización de los Juegos Olímpicos de Beijing. En 2010 fue nombrado vicepresidente de la poderosa comisión Militar Central.

* Corresponsal de Prensa Latina en China.