Curioso fue —últimamente— encontrar en los periódicos notas, en las mismas secciones o páginas, acerca del General Santiesteban y de la Ministra Suxo: él, ex Comandante General de la Policía Boliviana, Jorge Santiesteban Claure, ella, Ministra de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción, Nardy Suxo Iturri; los dos, figuras públicas actuales de la política boliviana. Lo extraño es ver a estas figuras ligadas al gobierno del Estado Plurinacional inmersas en distintas problemáticas.

El General enfrentando denuncias iniciales de dicha Ministra —llevadas a estrados judiciales— por “corrupción” que por falta de indicios se convirtieron en denuncias por tráfico de influencias e incumplimiento de deberes, por el ingreso de 54 cadetes a la Policía Boliviana en un plan de inclusión, desprestigiado al máximo. La Ministra, enfrentando denuncias de nepotismo y también de tráfico de influencias -sin ser llevada a estrados judiciales, por supuesto- por haber influido en la contratación de su hija en la Embajada de Bolivia en Alemania y, lo peor, enviar a una trabajadora del hogar boliviana a Berlín —sede de la Embajada— para su hija, por un pago mensual de 300 euros, existiendo un contrato inicial por 900 euros.

El General, en la orfandad absoluta, perseguido por policías al mando del nuevo Comandante General, prensa interesada, funcionarios gubernamentales extorsionadores, fiscales complacientes con intereses de oficialistas y opositores y, a quienes se les antoja desprestigiarlo.

La Ministra, defendida por autoridades del gobierno, que quizá no se dan cuenta que la lucha contra la corrupción que encara ella sólo se da contra militantes o simpatizantes, funcionarios y autoridades masistas; no así contra miristas, movimientistas, adenistas y otros que desfalcaron las arcas del Estado y dilapidaron los recursos de los bolivianos. Prueba de ello son los abundantes expedientes y documentos que duermen en su ministerio.

La “Ley Marcelo Quiroga Santa Cruz” es implacable hoy a futuro, no hacia atrás, no para perseguir a los verdaderos delincuentes que por más de 25 años destruyeron al país con medidas dirigidas a minar el Estado, como la privatización y capitalización.

Todos estamos obligados a entender a la “pobre” Ministra que mandó una empleada a Berlín por “caridad” y no para ser explotada, la misma que presionó para que caiga el General, quien lo denunció de amenazas a su “pobre familia” y, posteriormente, después de haber logrado su cambio, indicó que se equivocó y que las amenazas llegaron del diputado de oposición Roger Pinto.

Y, a quién le importan las amenazas reales que recibe la familia del General o éste. Hombre ligado al caso terrorismo, que en lo peor del enfrentamiento entre el gobierno y la media luna, fue parte de la desarticulación de una célula armada destinada a desestabilizar al gobierno del Presidente Evo, el año 2009. Eso ni siquiera le importa al gobierno.

Sin embargo, las autoridades salen en defensa abierta de la Ministra; incluso el ex Ministro de Gobierno, ahora Viceministro de la Cancillería, Alfredo Rada, quien por lo visto, también se olvidó del General de Policía, que fue uno de los pocos que se atrevió a plantar a personeros de la Embajada de Estados Unidos y ser leal a este gobierno.

Parece que sólo importa perseguir a quienes —como el General— incluso expusieron su vida por el gobierno de Evo. ¿Quién lo entiende?

Los generales corruptos de la Policía gozando de dinero mal habido, durmiendo en sus casas sin que se les mueva un pelo, porque están protegidos por los que deberían investigar el origen de sus fortunas. Mientras que el General Santiesteban sin derecho a nada, ni siquiera a exigir la validez de sus derechos frente a jueces y fiscales vendidos. ¿A quién?

La Ministra “mártir”, ahora amenazada oportunamente por Lucio Vedia. Vaya despropósito ¿Quién le cree? Quizá las cosas irán más allá: encarcelarán al General al lado de los presos por terrorismo, quienes en la cárcel podrán hacer lo que se les antoje con él. Lo más grave, sin pruebas en su contra.

Y así, la “pobre” Ministra, cínica y explotadora, habrá ganado una vez más su lucha manipulada contra la corrupción. Los corruptos que dañaron al país por décadas seguirán gozando de impunidad, mientras que, la trabajadora del hogar quedará allí en Alemania abandonada a su suerte, con la defensa de su verdad y sus derechos vulnerados.

Por lo visto, la enseñanza de este gobierno es destruir a quien lo ayuda y fomentar a quien lo destruye.