Bruselas, Ginebra, Caracas y Brasilia (PL y Bolpress).- En 2014 los exportadores de Argentina, Brasil, Cuba, Venezuela y Uruguay perderán los beneficios del Sistema Generalizado de Preferencias arancelarias (SGP), otorgados por la Unión Europea (UE) a los países en desarrollo. Continuarán gozando de acceso preferencial al mercado comunitario los productos manufacturados y agrícolas de Bolivia y de otros 11 países latinoamericanos de renta baja o media baja.

El SGP es un acuerdo comercial a través del cual Bruselas otorga acceso preferencial no recíproco al mercado comunitario a los productos manufacturados y agrícolas de 176 países en vías de desarrollo, por medio de la exoneración total o parcial del pago de derechos aduaneros. En 2011 las importaciones europeas amparadas por el SPG sumaron 87 mil millones de euros, cerca del 5% del total de las compras de la UE, y el 11% de las importaciones comunitarias procedentes de países en vías de desarrollo.

La Comisión Europea (CE) informó a principios de noviembre que los países clasificados en los últimos tres años por el Banco Mundial como naciones “de renta alta o renta media alta” (con PIB per cápita de al menos 4 mil dólares) ya no gozarán de las preferencias comerciales del SGP a partir del 1 enero de 2014. Son 12 los países que saldrán de la lista del SGP: Argentina, Brasil, Cuba, Venezuela y Uruguay en Latinoamérica, y Bielorrusia, Rusia, Kazajistán, Gabón, Libia, Malasia y Palau.

También serán excluidos del SGP un total de 34 países que suscribieron acuerdos de libre comercio con la UE, entre ellos Sudáfrica, Argelia, Egipto, Jordania, Líbano, Marruecos, Túnez, México, República Dominicana y otros del Caribe.

La UE mantendrá las preferencias comerciales para 89 países en desarrollo con renta baja o media baja, entre ellos Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Haití, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, China, India, Irán, Tailandia, Armenia y Ucrania. De este grupo, las 49 naciones más pobres, sobre todo africanas, exportarán a la UE sin pagar aranceles al amparo del programa “Todo menos armas”, con la condición de que ratifiquen convenios internacionales de derechos humanos, laborales y de protección medioambiental.

No obstante, El Salvador, Honduras y Nicaragua se niegan a afiliarse a la Corte Penal Internacional, una condición impuesta por Europa para acceder al SGP Plus, al considerar que la exigencia es lesiva a la soberanía y a sus intereses.

El viceministro de Comercio Exterior de Ecuador Francisco Rivadeneira aclaró que su país gozaría de las preferencias del SGP solo por un año más, beneficiando a productos antes excluidos del sistema como el banano que representa el 40% de las exportaciones, y reduciendo de 3,6% a cero los aranceles de exportacfión de camarón.

El gobierno de Brasil advirtió que la exclusión del SGP puede provocar una concentración aún mayor de las exportaciones brasileras a la UE, con la consecuente pérdida de empleos en diferentes rubros económicos. El presidente del grupo Venezuela del Parlamento Latinoamericano (Parlatino) Rodrigo Cabezas aseguró que la medida no solo afecta al comercio justo a nivel mundial, sino que “desdice” el papel de los industrializados de una cooperación por el desarrollo.

“Con estas acciones queda demostrado que la UE está regresando al proteccionismo comercial cosa que es inaceptable cuando se convoca a relaciones de igualdad entre los países”, objetó Cabezas, mientras que los diputados del Parlatino/Venezuela exigieron a los países desarrollados que respeten los principios básicos de los tratados internacionales en materia comercial, sobre todo el principio de Trato Preferencial y Diferenciado en beneficio de las naciones de menor desarrollo social y económico

La crisis europea afecta al comercio mundial

En enero de este año la Eurozona integrada por 17 países vinculados a la moneda única reportó un déficit en la balanza de cuenta corriente de 7.600 millones de euros: las ventas externas crecieron 1,3%, mientras que las importaciones aumentaron 2,4%. En toda la UE el déficit ascendió a 23.800 millones de euros, con un incremento del 1,5% en las exportaciones y del 3,5% en las compras, informó la oficina de estadísticas Eurostat.

El 31 de octubre el director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC) Pascal Lamy y los directores de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) Angel Gurría y de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad) Supachai Panitchpakdi alertaron que en los últimos cinco meses los gobiernos del G-20 impusieron nuevas medidas restrictivas del comercio.

Desde el inicio de crisis económica en 2008, las pérdidas causadas por acciones prohibitivas del comercio de mercancías representan el 3% de los intercambios mundiales y casi el 4% del comercio de los miembros del G20. Sólo el 18% de las 802 medidas proteccionistas adoptadas en ese período han sido suprimidas. Según estadísticas de la OMC, entre octubre de 2011 y mayo de 2012 se adoptaron 124 nuevas medidas comerciales restrictivas, las cuales afectaron al 0,9% de las importaciones mundiales.

Las relaciones económicas y de cooperación entre Europa y Latinoamérica ya sufren los efectos de la crisis europea. “En cuanto a los intercambios comerciales, es indudable que las tendencias de fondo que caracterizan al comercio bilateral desde hace dos décadas, en particular su pérdida de peso relativo, están y seguirán siendo afectadas negativamente por la crisis europea”, advierte un reciente informe del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA).

El informe La crisis en la Zona Euro y su impacto en el proceso de integración europea y en las relaciones birregionales América Latina y Caribe y Unión Europea subraya que una de las consecuencias de la crisis es la considerable caída de las remesas provenientes de Europa desde 2008.

Sin embargo, resalta el SELA, los efectos comerciales directos de la crisis europea sobre las economías latinoamericanas no son relevantes en vista de que el peso relativo de los intercambios de la región con el viejo continente en su conjunto representan alrededor del 14% de su comercio total.