Oslo y París (PL).- El Premio Nobel de la Paz le fue otorgado a la Unión Europea (UE), en momentos en que el bloque atraviesa por la peor crisis económica y social desde su creación, por su “contribución al progreso de la reconciliación, la paz, la democracia y los derechos humanos en Europa”.

“El papel estabilizador que ha desempeñado la Unión Europea ha contribuido a transformar a la Europa otrora destruida, de un continente de guerra a un continente de paz”, explicó el presidente del comité de cinco miembros encargado de entregar el galardón Thorbjoern Jagland, en referencia a las grandes conflictos bélicos que en el siglo pasado devastaron la región.

Sin embargo, el mismo Jagland admitió las turbulencias financieras en la región y sus severas consecuencias para una gran parte de su población. Ese grupo de 27 países “conoce actualmente graves dificultades económicas y problemas sociales considerables”, reconoció.

Las medidas de ajuste económico y austeridad presupuestaria impuestas para contener la crisis de la deuda pública y el déficit fiscal elevaron de manera notable la tasa de desempleo y el empobrecimiento en varios países de la zona euro. El caso más dramático es el de Grecia, donde se habla ya de una crisis humanitaria, en tanto que España y Portugal se encuentran al borde de la explosión social.

Según la oficina de estadísticas de la UE Eurostat, a principios de octubre más de 25 millones de personas estaban sin trabajo en todo el bloque, de ellos 18 millones en las naciones que usan el euro como moneda común.La población de Noruega, donde se decide el Nobel de la Paz, rechazó dos veces, en 1972 y 1994, sumarse a ese mecanismo de integración. El primer ministro de ese país Jens Stoltenberg felicitó a la UE por el galardón, pero subrayó que una adhesión a ese bloque no está a la orden del día.

El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a la UE justo cuando el bloque atraviesa una de las peores crisis de la historia provocó reacciones encontradas en diversos sectores sociales del denominado viejo continente. La canciller federal alemana Ángela Merkel, una de las principales impulsoras de las políticas de austeridad en el continente, calificó la concesión del premio de una decisión maravillosa. El titular de la UE Herman Van Rompuy la consideró un “increíble honor” y la cancillería británica estimó que “reconoce el papel histórico de la UE en la promoción de la paz y la reconciliación”.

Si bien la casi totalidad de los gobiernos saludaron el galardón, varios dirigentes sindicales y políticos de diversas tendencias recibieron con rechazo e ironía la decisión del comité noruego. El copresidente del Partido de Izquierda francés Jean-Luc Mélenchon consideró “un premio de humor negro” el otorgado a la UE. “Ciertamente, la Unión Europea ha garantizado la paz, pero a los mercados financieros, a los especuladores y a las utilidades bancarias, pero ha desarrollado una guerra contra los pueblos que la componen y contra los derechos sociales”, dijo.

Para Nicolás Dupont-Aignan, ex candidato presidencial por la agrupación Primero la República, “este premio póstumo recuerda que Europa puede ser todavía un sueño, no la pesadilla que vive la gente”.

El Partido Comunista Francés recordó que la UE no es una fuerza de paz internacional y que ella misma ha sido, con sus países miembros de la OTAN, actora de conflictos internacionales mayores en ese período. En Grecia, el país más afectado por la crisis, el Partido Comunista tildó la concesión del Nobel como un “premio a la eliminación de los derechos laborales”.

“La decisión del comité noruego es una hipocresía que ofende a los pueblos europeos en un momento en que son víctimas de una guerra no declarada a todos los derechos sociales”, señaló, por su parte, la coalición Syriza.