La temporada ciclónica 2012 en la cuenca del Atlántico, Golfo de México y Mar Caribe clasifica como la tercera más activa desde 1851, con un registro de 19 organismos entre tormentas tropicales y huracanes; en tanto que el año 1933 ocupa el segundo lugar con un total de 20. En 2005 se registró un récord histórico de 28 sistemas, y fue la única vez que se tuvo que recurrir al alfabeto griego para denominar a estos fenómenos naturales.

La práctica de nominar a los fenómenos meteorológicos comenzó en los primeros años del siglo XX, con el objetivo de identificarlos rápidamente en los mensajes de alarma en la cuenca del Atlántico. La Organización Meteorológica Mundial confeccionó una lista de 21 nombres ordenados alfabéticamente, y dispuso que en caso de ocurrencia de más de 21 ciclones tropicales, éstos toman su nombre del alfabeto Griego: Alpha, Beta, Gamma, Delta. Los nombres de huracanes muy destructivos no vuelven a emplearse nunca más; tal es el caso de Katrina, que golpeó Estados Unidos en 2005, y el Mitch, Honduras en 1998.

La temporada ciclónica en la cuenca del Atlántico comienza el 1 de junio y concluye el 30 de noviembre. Para la temporada 2012, los meteorólogos pronosticaban un período de normal a poco activo, con 10 ciclones tropicales (tormentas más huracanes) en toda el área del Atlántico Norte, cinco de los cuales alcanzarían la categoría de huracán. Los nombres previstos para este año son Alberto, Beryl, Chris, Debby, Ernesto, Florence, Gordon, Helene, Isaac, Joyce, Kirk, Leslie, Michael, Nadine, Oscar, Patty, Rafael, Sandy, Tony, Valerie y William.

En marzo de este año el Centro de predicción del Clima de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) pronosticó entre 14 y 23 tormentas tropicales, de las cuales ocho-14 alcanzarían categoría de huracán. Entre tres y siete podrían llegar a categorías superiores de tres, cuatro o cinco en la escala Saffir-Simpson.

El pronóstico estacional de la actividad ciclónica en el Atlántico tiene indiscutiblemente un valor científico, al estudiarse las condiciones generales de formación y desarrollo de los ciclones tropicales, mientras que provee una herramienta probabilística útil para determinadas actividades. Sin embargo, la información meteorológica no posee un valor práctico para el público en general ya que no es posible prever con meses de antelación por dónde pasará un meteoro, y tampoco la fuerza de la lluvia que lo acompañará, explica el director del Centro Nacional de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba José Rubiera.

Inusual actividad ciclónica de mayo a septiembre

A pocos días del inicio oficial de la temporada ciclónica 2012 en la cuenca Atlántica, la tormenta tropical Alberto llamó la atención de expertos al sureste de Charleston, Estados Unidos. Días después se generó la tormenta subtropical Beryl. El historiador de la meteorología en Cuba Luis Enrique Ramos consideró inusual la formación de dos organismos en el hemisferio occidental en el mes de mayo, un hecho sin precedentes en 100 años.

Desde que se tiene registros, tan solo en dos ocasiones (1887 y 1908) se han generado dos sistemas tropicales antes del comienzo oficial del período ciclónico. Desde 1952 solo se reportó un ciclón en el quinto mes de los años 1953, 1959, 1970, 1972, 1981 y 2007, pero en ningún caso dos, como ahora, resaltó Ramos en una entrevista con el diario Granma, refiriéndose a la tormenta tropical Alberto y a la subtropical Beryl.

Antes de que finalice junio, la temporada ciclónica en el Atlántico norte, Mar Caribe y Golfo de México estableció un récord, al contar ya con cuatro organismos formados: Alberto, Berly, Chris y la tormenta tropical Debby, que se desarrolló el 23 de junio. Según Ramos, esto no sucedía desde 2005, año en el que la cuarta tormenta tropical denominada Dennis surgió el 5 de julio.

Desde el inicio de la temporada ciclónica el 1 junio hasta el 28 de agosto de 2012 se cuentan 10 tormentas tropicales, dos de las cuales alcanzaron categoría de huracán. En agosto se reportó la evolución y desarrollo de ocho tormentas, lo que constituyó un nuevo record mensual. Destacó la aparición prematura de Leslie, solo eclipsada sólo por Luis en 1995. A fines de agosto, el noveno sistema del año, Isaac, mató al menos 24 personas en Haití y penetró convertido en huracán en Estados Unidos.

Hasta septiembre de 2012 se habían formado 12 tormentas tropicales en la cuenca Atlántica, cinco de las cuales alcanzaron categoría de huracán: Chris, Ernesto, Gordon, Isaac y Kirk. Sin embargo, todavía quedaban septiembre y octubre, los meses de mayor actividad, advirtió el doctor José Rubiera, jefe del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba. (1)

El 23 de octubre la tormenta tropical Sandy comenzó a ganar tamaño e intensidad con vientos máximos sostenidos de 75 kilómetros por hora y una presión central de 998 hectoPascal. Sandy se convirtió en el décimo huracán de la temporada ciclónica y alcanzó la categoría I en la escala Saffir-Simpson, informó el Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba (Insmet).

El fenómeno meteorológico penetró en los territorios de Jamaica, Cuba y Estados Unidos, y causó estragos en Haití, República Dominicana y Bahamas. Tras su paso por las islas del Caribe, Sandy dejó más de 70 muertos y una estela de destrucción. Las pérdidas en Jamaica ascienden a por lo menos cinco mil millones dólares, mientras que en Haití solo el sector agrícola perdió más de 104 millones de dólares, estima el Consejo Nacional por la Seguridad Alimentaria.

Sandy mató a por lo menos 120 personas en varios estados norteamericanos, en particular Nueva Jersey y Nueva York; podría ser el huracán más el más caro en la historia de Estados Unidos, con pérdidas estimadas en 70 mil millones de dólares, más que Katrina que dejó una factura de 41 mil millones de dólares, según la compañía IHS Global Insight.

Los ciclones tropicales son cada vez más intensos y frecuentes

La mayor presencia de partículas contaminantes en la atmósfera, como por ejemplo aerosoles, partículas de sulfato, polvo y hollín, puede influir en la composición de nubes y aumentar la ocurrencia de lluvias en los trópicos, subtrópicos y latitudes medias del planeta, abarcando regiones de África, Sudamérica y Asia, evalúan expertos del Instituto Weizmann de Israel, la NASA y de otras instituciones. (2)

Los aerosoles se producen por la combustión del gas, el carbón o la quema de desechos agrícolas y causan contaminación ambiental con smong y humo, lo que a su ver contribuye al calentamiento climático del planeta. El cambio climático tiene mucho que ver con el incremento de actividad ciclónica desde 1995, coincidieron varios expertos en el 30 congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA en inglés) celebrado el 26 de mayo en la ciudad de San Francisco, Estados Unidos.

Al intervenir en el panel Fuerza 5: huracanes, cultura cívica y conocimiento en la cooperación grancaribeña, el especialista cubano José Rubiera reveló que, según estudios realizados en los últimos 200 años, los huracanes de gran intensidad se duplicaron en los últimos años.

Las siete temporadas ciclónicas de mayor actividad en la cuenca del Atlántico fueron, en orden de importancia, las de 2005, 1933, 2012, 1887, 1995, 2010 y 2011. Llama la atención que de esas siete cinco ocurrieron en los últimos 17 años (1995, 2005, 2010, 2011 y 2012), y las últimas tres de forma consecutiva, con un total de 19 meteoros, detalló el periódico cubano Granma.

En un período de estudio de 90 años, el riesgo de ocurrencia de huracanes como el Katrina, que devastó Nueva Orleáns en 2005, se duplicó en los años más cálidos. En otras palabras, el número de ciclones tropicales en el Atlántico es mayor en los años más calientes, concluye una investigación realizada por expertos del Centro de Clima y Hielo del Instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhague y científicos de China y Reino Unido. (3)

Los ciclones tropicales se forman generalmente en el océano Atlántico y avanzan hacia la costa este de Estados Unidos y el golfo de México; hay estaciones de medición a lo largo de todo el litoral que monitorean los niveles de mareas desde 1923. Los investigadores de la Universidad de Copenhague analizaron los registros del período histórico en el cual la temperatura global aumentó 0,7 grados Centígrados.

Las temperaturas a nivel global aumentaron en 0,7 grados desde 1923, y el mayor incremento de fenómenos climáticos extremos se produjo desde la década de 1980. Existe una tendencia clara al aumento de fenómenos meteorológicos y de ciclones cuando el clima es más cálido. “Estudiamos todos los casos en los que había cambios rápidos del nivel del mar y vimos que había una fuerte correlación entre las subidas repentinas y los registros históricos de tormentas tropicales. Además observamos que hay una tendencia a que se produzcan más fenómenos de este tipo cuando la temperatura es mayor”, explicó el científico principal de la investigación Aslak Grinsted.

No obstante, aclaró que no pueden probar que el cambio climático esté causando más huracanes extremos, pero la pesquisa apoya las predicciones de que el aumento de la temperatura oceánica podría ocasionar tormentas tropicales más frecuentes y extremas.

Según el director de Análisis del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica de Estados Unidos Kevin Trenberth, el reciente fenómeno meteorológico Sandy que devastó amplias zonas del Caribe y de la costa oeste estadounidense es consecuencia del aumento de la temperatura del mar de hasta dos grados centígrados. Sandy es una tormenta digna de recibir el adjetivo de “histórica” debido a que hubo 10% más de agua evaporada alimentando al sistema, y 20% más de lluvia.

Trenberth, uno de los autores de los informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) de 2003 y 2007, está seguro de que tanto este huracán como el resto de eventos extremos ocurridos en 2012 “hubieran sucedido seguramente sin cambio climático, pero no hubieran roto todos los récords conocidos ni sus efectos hubieran sido tan mayúsculos”.

Por ejemplo, el fenómeno El Niño creó patrones meteorológicos con consecuencias mundiales, tales como la intensa sequía en Australia en 2009, acompañada de una ola de calor y de fuertes incendios que batieron récords en Rusia en 2010, al sur de Estados Unidos en 2011 y en la zona central de Norteamérica en 2012. El experto norteamericano considera que el calentamiento global no solo intensificará tormentas y sequías en el futuro, sino que las hará más frecuentes.

Los ciclones son más frecuentes en el Caribe

El cambio climático influye en el desarrollo de eventos extremos en cada zona del planeta, y aumentará la intensidad y severidad de los ciclones tropicales en el Caribe, presagió el co presidente del Grupo II de trabajo del IPCC Cristopher Field al presentar en La Habana los resultados de un informe especial relativo a gestión de riesgos y desastres en la región, elaborado por cerca de 200 expertos de 62 naciones.

Entrevistado por Prensa Latina, Fields subrayó que los países del Caribe deben conocer muy bien los problemas relacionados y el manejo de riesgo de sus poblaciones, muy vulnerables a fenómenos extremos y cada vez más costosos, como por ejemplo la elevación del nivel de mar.

A modo de ejemplo, las intensas lluvias que afectaron la zona central de Cuba en los últimos días de mayo de este año fueron atípicas y espectaculares, ya que en apenas cinco días los volúmenes de las represas rebasaron todos los records históricos, y en menos de 48 horas el mayor embalse del país, Zaza, recibió más de 800 millones de metros cúbicos de agua, reveló la presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos de Cuba Inés María Chapman Grau.

Sólo en la ciudad de Trinidad se reportaron 800 milímetros, cifra que representa la media de lluvias en un año. Las precipitaciones afectaron de forma excepcional a la provincia de Sancti Spiritus, donde fueron evacuadas más de ocho mil personas. Las causas de esos desastres hay que buscarlas en el cambio climático, dijo Chapman Grau.

Para Cuba, lo más notable de lo acontecido en la presente temporada ha sido el paso del huracán Sandy por la región oriental en la madrugada del 25 de octubre, provocando intensas lluvias y vientos sostenidos de hasta 175 kilómetros, con rachas superiores a los 200, durante alrededor de cinco horas.

El especialista José Rubiera destaca que Cuba registra la tasa más baja de muertes como consecuencia de fenómenos meteorológicos, gracias a la combinación de varios factores, entre ellos la eficiencia del sistema de Defensa Civil (incluido en la legislación de la isla), un mecanismo de alerta temprana, junto a la educación y la acción de los medios de difusión.

Cuba tiene hoy una tasa inferior de muerte por ciclones que países de mayor desarrollo como Estados Unidos. Con una población de 35,7 millones de habitantes en regiones de riesgo y la afectación de nueve huracanes, Estados Unidos tiene un promedio de 44,73 muertes por millón y Cuba con 11,5 millones de habitantes y siete huracanes registra sólo 2,78.

Notas:

1. Se registraron los meteoros Alberto, Berly, Chris, Debby, Ernesto, Gordon, Helene, Isaac, Joyce y Kirk, Leslie, Michael y Nadine, además de Oscar, Patty, Rafael, Sandy, Tony, Valerie y William.

2. Revista Nature Geoscience, enero de 2012.

3. Revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), octubre-noviembre de 2012.

Con reportes de los periodistas de Prensa Latina Vivian Collazo Montano y Raúl García Alvarez.