Los tailandeses están acostumbrados a los fuertes temporales monzónicos que se registran anualmente entre mayo y octubre, pero en los últimos dos años los pronósticos de aluviones y avalanchas fueron ampliamente superados por la realidad. Tailandia soportó el año pasado las inundaciones más devastadoras de los últimos 50 años, con un saldo de 823 muertos, y en septiembre de 2012 las lluvias más intensas del siglo inundaron la ciudad capital Bangkok.

En los últimos dos años los desastres ambientales desplazaron a más de 40 millones de personas en toda la región de Asia Pacífico, el área más propensa del mundo a sufrir terremotos, tsunamis y tifones de gran intensidad, entre otros fenómenos climáticos extremos, informó el Banco Asiático de Desarrollo (BAD).

En una reunión anual sobre la adaptación al cambio climático celebrada en Bangkok en marzo de este año, el vicepresidente del BAD Binda Lohari dijo que Bangladesh y la India son las naciones más vulnerables del área, mientras que Nepal, Filipinas, Afganistán y Myanmar clasifican entre las de alto riesgo. Estimó que se necesitan al menos 40 mil millones de dólares hasta el año 2025 para construir infraestructuras adecuadas, y adoptar medidas de saneamiento y prevención.

Tailandia ocupa el puesto número 20 en la lista de naciones más pobladas, con una población estimada de casi 70 millones de habitantes. Este país del sureste asiático registra anualmente intensas lluvias y tifones, y el año pasado fue presa de las peores inundaciones de los últimos 50 años. En marzo más de 30 distritos de cinco provincias del sur fueron declarados zonas de emergencia, las riadas y las severas inundaciones ya habían cobrado la vida de cuatro personas. La Cámara Tailandesa de Comercio estimó 1.890 millones de dólares de pérdidas a causa de las riadas, inundaciones y deslaves del período abril-mayo.

A fines de julio se desató el diluvio, con lluvias incesantes e inundaciones sin precedentes en al menos 26 de las 76 provincias del país. El 7 de agosto al menos 16 regiones se encontraban anegadas y se registraban cerca de 73 mil hectáreas de cultivos destruidas. Hasta el 9 de septiembre 78 personas habían muerto y se contaban más de 400 mil damnificados en el centro y norte de Tailandia.

El 29 de septiembre de 2011 las inundaciones alcanzaron niveles críticos en el noreste de Tailandia, causando hasta esa fecha 166 muertos y miles de evacuados en las provincias de Chiang Mai, Chaiyaphum, Khon Kaen y Mahasarakham. El gobierno aprobó un Fondo de urgencia superior a 200 millones de dólares para compensar a 300 mil familias de agricultores.

En la primera semana de agosto la cifra de muertos subió a 212 en 25 provincias del noreste y centro del país. En la provincia de Ayutthaya, antigua capital del reino entre los años 1350 y 1767, y declarada Patrimonio de la Humanidad, las aguas irrumpieron en una fortaleza de cinco siglos de antigüedad, tras superar una barrera protectora de sacos de arena de dos metros de altura.

El 8 de octubre de 2011 Tailandia enfrentaba la peor inundación en cinco décadas, con más de un tercio del país bajo las aguas, al menos 253 muertos y cerca de tres millones de damnificados. Se encontraban en situación crítica 28 provincias; varias represas estaban al límite de su capacidad de almacenaje, y más de 120 carreteras provinciales y unas 50 autopistas fueron declaradas intransitables.

La versión digital del diario Bangkok Post tituló en portada “Inundaciones, inundaciones, inundaciones”. La primera ministra Yingluck Shinawatra declaró que “las inundaciones alcanzaron la categoría de crisis, la peor en décadas”, tras comprobar personalmente los catastróficos efectos del fenómeno climático en 30 de las 76 provincias del país, especialmente las de Nonthaburi y Prathu Than.

La ciudad de Ayutthaya fue declarada zona de desastre tras reportarse daños en más de 200 monumentos y templos. Entre tanto, Bangkok colapsó por las riadas y tuvieron que excavarse siete canales y emplear 400 bombas para drenar al menos 400 millones de metros cúbicos diarios de agua al río Chao Phraya. La primera ministra Shinawatra reveló que la capital se hunde cerca de 20 centímetros por año.

En el período julio – 11 de octubre las lluvias casi continuas provocaron inundaciones sin precedentes en la historia de Tailandia, dejando un saldo de 270 muertos, tres millones de damnificados y daños económicos de entre 1.994 y 2.590 millones dólares, además de 1,1 millones de hectáreas de plantaciones arroceras afectadas. La Universidad de la Cámara de Comercio de Tailandia calculó que los daños superarían los 4.200 millones de dólares.

En una semana aguas desbordadas anegaron al menos 200 instalaciones industriales del complejo de Rojana, a unos 90 kilómetros al norte de Bangkok. Según datos oficiales, seis de las grandes zonas industriales tailandesas se encontraban críticamente inundadas, sobre todo la de Nava Nakorn, donde se ubican 270 fábricas que emplean a 270 mil personas.

Las instalaciones de más de 400 filiales de empresas japonesas como Toyota, Sony y Mitsubishi enfrentaban graves problemas de suministro y tuvieron que paralizar la producción hasta finales de octubre. Estimados oficiales señalaron que no menos de 14 mil centros industriales que emplean a más de 600 mil trabajadores habían interrumpido labores.

El 19 de octubre el gobernador de la capital tailandesa Sukhumband Paribatra ordenó la evacuación de los habitantes de barrios periféricos amenazados por el desborde del río Chao Phraya. La primera ministra Shinawatra ordenó la apertura de las 200 esclusas que regulan más de dos mil kilómetros de vías fluviales con el objetivo facilitar el desagüe de la meseta central del país, donde se ubica Bangkok.

“El agua de las inundaciones viene por todas direcciones y no podemos controlarla dado que el caudal es enorme”, lamentó la premier. Se habilitaron 202 centros de evacuación para atender a por lo menos 2,4 millones de damnificados en todo el país.

Tailandia decreta estado de desastre nacional

El 21 de octubre de 2011 el gobierno de Shinawatra decretó el estado de desastre nacional causado por las peores inundaciones de los últimos 50 años, que habían dejado hasta ese día por lo menos 320 muertos y pérdidas multimillonarias en un tercio de las 76 provincias del país. La jefa de gobierno ordenó al Ejército ocupar las instalaciones estratégicas de la capital, incluido el aeropuerto internacional de Suvarnabhumi, y exhortó a la población a prepararse para evacuar hacia zonas seguras porque el agua desbordada comenzaba a inundar los barrios del norte citadino.

Suvarnabhumi pronosticó que la lucha contra las inundaciones se extendería por lo menos durante seis semanas y prometió que se harían todos los esfuerzos para mantener abiertas las vías de comunicación y garantizar el suministro de energía eléctrica y de agua potable, además de dar asistencia a 110 mil refugiados en 230 centros de evacuación.

Hasta el 30 de octubre habían perecido 381 personas, más de 100 mil fueron evacuadas y casi tres millones resultaron damnificadas en todo el país. Las inundaciones en la capital tailandesa alcanzaron un nivel crítico debido al desborde del río Chao Phraya. En algunas zonas las aguas llegaron a una altura de dos metros y 47 centímetros, razón por la cual unas 40 mil personas de cuatro de los 50 distritos de la Bangkok tuvieron que ser evacuadas.

En la primera semana de noviembre el 20% de Bangkok estaba inundado y las aguas desbordadas llegaban al centro de la capital, amenazando con inundar las estaciones de transporte subterráneo. El 6 de noviembre se contaban ya 506 muertos, y las riadas fluían por una importante avenida que pasa debajo de la estación Mo Chit del Skytrain, el tren elevado de Bangkok. Unas 800 mil personas residentes en barrios periféricos capitalinos subsistían en una ciudad con avenidas cubiertas por un metro de agua. El Ministerio de Sanidad registraba diariamente 200 nuevos casos de diarrea e infecciones por hongos y otras enfermedades a causa de las aguas contaminadas.

Hasta el 16 de noviembre, cuatro meses de lluvias ininterrumpidas dejaron un saldo de 564 muertos, dos desaparecidos y cerca de 5,3 millones de damnificados en 20 provincias anegadas, informó el Departamento de Prevención y Mitigación de Desastres. A fines de noviembre cerraron el aeropuerto de Don Muang y retrasaron el inicio de las clases. Se contaban ya más de 600 muertos y preocupantes brotes de enfermedades infecciosas, diarreicas y respiratorias, además del dengue, a causa de las aguas fétidas plagadas de desechos de comida y cadáveres putrefactos.

Tailandia contabilizó hasta mediados de diciembre de 2011 un total de 740 muertos y alrededor de cinco millones de damnificados por las continuas precipitaciones registradas desde julio, con una periodicidad sin precedentes. Los desplazados representados por la sociedad Stop Global Warming Association (SGWA en inglés) reclamaron al Estado una compensación de tres mil dólares por persona, y la creación de un fondo público para mitigar los daños de las riadas.

El Departamento de Prevención y Mitigación de Desastres confirmó que más de cuatro millones de personas padecían en al menos 10 de las 76 provincias del país, incluidas Ayutthaya, Lopburi, Bangkok y varias aledañas a la capital. Continuaban bajo el agua 16 mil hectáreas de terrenos agrícolas, 30 colegios, 113 puentes y 783 carreteras, además de monasterios y otros edificios oficiales.

El gobierno tailandés cifró en más de 40 mil millones de dólares las pérdidas causadas por las devastadoras inundaciones. Los inversores extranjeros perdieron 41.979 millones de dólares, dijo el ministro de Finanzas Thirachai Phuvanatnaranubala. El director de la Oficina de Promoción de la Pequeña y Mediana Empresa de Tailandia Yutthasak estimó que los daños supondrían una reducción del crecimiento del sector del 4,2% previsto al 1,8% en 2011.

El 23 de diciembre de 2011 el gobernador de Bangkok Sukhumbhand Paribatra dio por finalizada la inundación en la capital y aseguró que el área citadina había recuperado la normalidad después del drenaje de las provincias de Ayutthaya, Lopburi, Nakhon Pathon, Pathun Thani y Nonthaburi. Una semana después el gobierno central aprobó un fondo especial de 11.110 millones de dólares para afrontar las consecuencias del desastre climático.

En su último parte anual emitido el 31 de diciembre de 2011, el gobierno tailandés confirmó que 823 personas perdieron la vida en las inundaciones más devastadoras de los últimos 50 años, aunque el rey Bhumibol Adulyade consideró que las tempestades registradas entre octubre y finales de noviembre fueron las peores de la historia.

El Banco de Tailandia estimó que la tasa de crecimiento del PIB en 2011 se redujo del 4,1% previsto al 2,6%, y estimó pérdidas materiales de al menos seis mil millones de dólares.

Diluvio en Bangkok

Este año varias poblaciones urbanas y rurales del sur de Tailandia enfrentaron nuevamente descomunales precipitaciones y miles de personas tuvieron que ser evacuadas. En Kapur, 500 casas quedaron bajo las aguas y otras 1.500 en comunidades rurales aledañas; tuvieron que cerrar los parques nacionales de Phatthalung.

En las primeras dos semanas de septiembre días enteros de violentas lluvias y rápidos desbordamientos e inundaciones provocaron pánico en varios distritos de Tailandia, declarados zonas de desastre. Por ejemplo, el nivel de las aguas alcanzó los 50 centímetros en cinco comunidades en Muang Uttaradit y Laplae, mientras que un potente aluvión arrancó 50 metros de cimientos de la línea férrea entre Mae Tha y Bangkok.

Este año las lluvias castigaron sobre todo a Bangkok. Cayó tanta agua sobre la capital en las últimas semanas de septiembre que durante días enteros las calles de la urbe se convirtieron en ríos navegables.

El director de la oficina del distrito de Nong Chok Pinyo Pinkaeo reportó que sólo el 27 de septiembre cayeron 147 milímetros de agua y se registró un acumulado total de 825 milímetros de anegaciones, razón por la cual las autoridades capitalinas no dudan en afirmar que fueron las lluvias más intensas del siglo.

Con datos de http://www.unhabitat.org y reportes de los periodistas Pedro Blas García y Yudith Díaz Gazán de la redacción Asia de Prensa Latina.